

La administración Trump ordenó el retiro de más de 900 instrumentos de medición instalados en las profundidades del Atlántico y el Pacífico, poniendo fin al programa de monitoreo oceánico más comprensivo de Estados Unidos. La Fundación Nacional de Ciencias (NSF) confirmó el inicio del proceso de desmantelamiento del Ocean Observatories Initiative (OOI).
Durante más de diez años, esa red recopiló datos continuos sobre temperatura, química, geología y biología marina. Fue diseñada para funcionar 25 años. Tras el recorte, solo permanecerá activo el sistema de sensores del fondo marino instalado frente a la costa de Oregón.
¿Qué implica el desmantelamiento de los 900 sensores oceánicos?
La NSF describió la medida como una transición hacia un “enfoque más ágil”, orientado a tecnologías emergentes. Sin embargo, los instrumentos retirados monitoreaban variables que no pueden replicarse con expediciones puntuales: circulación oceánica, acidez del agua y cambios en ecosistemas marinos a lo largo del tiempo.
Entre los datos más críticos que dejarán de recopilarse están los vinculados a la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), corriente que regula el clima del hemisferio norte. Varios estudios advierten que podría estar debilitándose y su eventual colapso tendría consecuencias climáticas severas para Europa y América del Norte.
Lo que el OOI medía de forma continua:
- Temperatura, salinidad y química del agua en múltiples profundidades
- Estado de la circulación oceánica, incluyendo el AMOC
- Condiciones del ecosistema en zonas de alta productividad pesquera
- Actividad geológica submarina en placas tectónicas del Pacífico

¿Qué consecuencias tiene para el clima y la pesca global?
La zona costera vigilada por el sistema frente a Oregón y Washington concentra cerca del 25% de la captura pesquera anual mundial. Sin datos continuos, científicos e industrias perderán capacidad para anticipar cambios en los ciclos de reproducción y migración de especies comerciales.
En materia climática, la desconexión de los sensores del AMOC elimina una fuente clave de alerta temprana ante un posible colapso de esa corriente. Expertos advirtieron que, sin observación sostenida, los riesgos oceánicos se vuelven invisibles hasta que es demasiado tarde. El presupuesto de la NSF para 2026 ya había propuesto recortar el financiamiento del OOI en un 80%.




