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Mientras crecen las tensiones en la región, la zona fronteriza entre México y Estados Unidos está entrando en una nueva fase. De acuerdo con los informes más recientes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional, se ha registrado un incremento notable en la detención de ciudadanos estadounidenses involucrados en actividades ilícitas dentro de territorio mexicano.

De 2012 a febrero de 2025, se aprehendieron 3,526 estadounidenses; más del 80% de los casos se han presentado desde 2018.

Esto marca que está en aumento la cantidad de ciudadanos de Estados Unidos que están involucrados en tráfico de armas, sustancias prohibidas y delincuencia organizada.

Cómo está trabajando el Ejército y la Guardia Nacional

Las fuerzas federales mexicanas han reforzado su presencia en puntos estratégicos, lo repercute en una mayor efectividad en las capturas. Según los datos oficiales, las intervenciones no solo ocurren en las zonas fronterizas tradicionales, sino también en entidades del centro y pacífico de México.

La Guardia Nacional ha reportado que muchas de estas detenciones se producen durante controles de carretera y patrullajes preventivos, donde se interceptan vehículos con matrículas de EE.UU. que transportan mercancía ilegal. El factor común en estos arrestos es la posesión de armamento de alto calibre, que se presume tiene como destino final abastecer a grupos criminales locales.

La fuerza mexicana está atrapando más estadounidenses que nunca.
La fuerza mexicana está atrapando más estadounidenses que nunca.

Qué crímenes están cometiendo los estadounidenses

El crecimiento en las estadísticas no es casual. Las autoridades identifican tres ejes principales que explican este fenómeno migratorio a la inversa, pero con tintes delictivos:

  • Tráfico de armas (Iron River): El flujo de armas desde Estados Unidos hacia México sigue siendo el principal motivo de captura. Ciudadanos estadounidenses son reclutados como “compradores hormiga” para cruzar equipamiento táctico.
  • Vínculos con el narcotráfico: Se ha detectado una mayor cantidad de ciudadanos de EE.UU. operando como enlaces logísticos o incluso en roles operativos dentro de los cárteles.
  • Delitos contra la salud: La detención de personas en posesión de precursores químicos o drogas sintéticas ha subido proporcionalmente en comparación con años anteriores.

Este escenario plantea un nuevo reto para las relaciones diplomáticas y consulares, ya que el Gobierno de los Estados Unidos debe brindar asistencia a un número creciente de connacionales enfrentando procesos judiciales bajo la ley mexicana, los cuales suelen ser prolongados y bajo condiciones de máxima seguridad.