

Luego de la incursión de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la caída del gobierno de Nicolás Maduro, aparecieron diversas especulaciones y teorías sobre el patrimonio real del presidente latino. Una de las más llamativas es que el régimen de Maduro podría estar sentado sobre una de las mayores reservas de Bitcoin del mundo, valorada en unos 60,000 millones de dólares.
Sin embargo, expertos y figuras clave del sector cripto que conocen de cerca la realidad venezolana han comenzado a desmantelar esta narrativa, señalando que la corrupción sistémica y la incapacidad operativa del gobierno hacen que una cifra de tal magnitud sea prácticamente imposible.
¿De dónde viene la idea de que Maduro tiene una fortuna en criptomonedas?
La teoría de que Venezuela posee esta fortuna digital se basa en tres supuestos eventos clave que, bajo un análisis riguroso, carecen de sustento sólido. Según Mauricio Di Bartolomeo, cofundador de Ledn y experto nacido en Venezuela, estas son las razones por las que los números no cuadran:
- El supuesto canje de oro por Bitcoin: Se cree que en 2018 se realizó un intercambio de 2,700 millones de dólares en oro por criptomonedas, orquestado por Alex Saab, presuento testaferro de Maduro. No obstante, no existe evidencia en la blockchain que respalde esta transacción masiva, y Saab estuvo bajo custodia de Estados Unidos durante gran parte del tiempo en que este capital debería haber crecido.
- Ventas de petróleo en cripto: Aunque es cierto que el país aceptó activos digitales por crudo, el escándalo de Sunacrip reveló que altos funcionarios desviaron más de 17,600 millones de dólares para beneficio personal, dejando las arcas estatales vacías.
- Minería estatal de Bitcoin: El régimen confiscó miles de equipos de minería a ciudadanos, pero la ineficiencia administrativa y los constantes apagones eléctricos en el país impiden mantener una operación de escala industrial rentable.
Corrupción e ineficiencia: Los enemigos del “tesoro” cripto
La historia económica de Venezuela bajo el chavismo muestra un patrón claro: la expropiación de industrias que luego colapsan. Un ejemplo contundente es PDVSA, cuya producción cayó de 3.5 millones de barriles diarios a solo 800,000 tras años de falta de inversión y mala gestión. Según los especialistas, la minería de Bitcoin requiere una infraestructura técnica y una estabilidad energética que el país simplemente no posee actualmente debido a los cortes programados de luz.
Además, se señala que gran parte del equipo de minería incautado no fue a parar al Banco Central, sino que fue entregado a grupos de choque y allegados al régimen como forma de pago externo, ya que el gobierno no contaba con fondos líquidos para financiar a sus seguidores más leales.
Las pruebas digitales apuntan a que la teoría no es real
Uno de los puntos más críticos para desmentir el rumor de los 60 billones de dólares es la cronología de Alex Saab. El actual ministro de producción estuvo preso en Estados Unidos entre 2020 y 2023. Resulta inconsistente que una persona bajo supervisión federal estadounidense pudiera controlar una fortuna que, en su momento, duplicaba las reservas totales reportadas por el Banco Central de Venezuela.
Sin evidencia on-chain (datos rastreables en la red de Bitcoin) y con un historial de malversación de fondos en cada iniciativa tecnológica del régimen —como el fallido Petro—, los expertos concluyen que el supuesto botín de Bitcoin es, más que una reserva nacional, una mezcla de propaganda y fondos siphoned por la élite gobernante.


