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El Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, fundado en 1890, cambiará de nombre y de conducción desde el ciclo lectivo 2027. La institución transferirá su servicio educativo a la Asociación Civil Colegio San Tarcisio, que mudará allí su proyecto educativo y pasará a gestionar la escuela que funciona en la histórica sede de Azcuénaga y Peña.
El acuerdo ya había trascendido en julio, cuando El Cronista reveló que ambas instituciones avanzaban en un proceso de integración y que el San Tarcisio se trasladaría al edificio del Misericordia.
La operación no implica la venta del inmueble. La propiedad seguirá en manos de la Sociedad de Damas de la Misericordia, la asociación civil creada en 1872 que impulsó la sede de Recoleta. El colegio funciona en ese lugar desde 1890.
A partir del año próximo, las dos comunidades educativas pasarán a integrarse bajo la estructura del San Tarcisio. El colegio conservará su sede histórica, pero cambiará de nombre y se incorporará al proyecto pedagógico que la asociación civil desarrolla desde hace años.

“Este proyecto surgió como un proyecto de crecimiento”, explicó Mariano Massano, director general del Colegio San Tarcisio. Según detalló, la conversación entre ambas instituciones comenzó hace aproximadamente dos años, luego de un proceso de búsqueda de alternativas para ampliar la propuesta educativa del San Tarcisio.
La decisión fue aprobada por las familias del San Tarcisio en una asamblea en la que participó la comunidad del colegio. La iniciativa obtuvo más del 95% de los votos favorables. En el caso del Misericordia, la propuesta fue comunicada a las familias y, según Massano y Matías Jorba, presidente de la Asociación Civil Colegio San Tarcisio, la recepción también fue positiva.
Un edificio sobredimensionado para la matrícula actual
El cambio también responde a una cuestión concreta de infraestructura. El San Tarcisio funciona actualmente en una sede alquilada de la calle Juncal, que devolverá a su propietaria cuando finalice el contrato. Su edificio actual es más pequeño y tiene una sola división por curso.
El Misericordia, en cambio, cuenta con una sede cuya estructura permite albergar más del doble de los alumnos que actualmente concurren allí. Hoy tiene 368 estudiantes, mientras que el San Tarcisio suma 386. Con la integración, la comunidad reunirá alrededor de 750 alumnos en un mismo proyecto educativo.
“Nos faltaba espacio y a ellos les sobraba”, resumió Massano durante la entrevista.
El edificio de la calle Azcuénaga fue concebido para una escala muy superior a la actual. El complejo conserva, además del colegio, distintas obras de la Sociedad de Damas de la Misericordia, entre ellas un hogar para niñas, una casa para adultas mayores y una residencia universitaria. La institución también es reconocida por el valor patrimonial de su conjunto edilicio.
Qué cambia desde 2027
La transferencia del servicio educativo implicará la integración de los equipos docentes y directivos de ambas instituciones. Habrá una única dirección general, a cargo de Mariano Massano, mientras que los responsables de primaria y secundaria de cada colegio trabajarán bajo un esquema de codirección.
El edificio donde funciona el Misericordia fue concebido para una escala mucho mayor a la actual. Sumados todos los niveles educactivos, hoy el colegio cuenta con apenas 368 alumnos
El proyecto contempla una mayor intensificación del inglés, con exámenes internacionales desde distintos años de la primaria y la secundaria. También se incorporará al conjunto la propuesta de seguimiento personalizado y tutorías que desarrolla el Misericordia.
“Hay una apuesta a la personalización, al acompañamiento y al seguimiento, tanto de personas como de grupos”, explicó Massano.

Una alianza clave en un mercado con menos alumnos
Aunque Massano insiste en que la operación no nació por una necesidad de subsistencia ni fue impulsada directamente por la baja de la natalidad, la transformación demográfica forma parte del escenario en el que se mueven los colegios privados.
En diálogo con El Cronista, el directivo reconoció que hoy hay menos aspirantes que años atrás y que la caída de los nacimientos ya se siente en un barrio como Recoleta.
También señaló que el colegio mantiene una matrícula estable, pero en un contexto en el que resulta cada vez más difícil sostener instituciones con grandes edificios y costos fijos elevados.

La diferencia está en el modo en que cada parte define la operación. Para el Misericordia, representa una forma de sostener su propuesta educativa y aprovechar mejor su sede. Para el San Tarcisio, es una oportunidad de expansión y de crecimiento en un edificio con capacidad para una comunidad más grande.
“Buscamos crecer y proyectarnos, y diferenciarnos por nuestro proyecto educativo”, señaló Jorba, quien anticipó que la institución espera un crecimiento importante de la matrícula durante los próximos cinco años.
La alianza entre el Misericordia y el San Tarcisio se suma al proceso de reconfiguración que comenzó a atravesar al sector de los colegios tradicionales. En julio, se conoció la adquisición de la Escuela Argentina Modelo por parte de Los Robles y mencionado el proceso de integración entre ambas instituciones.






