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Mucho antes de levantar millones de dólares en inversión y captar el interés de fondos del Silicon Valley, Nahuel Candia era un adolescente de 14 años con una fuerte obsesión por la programación. Mientras cursaba en el Carlos Pellegrini, desarrolló el hábito de dedicar largas horas al estudio y al desarrollo del software, una disciplina que con el paso del tiempo se convertiría en el motor de toda su carrera.
Esa curiosidad lo llevó a lanzar -a sus 19 años- su primera empresa: Shovel Apps. Una plataforma que permitía a cualquier negocio montar su propio e-commerce, en cuestión de minutos, y sin necesidad de programar. La startup llegó a operar en tres países, empleó a 14 personas y consiguió levantar un total de u$s 650.000 de inversión de una aceleradora asociada a Google en Silicon Valley.

Aunque la compañía crecía y sumaba cada vez más clientes, Candia empezó a notar un problema que aparecía una y otra vez: las empresas podían vender online, lanzar aplicaciones o expandirse a nuevos mercados, pero muchas seguían gestionando sus cobros de manera manual, con procesos lentos y costosos.
Fue entonces cuando comenzó a preguntarse si no existía una forma más simple de resolverlo… De esa inquietud nacería, años más tarde, la idea de Rebill.
En 2016 decidió cerrar Shovel Apps tras detectar que el negocio enfrentaba límites para seguir escalando. Lejos de abandonar el ecosistema tecnológico, comenzó una nueva etapa como consultor y CTO para distintas compañías, al mismo tiempo que recorría el mundo. Vivió y trabajó en ciudades como Londres, Hong Kong, San Francisco y Seúl, colaborando con empresas de software, seguros y servicios financieros.
Mientras que en Estados Unidos, Europa y parte de Asia las empresas ya contaban con soluciones que simplificaban la gestión de suscripciones y pagos recurrentes, en América Latina gran parte de esa infraestructura todavía estaba por construirse. Fue entonces cuando Candia entendió que el problema que había identificado años atrás no era un caso aislado, sino una oportunidad de negocio para toda la región.
La confirmación llegaría poco después, cuando un proyecto para una aseguradora argentina le mostraría, de primera mano, las enormes dificultades que enfrentaban las empresas para cobrar de manera recurrente y escalar sus operaciones. Allí comenzó a tomar forma la idea de Rebill.
El proyecto que cambió todo
En 2018, El Surco le encargó un desarrollo para automatizar el cobro de pólizas e integrar sus sistemas con Mercado Pago.
Al empezar a trabajar en el proyecto, el joven emprendedor detectó que los sistemas de suscripciones y pagos recurrentes -disponibles en América Latina- eran poco confiables y estaban mucho menos desarrollados que en Estados Unidos y Europa.
“Mercado Pago me envió un PDF que permitía guardar la tarjeta, pero toda la lógica de recurrencia había que desarrollarla aparte”, recordó.
Aquel proyecto demandó casi un año completo de trabajo. La aseguradora terminó convirtiéndose en el primer cliente, y la solución desarrollada se transformó en el embrión de una empresa mucho más ambiciosa.

En enero de 2020 nació oficialmente Rebill. Con un préstamo inicial de u$s 20.000, Candia puso en marcha su proyecto, al que después se sumaría Ariel Díaz Ailan, como COO de la empresa; Rubén Maier Enzler como director de Tecnología (CTO) y Francisco León como director de Estrategia (CSO).
“Vimos la oportunidad y decidimos asociarnos para hacerlo más grande. Siempre el objetivo fue resolver la parte de subscription billing en Latinoamérica y ayudar a compañías a instalarse en la región”, señaló.
La pandemia que aceleró el crecimiento
Cuando llegó la era del Covid-19, Rebill todavía estaba dando sus primeros pasos. Durante meses el equipo trabajó en silencio, perfeccionando la plataforma y obteniendo una de las certificaciones de seguridad más importantes de la industria financiera: PCI Compliance, un requisito que para muchas empresas puede representar inversiones de cientos de miles de dólares.
A medida que la pandemia impulsaba la digitalización de los negocios, cada vez más compañías necesitaban cobrar online, gestionar suscripciones y operar en distintos mercados. La cantidad de comercios que utilizaban la plataforma se multiplicó y Rebill comenzó a expandirse por toda la región.
El día que Silicon Valley llamó
El primer gran salto internacional llegó en 2021, cuando la startup fue seleccionada por Start-Up Chile, el reconocido programa estatal que impulsa emprendimientos tecnológicos de alto impacto.
Hasta entonces Rebill operaba en el mercado argentino. Pero su paso por el programa le permitió expandirse a nuevos mercados y ganar visibilidad dentro del ecosistema emprendedor de la región. A partir de allí, presentaron su candidatura a Y Combinator, la aceleradora de Silicon Valley que ayudó a crear gigantes como Airbnb, Stripe y Dropbox. Era la primera vez que aplicaban y también el momento en que la compañía necesitaba capital para seguir creciendo.
La apuesta funcionó. Rebill fue seleccionada para la camada Winter 2022 de Y Combinator y recibió el acompañamiento de Michael Seibel, ex CEO de la aceleradora y cofundador de Twitch.
La validación de Y Combinator abrió puertas que antes parecían inalcanzables. En los años siguientes la startup levantó más de u$s 4 millones de fondos como Tiger Global, SV Angel, Soma Capital y Magma Partners.
Entre quienes decidieron apostar por la compañía también aparecieron dos nombres pesados de la industria tecnológica: Guillermo Rauch, fundador de Vercel y uno de los emprendedores argentinos más influyentes del ecosistema global, y Arash Ferdowsi, cofundador de Dropbox.
Mientras llegaban los inversores, también crecían los números. Según datos relevados por Endeavor, la fintech registró un crecimiento de 905% en ingresos durante el último año, una expansión que la llevó a superar el millón de dólares de facturación anual y convertirse en una de las empresas elegidas para integrar el ScaleUp Program de la organización.
Actualmente, opera en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Estados Unidos, integrando más de 100 medios de pago y herramientas de recuperación de cobros, conciliación financiera y administración de operaciones.
Hoy, después de recorrer el mundo, cerrar empresas, empezar de nuevo y convencer a algunos de los inversores más prestigiosos de Silicon Valley, sigue persiguiendo el mismo objetivo.
“Queremos que Rebill sea la primera solución en la que cualquier founder piensa cuando va a empezar un negocio”.


