

Una mañana de enero de 2010, el abogado y periodista Agustín Barletti (Transport & Cargo y co-editor de la revista de la Comisión Interamericana de Puertos de la OEA, figuran entre sus principales emprendimientos) descansaba en playa Varese, en Mar del Plata, junto a su familia. Pasó frente a él un centenar de adolescentes pertenecientes a un curso de natación en aguas abiertas y así, quizá sin saberlo aún, surgió el puntapié para que, poco después, se prometiera a sí mismo llevar adelante su propia gesta: cruzar nadando el Estrecho de Gibraltar, que separa España y Marruecos. La experiencia, que se concretó en octubre de 2011, tomó forma de crónica en el libro Hazaña en Gibraltar, que presenta hoy. De los primeros entrenamientos quedaba molido. Al no ser deportista profesional, de pronto tuve que agregar cuatro horas de entrenamiento a cada día, rememora. Y a tono, confiesa una anécdota, hoy, graciosa: en marzo de 2010 se acercó a las oficinas de Pablo Testa, quien luego se convertiría en su personal trainer. La primera impresión de Testa fue lapidaria. Recuerda que aquella noche, incrédulamente, le comentó a su mujer: Me vino a ver un señor que pesa casi 100 kilos, que tiene 50 años, que nunca nadó y que quiere que lo entrene para cruzar el Estrecho de Gibraltar.
Contra todos los pronósticos, Barletti se puso en línea. Y, tras una exigente rutina de entrenamiento, en seis horas y siete minutos logró unir los 20 kilómetros que separan el norte de frica con Europa ibérica. El cruce, que se inició en la española ciudad de Tarifa y finalizó en el islote marroquí de Punta Cires, se realizó el día de las elecciones presidenciales en la Argentina, el 23 de octubre. En realidad, Barletti había tenido un fallido intento cuatro días antes. Nadé dos horas y media pero el día estaba muy feo; había olas de tres metros y decidimos suspender, explica. Finalmente, el servicio meteorológico alertaba que el 23 habría posibilidad de mar calmo con probabilidad de lluvia. Y Barletti y Testa tuvieron fe. Cambiaron los pasajes de regreso y ese domingo concretaron la hazaña. El día estaba encapotado pero de pronto se hizo un agujero celeste que me acompañó durante el trayecto. De la travesía, Barletti recuerda con emoción haber nadado con más de 50 delfines y compartido la experiencia con tortugas marinas, orcas y atunes. El contacto con la naturaleza es muy lindo, sostiene.
¿Por qué el Estrecho de Gibraltar en lugar del Río de la Plata o el Canal de la Mancha? En primer lugar, porque son 20 kilómetros en lugar de 44 o 32. También porque existe una asociación que da soporte logístico y porque soy un amante de la historia: por el Estrecho de Gibraltar pasaron los fenicios, los romanos, el propio Hércules mitológico y hasta el almirante Nelson por la batalla de Trafalgar. Y, además, no todos los días uno tiene la posibilidad de tirarse a nadar en un continente y aparecer en otro, enumera. Barletti ya analiza nuevas hazañas pero prefiere, no dar a conocer mayores detalles. z weFichan Título: Hazaña en
Gibraltar. Cuando la voluntad une a nado dos continentes
n Autor: Agustín María Barletti
n Editorial: Columbus
n Páginas: 124
n Edición: abril de 2012











