Fuerte demanda por banda ancha estimula inversiones

La gran demanda por contratar servicios de banda ancha fija y móvil está moviendo el mercado de infraestructura de telecomunicaciones en Brasil. Y las compañías del sector están invirtiendo en la construcción o refuerzo de sus redes para atender a las grandes operadoras, los pequeños proveedores de servicios de telefonía y las empresas en general.
Empresas como Global Crossing, Atimus (brazo de telecomunicaciones del grupo de energía AES) y Transit Telecom elevaron sus apuestas en las redes de gran capacidad -que no llegan a oficinas ni residencias, pero son la base que permite a los consumidores tener acceso a las conexiones de banda ancha.
Las compañías de infraestructura actúan de dos formas: ofreciendo servicios de voz y datos a clientes propios o alquilando la red a otras operadoras. A pesar de contar con redes con más capilaridad, las grandes telcos -como Oi y Telefónica- suelen contratar infraestructura de terceros para llegar a más lugares o aumentar su capacidad en áreas de tráfico intenso. A su vez, pequeños proveedores locales de internet recurren muchas veces a esas redes alternativas para escapar de los precios cobrados por las telcos.
Transit Telecom -que ofrece telefonía al segmento empresarial- decidió construir un backbone de fibra óptica (red de largo alcance y alta capacidad) que tendrá cerca de 2.000 kms una vez concluido, a final de 2011. Esta semana, la empresa inaugurará un trecho de 600 km en el estado de San Pablo. Todo el proyecto tendrá un costo de R$ 200 millones. La meta es facturar R$ 90 millones con servicios de datos este año, sumando la atención a clientes corporativos y el alquiler a otras telcos. El año pasado, 96% de los ingresos de R$ 235 millones obtenidos por la compañía provinieron de los servicios de voz.
Hasta ahora contratábamos a redes de terceros, pero la demanda aumentó mucho, y compensa tener infraestructura propia, dijo Alexandre Alves, director ejecutivo de tecnología de Transit.
El alquiler a otras operadoras representa 80% del negocio de AES Atimus, que facturó R$ 203 millones en 2009. El año pasado, la compañía elevó 25% la inversión en redes para atender la demanda, y esperan el mismo volumen para los próximos años.
Teresa Vernaglia, directora general de Atimus, advirtió que falta mano de obra para acompañar el crecimiento. La reposición de profesionales está demorando más y exigiendo más esfuerzo del área de recursos humanos, dijo.
De 2008 a 2010, Global Crossing amplió tres veces la capacidad de su red para acompañar el crecimiento en el uso de los servicios de voz y video, dijo Orlando Neves, director de transmisión de datos. Con la demanda por conexiones hacia el interior del país y el surgimiento de contratos que exigen actuación nacional, la compañía planea llevar su infraestructura también al interior de San Pablo y del centro-oeste de Brasil.
Con la explosión de los contenidos multimedia en la web, TellFree es un caso típico de empresa que precisó contratar más capacidad para suplir la demanda. La operadora, que tiene una pequeña red propia, gasta R$ 500.000 por mes para alquilar la infraestructura de otras compañías. El gasto era de R$ 120.000 hace dos años. ¿Qué cambió?. Los clientes comenzaron a demandar otros servicios, como videoconferencias, afirmó Daniel Duarte, director y uno de los fundadores.
El mercado en ebullición llama la atención de empresas que no provienen del sector. En agosto, Renato Vale, presidente de la Compañía de Concesiones de Rutas (CCR), dijo a Valor que preparaba el lanzamiento de una empresa -bautizada Samm- para vender acceso a la red de fibra óptica que el grupo tiene a lo largo de las rutas que administra. Ante una consulta la semana pasada, CCR afirmó que no comentaría el tema.
Para Vernaglia, las nuevas inversiones fuera de los grandes centros urbanos deberán hacerse con cautela para no repetir errores del pasado. Después de la privatización, diversas empresas construyeron infraestructura en los mismos lugares, con tecnologías parecidas, para atender a los mismos clientes, recordó. El exceso de oferta dejó muchas redes ociosas y provocó la quiebra de algunas firmas. Los proyectos en esa área comenzaron a considerarse de alto riesgo y el sector permaneció durante años sin atraer muchos recursos.
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