

Los ministros de Defensa de Argentina, Arturo Puricelli, y de Brasil, Nelson Jobim, coincidieron hoy en Buenos Aires en que ambas naciones tienen la "necesidad de tener una base industrial de defensa común, con interdependencia entre los países".
Jobim se reunió hoy con su par argentino para firmar un acuerdo que sella la "relación estratégica" bilateral en materia de Defensa, tal como acordaron las presidentas de Brasil, Dilma Rousseff, y de Argentina, Cristina Fernández, durante la visita que realizó a Buenos Aires la mandataria brasileña el pasado 31 de enero.
La reunión sucede en medio de la polémica que el Gobierno mantiene con Estados Unidos sobre el ingreso de un avión estadounidense con carga sospechosa no declarada.
Por su parte. los titulares de Defensa de ambos países aclararon hoy que los proyectos comunes en defensa no contemplan hipótesis de conflicto, sino que se basan en una "estrategia disuasoria" para asegurar las "tres grandes riquezas" de la región: energía, agua potable y producción de alimentos, en palabras de Puricelli.
La declaración conjunta presentada hoy establece la creación de un grupo de trabajo que en el plazo de sesenta a noventa días deberá elaborar propuestas y una agenda para un encuentro interministerial que se celebrará en Brasil en el segundo trimestre del año.
Entre los proyectos contemplados, figura la producción de un vehículo militar liviano bautizado como "Gaucho", la cooperación aeronáutica con FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones) y el desarrollo del programa Embraer KC 390 con Brasil, para reemplazar al tradicional Hércules.
Jobim subrayó la "muchísima importancia estratégica" del avión y recordó que el objetivo es tener listo el primer prototipo en 2016 para su venta en el mercado en 2018.
El ministro brasileño explicó que en este año 1.500 aviones Hércules terminarán su ciclo de vida y que el KC 390 participará "en la discusión" con el Airbus 400, desarrollado y construido por la división Airbus Military del consorcio europeo EADS, para hacerse con el mercado de los aviones militares de carga.
La declaración conjunta incluyó también un compromiso de apoyo logístico en las campañas antárticas y de cooperación binacional por un Atlántico Sur libre de armas nucleares.
A preguntas de la prensa, Jobim recordó que Brasil tiene una "posición muy clara" sobre el reclamo argentino por la soberanía de las islas Malvinas.
"Yo voy incluso a Reino Unido la próxima semana a decir a los ingleses que nosotros tenemos una posición muy clara sobre la soberanía de Malvinas, que no haremos ninguna colaboración con buques militares (ingleses), con buques de Estado o en cuanto a exploración de petróleo o de energía en estas islas", explicó.
El ministro brasileño enmarcó esta decisión en el "compromiso histórico regional" con Argentina sobre esta materia.
Puricelli, por su parte, mostró su preocupación por las exploraciones británicas en busca de petróleo en territorio de Malvinas, ya que un eventual accidente necesitaría la intervención de los países de la zona.
"Son nuestros recursos naturales y es nuestro petróleo", añadió. "El Atlántico Sur es precisamente para los países que están en el Atlántico Sur; no es el Atlántico Sur que se extiende como una frontera del Atlántico Norte, ni tampoco de las organizaciones militares fundadas en función de ese objetivo en el siglo pasado", insistió el ministro argentino de Defensa.
En este sentido, su homólogo brasileño mostró su rechazo a la "nueva concepción estratégica de la OTAN" que, recordó, posibilita su intervención militar "en cualquier parte del mundo", y destacó su apuesta por construir en Latinoamérica una "estrategia disuasoria 'vis a vis' frente a otros casos".
Tras un recorrido por las instalaciones del Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), Jobim adelantó que ambas naciones discutirán ahora un texto sobre la transferencia de conocimientos y de tecnologías sensibles en materia de defensa.










