En los últimos dos años, la macroeconomía argentina dio un giro de 180 grados que ya se siente de lleno en sectores como el turismo, la hotelería y la gastronomía. Con un nuevo plan económico puesto en marcha, las empresas enfrentan un escenario distinto, con menos demanda, más competencia y márgenes más ajustados.

En el marco de la Expo EFI, economistas y empresarios del sector identificaron tres transformaciones clave que explican el nuevo mapa de negocios al que se enfrentan:

Menor poder adquisitivo

Matías Surt, economista de la consultora Invecq, señaló que el primer cambio es la caída del poder de compra de la población. La aceleración inflacionaria, sumada a una variación salarial -con fuertes diferencias entre provincias y sectores-, fue lo que redujo la capacidad de consumo de los hogares. “Para una actividad que es plenamente de consumo, ese es el primer insumo elemental para entender cómo cambió el ecosistema”, explicó.

Referentes del sector analizaron el nuevo escenario económico y advirtieron por la caída del consumo y la pérdida de competitividad internacional
Referentes del sector analizaron el nuevo escenario económico y advirtieron por la caída del consumo y la pérdida de competitividad internacionalFuente: ShutterstockShutterstock

La menor disponibilidad de ingresos impacta de forma directa en la demanda interna, obligando a las empresas a ajustar precios, promociones y propuestas para sostener el flujo de clientes.

Si bien desde el Gobierno proyectan una recomposición de los ingresos reales de la mano de la desaceleración inflacionaria, el economista asegura que el efecto inicial ya redefinió el comportamiento del consumidor.

Cambio en los hábitos de consumo

En segundo lugar, mencionó la modificación en las decisiones de consumo, impulsada por un cambio en los precios relativos. Hace algunos años, los bienes durables estaban relativamente caros, lo que favorecía el gasto inmediato en servicios como viajes, gastronomía o entretenimiento. Hoy, con mayor apertura comercial y cambios en la política cambiaria y arancelaria, “esos bienes se abarataron en términos relativos”. Esto genera una nueva competencia: el consumidor ya no solo elige entre destinos o experiencias, sino que también evalúa ahorrar o financiar compras de mayor plazo, como autos, electrodomésticos o propiedades.

Este “trade off” -señaló- entre consumo presente y consumo futuro redefine la demanda del sector y obliga a las empresas a reforzar su propuesta de valor para captar un gasto más disputado.

Un país más caro en dólares

El tercer cambio tiene que ver con el frente cambiario. Durante 2022 y 2023, la brecha cambiaria convirtió a la Argentina en uno de los destinos más baratos de la región en dólares, lo que impulsó el turismo receptivo. No obstante, ese escenario se revirtió en poco tiempo: “Pasamos de ser un país muy barato en dólares, a ser un país donde ahora la relación para el turista internacional cambió muchísimo”, subrayó Surt.

Según datos del Indec, la Argentina pasó de recibir más de 6,5 millones de turistas internacionales a unos 5,4 millones en la actualidad. Es decir, cerca de un millón de visitantes menos: “Ahí hay una demanda que estaba y que hoy no está. Y no tiene que ver con el mercado interno, sino con el resto del mundo y con esa relación en términos de encarecimiento o abaratamiento en dólares que le pega directamente al sector”, finalizó.

Frente a este triple shock -menor consumo, nuevos hábitos y pérdida de competitividad-, el sector comenzó a redefinir su estrategia. La adaptación pasa por “ajustar estructuras de costos, segmentar la demanda, flexibilizar precios y, sobre todo, diferenciar la experiencia para atraer a un cliente más selectivo”. En paralelo, crece el uso de tecnología para conocer mejor al consumidor y optimizar la operación.