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La salud renal suele pasar desapercibida hasta que aparecen los primeros síntomas, pero los riñones trabajan todos los días para mantener el equilibrio interno del cuerpo. Filtran la sangre, eliminan toxinas y regulan líquidos y minerales esenciales. Cuando ese sistema falla, las consecuencias pueden afectar mucho más que la función urinaria.
Especialistas coinciden en un punto clave: la alimentación diaria es uno de los factores más determinantes en la prevención y progresión de la enfermedad renal crónica (ERC).
Por qué los riñones son esenciales para una buena calidad de vida
Cada riñón contiene alrededor de un millón de nefronas, encargadas de depurar la sangre y devolver al organismo los nutrientes que necesita. Cuando estas unidades se deterioran, el cuerpo empieza a acumular desechos y líquidos, lo que puede derivar en:
- Hipertensión arterial
- Enfermedad cardiovascular
- Anemia
- Alteraciones óseas y metabólicas

Uno de los mayores riesgos es que la enfermedad renal suele avanzar de forma silenciosa. Muchas personas la padecen sin saberlo, especialmente quienes tienen diabetes tipo 2, obesidad o presión alta.
La dieta, un factor clave en el daño renal
Investigaciones recientes señalan que el tipo de alimentación influye directamente en el riesgo de desarrollar ERC y en su progresión. No se trata solo de cuánto se come, sino de qué alimentos forman parte del consumo habitual.
El exceso de ciertos nutrientes puede sobrecargar los riñones y acelerar el deterioro de su función, incluso en personas que aún no presentan un diagnóstico formal.
Los tres alimentos de consumo diario que afectan a los riñones
1. Alimentos con alto contenido de sodio
El sodio, presente principalmente en la sal y en productos ultraprocesados, es uno de los mayores enemigos de la función renal. Su consumo excesivo eleva la presión arterial y dificulta el control de líquidos.
Alimentos como comidas congeladas, embutidos, sopas instantáneas y snacks industriales suelen superar los 1.000 mg de sodio por porción. En personas con riesgo renal, se recomienda limitar la ingesta diaria a 1.500 mg.
2. Papa y otros alimentos ricos en potasio
La papa es una fuente importante de potasio, un mineral que los riñones sanos eliminan sin dificultad. Sin embargo, en pacientes con enfermedad renal crónica, el potasio puede acumularse en sangre y provocar hiperpotasemia, una condición que altera el ritmo cardíaco y la función muscular.
Estudios clínicos asociaron el consumo frecuente de papa con niveles elevados de potasio sérico en personas con ERC, en comparación con otros vegetales.
3. Azúcares añadidos y bebidas azucaradas
El consumo elevado de azúcar industrial está directamente vinculado con obesidad, resistencia a la insulina y aumento del ácido úrico, todos factores que incrementan el riesgo de daño renal.
Investigaciones recientes muestran que quienes consumen bebidas azucaradas de forma habitual presentan mayor probabilidad de desarrollar enfermedad renal crónica, especialmente cuando superan las siete porciones semanales.
El vínculo entre enfermedades metabólicas y riñones
La mayoría de los casos de ERC no aparecen de manera aislada. Suelen ser consecuencia de otras patologías, como:
- Diabetes
- Hipertensión
- Síndrome metabólico
- Exceso de peso sostenido en el tiempo
Por eso, los expertos insisten en que el cuidado renal debe comenzar mucho antes del diagnóstico, con hábitos alimentarios más conscientes y sostenibles.
Cómo proteger la salud renal desde la alimentación
Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Reducir el consumo de sal y ultraprocesados
- Priorizar alimentos frescos y naturales
- Moderar el consumo de azúcares añadidos
- Ajustar la ingesta de minerales según indicación médica
- Realizar controles periódicos si existen factores de riesgo





