A ntes de salir a comprar un par de ojotas Picadilly, una pausa para tomar un café con tostadas Bauducco y jugo de naranjas servido en una copa Nadir Figueiredo. Todo "Made in Brasil". Con un comercio bilateral irrelevante hasta comienzos de la pasada década, hoy el país es uno de los principales socios comerciales de Cuba, junto a Venezuela, Canadá, China y España.

En 2012, Brasil exportó por u$s 568,1 millones a la isla, valor casi siete veces superior al registrado hace diez años. Las importaciones provenientes de Cuba también crecieron, pero aún son tímidas. Pasaron de u$s 14,1 millones en 2002 a u$s 93,5 millones el año pasado.

En medio del proceso de apertura económica, el gobierno de Raúl Castro busca atraer a las empresas extranjeras para que produzcan en el país. Cuenta con la buena relación comercial establecida con Brasil desde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para equilibrar la balanza de pagos y mantener su política de subsidios a la alimentación, salud y educación. La idea es generar empleos en la iniciativa privada, sustituir importaciones, incentivar embarques y engordar la recaudación de tributos.

Según fuentes del gobierno brasileño, la disposición de Brasil para llevar empresas al país caribeño es significativa. El déficit comercial con Cuba, de casi R$ 1.000 millones, preocupa y existe interés en tornar más favorable esa asociación comercial. Pero, a pesar de la buena voluntad oficial, la atracción de inversiones brasileñas es incipiente.

El principal obstáculo es que invertir en la isla significa, en la práctica, tornarse socio del gobierno cubano. Para producir en Cuba, se necesita asociarse con estatales, que generalmente se quedan con 51% del capital, contra 49% para la iniciativa privada. Sin embargo, poco a poco, las recientes reformas y la perspectiva de que termine el embargo estadounidense comienzan a entrar en la ecuación y, en algunos casos, pesan más en la balanza que las consecuencias de la intervención estatal.

Con el foco en la ley que permitió que los cubanos abrieran pequeños negocios propios, la red de Goiás TendTudo inaugurará su primer negocio en La Havana en las próximas semanas. En Brasil, la compañía, que facturó R$ 597 millones en 2012, tiene 21 sucursales en siete estados y en el Distrito Federal. El establecimiento cubano tendrá el mismo perfil de home center de las unidades brasileñas, con oferta de material de construcción, artículos de decoración y bisutería.

Según el presidente de TendTudo Internacional, Carlos Christensen, la oferta actual de material de construcción de Cuba no es suficiente para enfrentar la cantidad de salones de belleza, restaurantes y talleres mecánicos que brotan en el país. El abastecimiento es muy irregular. Lo que aportamos es la continuidad. Siempre que entre en nuestro negocio, el cliente encontrará lo que busca. TendTudo está asociada en el emprendimiento a la estatal Palco, que administra establecimientos comerciales. Toda la operación, desde el espacio cedido para el negocio hasta la contratación y administración de los empleados -todos cubanos--, está a cargo de la socia estatal. TendTudo se ocupa de la operación comercial y logística, garantizando el abastecimiento. Los cerca de 1.200 ítems disponibles en las góndolas serán en su gran mayoría brasileños, pero la empresa tiene el compromiso de entrenar empleados en Brasil.

El diseño del contrato se realizó con la ayuda de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex Brasil), organismo vinculado al ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior (Mdic). Abierto en 2008, el centro de negocios de Apex en La Habana fue un marco en la relación comercial entre los dos países y, no por casualidad, la inauguración tuvo lugar el mismo año en que Odebrecht firmó el contrato para la construcción del puerto de Mariel. El proyecto, que contó con un financiamiento de u$s 682 millones del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), resulta estratégico en el plan de apertura comercial de los Castro.

Según Rogerio Bellini, director de negocios de Apex, la oficina de Cuba atendió a cerca de 700 empresas brasileñas. De ese total, unas 300 mantienen negocios regulares con la isla. El interés de las empresas brasileñas es grande y constante, afirmó el ejecutivo.