“Es un excelente momento para comprar tierra”, afirmó Javier Rius, presidente de Ayres Desarrollos, durante un panel sobre real estate en la Expo EFI. La frase sintetizó una de las principales conclusiones del encuentro. Empresarios del sector coincidieron en que los precios de las propiedades y de la tierra quedaron retrasados frente al fuerte aumento que acumuló el costo de construcción en los últimos años.
Del debate también participaron Gabriela Goldszer, directora de Ocampo Propiedades, y Ari Milsztejn, director de Grupo AM. La charla fue moderada por Juan Fernández Mugica.
Rius explicó que avanzó en la compra de nuevos lotes porque hoy ve oportunidades de entrada. “La tierra es escasa y finita. Las buenas ubicaciones son pocas y cada vez menos. Es lo único que no puedo reemplazar”, sostuvo.
Según señaló, el encarecimiento de la obra redujo lo que hoy puede pagarse por un terreno. Eso generó una corrección en los valores del suelo, sobre todo en zonas donde históricamente hubo mayor demanda.
Otro de los ejes pasó por la brecha entre el usado y el producto a estrenar. Goldszer sostuvo que durante el último año y medio el mayor movimiento se concentró en departamentos usados, especialmente unidades chicas.
También señaló que el crédito volvió a darle algo de dinamismo al sector, aunque todavía en una escala reducida. Mientras no exista una oferta más amplia y sostenida de préstamos, buena parte de las operaciones seguirá dependiendo del ahorro propio o de planes de financiación privada.
Milsztejn, por su parte, remarcó que el sector atraviesa una etapa en la que la rentabilidad depende mucho más de la eficiencia que en otros ciclos. Desde la compra de tierra hasta la obra, la estructura, la comercialización y la relación con proveedores, sostuvo que hoy cada decisión impacta en el resultado final.
“Hay que ser eficientes en todo”, resumió.
Los empresarios también pusieron el foco en el crédito hipotecario. Rius sostuvo que en algunos municipios la aprobación de proyectos puede demorar más de dos años y que, sin final de obra, muchas unidades no pueden escriturarse ni hipotecarse.
Ese proceso demora ventas, encarece desarrollos y retrasa el acceso al crédito para compradores finales.
En paralelo, remarcaron que varias desarrolladoras empezaron a ofrecer financiación propia en 40, 50 y hasta 60 cuotas para captar demanda de compradores que no acceden a préstamos bancarios.

Por último, Eduardo Costantini, fundador de Consultatio, creador de Nordelta y dueño del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), participó en otro panel del evento donde analizó la economía y el mercado inmobiliario.
El empresario sostuvo que la Argentina necesita reglas estables, acuerdos básicos que se sostengan en el tiempo y una alternancia ordenada para que la confianza no dependa de un solo gobierno. Según planteó, sin previsibilidad resulta muy difícil bajar el riesgo país y volver a tener crédito de largo plazo.
También explicó que no alcanza solo con el capital de los bancos, sino que hacen falta depósitos más estables dentro del sistema financiero o instrumentos que permitan prestar a 20 o 30 años.
“Hoy los desarrolladores tienen que ofrecer proyectos mejor pensados y con diferenciales reales. Solo así van a captar al consumidor”, concluyó.
