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A partir de enero, los dueños de mascotas ya no pueden autorizar libremente determinadas intervenciones quirúrgicas si no existe una razón médica comprobada.
La medida, que ya genera debate en el ámbito veterinario, apunta principalmente a una práctica común en gatos y abre una discusión más amplia sobre tenencia responsable, ética y límites legales en el cuidado animal.
Qué práctica queda prohibida y por qué genera polémica
El cambio legal impacta de lleno en el llamado declawing en gatos, una cirugía que consiste en la amputación de las uñas —y parte del hueso— para evitar que el animal arañe muebles o personas.

Desde ahora, esta intervención queda prohibida salvo indicación médica, ya que la ley la considera una mutilación innecesaria cuando se realiza por motivos de comodidad. Especialistas en bienestar animal comparan el procedimiento con la amputación de falanges en humanos y advierten sobre sus consecuencias físicas y emocionales.
Dónde rige la nueva ley
La norma ya está vigente en California, uno de los estados que suele marcar tendencia en materia de derechos de los animales. Legisladores locales y organizaciones defensoras del bienestar animal impulsaron la prohibición como parte de un paquete más amplio de regulaciones sobre cría, venta y cuidado de mascotas.
El objetivo es claro: desalentar prácticas invasivas que no aportan beneficios reales a la salud del animal y reforzar un modelo de convivencia más ético entre personas y mascotas.
Argumentos a favor: bienestar animal y cambio cultural
Las organizaciones animalistas celebraron la medida como un avance histórico. Sostienen que el declawing puede provocar:
- Dolor crónico
- Infecciones y problemas articulares
- Cambios de conducta y estrés
- Mayor agresividad o uso inadecuado del arenero
Desde esta mirada, la prohibición refuerza la idea de que las mascotas no son objetos de conveniencia, sino seres vivos con necesidades físicas y emocionales que deben respetarse.
El reclamo de los veterinarios: ¿exceso de regulación?
El sector veterinario, en cambio, muestra una postura más crítica. Asociaciones profesionales advierten que la ley podría interferir en decisiones clínicas, especialmente en casos excepcionales donde la cirugía podría evaluarse para proteger la salud del dueño, como personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
Además, señalan que en la práctica muchos veterinarios ya habían dejado de realizar este tipo de procedimientos por autorregulación profesional, y que una prohibición general puede generar tensiones innecesarias entre ley y criterio médico.
Qué cambia para los dueños de gatos y otras mascotas
Desde la entrada en vigor de la norma, los propietarios de gatos deben adaptarse a nuevas reglas:
- Ya no pueden solicitar cirugías electivas por motivos estéticos o de comodidad
- Deben explorar alternativas no invasivas, como educación, enriquecimiento ambiental o protectores de uñas
- Asumen una mayor responsabilidad en la socialización y cuidado del animal
Las clínicas veterinarias, por su parte, deberán revisar protocolos y justificar claramente cuándo una intervención responde a una necesidad médica real.



