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La hipertensión arterial es una de las condiciones crónicas más frecuentes en adultos y uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. En ese escenario, algo tan cotidiano como beber agua puede convertirse en una herramienta clave para mejorar el control de la presión arterial y proteger el corazón.

La relación entre hidratación y presión arterial no es casual: el equilibrio de líquidos influye directamente en el volumen sanguíneo, en el trabajo del corazón y en la función renal. Pero, ¿cuánta agua debe tomar realmente una persona con presión alta?

¿Cuánta agua debe beber una persona con hipertensión?

En líneas generales, la recomendación para adultos sanos ronda entre 1,5 y 2 litros de agua por día, aunque esta cifra puede modificarse cuando existe hipertensión.

El requerimiento depende de varios factores:

  • Edad
  • Peso corporal
  • Nivel de actividad física
  • Temperatura ambiente
  • Presencia de enfermedades como insuficiencia renal o cardíaca
La relación entre hidratación y presión arterial no es casual: el equilibrio de líquidos influye directamente en el volumen sanguíneo, en el trabajo del corazón y en la función renal. Imagen: archivo.
La relación entre hidratación y presión arterial no es casual: el equilibrio de líquidos influye directamente en el volumen sanguíneo, en el trabajo del corazón y en la función renal. Imagen: archivo.

Para la mayoría de los pacientes hipertensos sin complicaciones asociadas, mantenerse cerca de los dos litros diarios de agua simple suele ser una pauta segura. Sin embargo, la indicación personalizada del médico es fundamental, ya que no todos los organismos responden igual.

Cómo influye la hidratación en la presión arterial

Mantener una correcta hidratación diaria favorece la circulación y ayuda a que los riñones eliminen el exceso de sodio a través de la orina. Este punto es clave, ya que el sodio es uno de los principales responsables del aumento de la presión.

Cuando el cuerpo no recibe suficiente agua:

  • Disminuye el volumen sanguíneo.
  • El corazón debe esforzarse más para bombear.
  • Se activan mecanismos hormonales que pueden favorecer la retención de sodio.

El resultado puede ser un mayor descontrol de la tensión arterial, especialmente en personas que ya tienen diagnóstico de hipertensión.

Ni de más ni de menos: los límites del consumo de agua

Aunque suele creerse que “más agua es mejor”, esto no siempre aplica. En pacientes con insuficiencia cardíaca o enfermedad renal avanzada, el exceso de líquidos puede provocar sobrecarga, edemas y complicaciones adicionales. Por eso, el equilibrio es la clave.

También importa la calidad de lo que se bebe. Para un adecuado cuidado cardiovascular, se recomienda priorizar:

  • Agua potable
  • Evitar bebidas azucaradas
  • Limitar alcohol y cafeína

Las bebidas industriales con alto contenido de azúcar pueden contribuir al sobrepeso, otro factor que impacta negativamente en la salud del corazón.

Señales de alerta de deshidratación

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Sed intensa
  • Boca seca
  • Orina oscura o escasa
  • Mareos o debilidad
  • Dolor de cabeza

Ante estos signos, es importante aumentar la ingesta de líquidos y consultar con un profesional si las molestias persisten.