Molinos Agro y Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) formalizaron el acuerdo por el que construirán, en conjunto, una nueva planta procesadora de soja en Timbúes, Santa Fe, según informaron a la Comisión Nacional de Valores.
El proyecto, que demandará una inversión de u$s 500 millones, se desarrollará sobre un terreno propiedad de ACA y contempla la instalación de una línea de molienda de soja con una capacidad de procesamiento de 15.000 toneladas (tn) por día, además de infraestructura asociada para el almacenamiento de poroto, harina y aceite.
Como parte del acuerdo, Molinos Agro ingresará con el 65% de la participación en la producción (lo que representa alrededor de 10.000 toneladas diarias), mientras que ACA lo hará por el 35% restante.
Los nuevos niveles de producción le van a significar al brazo agroexportador de la familia Perez Companc un aumento del 50% de su capacidad de molienda de soja.
De tal modo, la empresa alcanzará niveles similares a lo que hoy procesa el gigante Bunge en Timbúes (32.500 toneladas diarias).
Según las estimaciones de las empresas, la construcción demandará alrededor de tres años y representa la primera etapa de un master plan. Es decir, que “si las condiciones económicas, financieras y agronómicas locales son favorables”, la iniciativa contempla la incorporación de nuevas líneas de molienda, otro muelle sobre el río Paraná y mayor capacidad de almacenamiento.

Los motivos que señalaron las firmas del agro para avanzar con la iniciativa responden a las políticas que está implementando el gobierno de Javier Milei en materia de derechos de exportación -la baja progresiva de las retenciones a la soja y sus subproductos a partir de enero de 2027-, y la creciente demanda mundial de la producción de proteínas de cerdo, pollos y pescados, así como de aceite para consumo doméstico y para la producción de biocombustibles renovables.
Inversiones en el agro
No es la única inversión de gran magnitud que se anunció en el sector.
La multinacional Louis Dreyfus Company (LDC) anunció, en junio, un proyecto de u$s 400 millones para construir una nueva planta de procesamiento de soja y girasol en la Argentina.
La nueva planta se construirá en el predio que la empresa tiene en Bahía Blanca y se sumará a la infraestructura de almacenamiento y logística que la compañía opera en ese complejo, incluido su puerto. El objetivo es atender la creciente demanda global de aceites vegetales para la alimentación y los biocombustibles.
Según señaló LDC, la instalación será una de las mayores plantas de molienda de semillas de girasol del mundo. La compañía agregó que el proyecto representa una de las inversiones más importantes realizadas por el sector agroindustrial argentino en la última década.

En paralelo, y a principios de año, la compañía comenzó a producir aceites para biocombustibles avanzados en su planta de Timbúes, tras una inversión de más de u$s 20 millones.
En lo que respecta a fertilizantes, la subsidiaria de Pampa Energía, Fértil Pampa, anunció una inversión por u$s 2700 para la construcción de un complejo industrial. Este contará con dos plantas de urea y una de amoníaco de 6000 toneladas diarias, y una planta de amoníaco de 3450 toneladas diarias.
La empresa aprovechará el gas que proviene de Vaca Muerta (uno de los insumos principales en su producción).
El proyecto, además, contempla dos obras portuarias: una plataforma para el ingreso de los equipos y un muelle que se utilizará para exportar urea. En total, la construcción demandará alrededor de tres años y medio y el inicio de operaciones está previsto hacia fines de 2029.
Según comentó Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, se trata de “la mayor inversión en la historia de la empresa”.







