La estadounidense Chevron, pionera en el desarrollo de Vaca Muerta, invertirá, por lo menos, u$s 10.000 millones en la formación, una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales el planeta. Además, solicitará la adhesión del proyecto al Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI).

Así lo anticipó el Ministro de Economía, Luis Caputo, en su cuenta de X, después de entrevistarse con Eimear Bonner, CFO global de la petrolera, y Laura Lane, su directora de Asuntos Corporativos.

En la reunión, realizada en los Estados Unidos en el marco de la presentación de Javier Milei en el foro del Milken Institute, también participaron el Canciller, Pablo Quirno, y el embajador argentino en ese país, Alec Oxenford.

Chevron fue la primera major que hizo foco en Vaca Muerta. También, la que se animó a hacer negocios con la YPF recién expropiada a Repsol por el gobierno de Cristina. En 2012, firmaron un memorándum de intención por u$s 300 millones, punto de partida para una sociedad más amplia, después, con un proyecto de mayor escala: u$s 1240 millones a 10 años, rubricado en 2013, para el desarrollo del yacimiento Loma Campana.

El marco legal de ese convenio dio lugar a un decreto, primero, y a una ley, después, a los que la industria energética, coloquialmente, identificó con el nombre de la petrolera por algunas de sus condiciones, como la libre disponibilidad de divisas, tanto para importar como para girar utilidades. Curiosamente, en estos días, el Gobierno de Milei envió al Congreso un proyecto para cancelarlo, dado que muchas de esas disposiciones están otorgadas por el RIGI.

En 2023, Chevron activó un nuevo programa de inversiones en la formación: u$s 500 millones para desarrollar El Trapial, área que había comprado en 2022. Su objetivo era cerrar 2025 con 30.000 barriles diarios en ese activo.

Además, la estadounidense tiene participaciones no operadas, del 50%, en otros dos bloques: Loma Campana y Norambuena. La otra mitad de ambas es de YPF.

En los últimos meses, se esperaba que Chevron definiera más inversiones.Tenemos planes para seguir avanzando en esa zona y seguir invirtiendo a largo plazo”, dijo hace tres semanas su CEO en el país, Ana Simonato, una ejecutiva venezolana muy experimentada en la industria y en la corporación, que asumió la operación local a mediados del año pasado.

Nuestra estrategia es que somos parte del portafolio global de Chevron y adoptamos las lecciones aprendidas de una manera local y rápida en la Argentina”, agregó. “En cualquier inversión a largo plazo, miramos la previsibilidad, el libre movimiento de capital, la disposición de divisas, el libre mercado (de precios) y, por supuesto, el respeto de los marcos contractuales”, completó.

Precisamente, las “condiciones de superficie” que su jefe global, Mike Wirth, había elogiado 10 días antes de la Administración Milei.

La geología de Vaca Muerta es excelente. El problema histórico de la Argentina estuvo sobre la superficie: el ambiente de inversión. Hubo rigideces laborales, limitaciones a la importación de equipos y a la exportación de la producción. Pero, con el Presidente Milei, esos obstáculos se están atacando de forma sistemática. Estamos viendo avances reales”, ponderó durante su participación en CERAWeek by S&P, cumbre anual de la industria energética mundial que se desarrolla en Houston.

Una declaración que no pasó por alto. Por quién la dijo y en dónde. La charla de Wirth es, prácticamente, la que abre el evento: la primera de un CEO -nada menos, que de la mayor petrolera de los Estados Unidos-, apenas después de la apertura que protagonizó el Secretario de Energía de su país, Chris Wright.

Estamos muy conformes con la geología y esperamos que, con estas mejoras en el entorno, la producción del país siga creciendo”, aseguró Wirth, en relación con sus expectativas con la Argentina ante más de 11.000 participantes de 2350 empresas energéticas de todo el planeta. El CEO ya había hablado positivamente -de sus activos locales y, también, de Milei- en la conferencia de anuncio de resultados hecha a inicios de 2025.

Mike Wirth, CEO de Chevron
Mike Wirth, CEO de ChevronFuente: BloombergF. Carter Smith

Para la última semana de marzo, cuando se realizó CERAWeek, el Gobierno ya había ampliado al upstream los beneficios del RIGI. Hasta entonces, eran sólo para proyectos de infraestructura. Ahora, en cambio, pueden aplicar inversiones en exploración y producción de hidrocarburos todo proyecto de, al menos, u$s 600 millones en onshore y u$s 200 millones en offshore.

Esto no sólo viabilizó planes: también, los potenció.

Desde su puesta en marcha, ya solicitaron el ingreso al régimen Pampa Energía (u$s 4500 millones), Tecpetrol (u$s 2400 millones) y Pluspetrol (u$s 12.000 millones). De momento, por monto, el de la petrolera de las familias Rey y Poli es el más alto de las 36 inversiones presentadas, por un total de u$s 95.000 millones.

La Secretaría de Coordinación de Energía y Minería que encabeza Daniel González espera entre 15 y 20 presentaciones, cada una, para producir de 50.000 a 100.000 barriles diarios, lo que implica “miles de millones de dólares”, según fuentes oficiales.

Entre las que ya manifestaron públicamente que analizan hacerlo figuran GeoPark, Central Puerto (que debutará en Vaca Muerta tras la compra de la petrolera Patagonia Energy), Vista, TotalEnergies y la propia YPF.