

Al cabo del primero de los siete días de paro agropecuario, productores reconocieron a El Cronista que los exportadores empezaron a ofrecer el precio pleno por el trigo, aunque por pocas cantidades del cereal. Con precio pleno los ruralistas se refieren al valor de mercado que publica a diario el Ministerio de Agricultura de la Nación, bajo la denominación Valor de Mercado que está disponible en la página oficial del organismo y que ayer se acercó a los u$s 230 por tonelada. Los productores ven detrás de esta actitud de las empresas una presión oficial para que el paro agropecuario no se extienda y se calme el reclamo.
Si bien recientemente los exportadores comunicaron públicamente que pagaban ese precio de referencia (FAS teórico), los productores dicen que sólo recibían ese valor en los casos de trigos excepcionales en calidad. La diferencia es que ahora empiezan a percibirlo por el trigo conocido como condición cámara, que cumple los requisitos mínimos de comercialización.
Según Alejandro Vejrup, productor y analista de la asociación de productores Aacrea, la semana pasada se podía comercializar cereal al valor pleno, pero muy a cuentagotas.
Es que, cuando el Gobierno anuncia la liberación de un nuevo cupo exportable, como lo hizo la semana pasada, por 3 millones de toneladas, los exportadores ya saben cómo se reparte ese motín. Existe un pacto establecido entre las empresas por el que porcentualmente se distribuyen ese cupo internamente y así evitan la competencia entre ellos mismos. Entonces, cada exportador a su vez le da un cupo al acopiador con el que trabaja y este, consiguientemente, hace lo mismo con el productor al que le compra. Entonces, el último eslabón de la cadena no decide cuánto vender en función del trigo que tiene cosechado, sino en función del cupo que puede colocar al mejor precio. El resto, si puede, lo guarda.
El titular de Argentrigo, David Hughes, también reconoció a este diario que la oferta de compra a precio pleno está más fluida pero puso en duda que vaya más allá de esta semana, en que los productores no van a vender, por lo menos, en su mayoría. Mientras tanto, el otro comprador, la molinería, está retirado y stockeado por, al menos, 20 días.
A través del nuevo paro de comercialzación que anunciaron hasta el lunes, los productores pretenden que se liberen completamente las exportaciones del cereal. El campo insiste en que el mecanismo de los cupos plancha el mercado porque no deja competir a molineros (mercado interno) con exportadores, y sostienen que por eso reciben un recorte de hasta u$s 50 por tonelada. Adicionalmente, según Aacrea, existe un remanente de 2,8 millones de toneladas de trigo no liberado, lo que aplasta, dicen, aún más el precio.










