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Durante años, exportar fue sinónimo de grandes operaciones, contenedores completos y estructuras preparadas para operar en el comercio exterior, un costo que las pequeñas empresas debían pensar dos veces antes de realizar.

El salto entre vender en el mercado interno y colocar sus productos en otro país resultaba demasiado grande, tanto por costos como por complejidad administrativa que requería de especialistas para ser completado con éxito. Las últimas modificaciones introducidas por el Gobierno buscan aparentan empezar a buscar reducir esa brecha.

Con la eliminación del límite anual para las exportaciones por correo y la equiparación del régimen del Correo Argentino con el de los operadores courier, el objetivo oficial es facilitar que pequeñas empresas, emprendedores y fabricantes puedan comenzar a vender al exterior mediante envíos de menor escala.

La Resolución General 5886 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reglamentó el nuevo procedimiento de Declaración Simplificada de Exportación Postal (DESP), complementando el Decreto 604/2026 y eliminando el tope anual de u$s 3.000 que regía hasta ahora para este tipo de operaciones.

El verdadero cambio: Correo Argentino quiere competir con los courier

Para Karina Castellano, directora especializada en Derecho Aduanero y Cambiario de Lisicki, Litvin & Abelovich, la reforma no crea un régimen completamente nuevo, sino que termina de actualizar un esquema que había quedado rezagado frente al crecimiento del comercio electrónico internacional.

“El Código Aduanero siempre contempló los envíos postales a través del correo oficial, pero con el desarrollo del comercio electrónico los courier evolucionaron mucho más rápido. Lo que hicieron las últimas normas fue converger hacia un esquema en el que Courier y Correo Argentino puedan competir en igualdad de condiciones”, explicó a El Cronista.

Según la especialista, durante los últimos años los operadores courier fueron incorporando servicios logísticos integrales que exceden el simple transporte de mercadería, mientras que el régimen del correo oficial mantenía límites y procedimientos que habían quedado desactualizados.

“Lo que se hizo fue ir aggiornando montos, límites y procedimientos para adaptarlos al comercio electrónico global. Correo Argentino dice: ‘yo también quiero competir en ese mercado’”, resumió.

La equiparación alcanza tanto a las importaciones como a las exportaciones de pequeños envíos. En el caso de las ventas al exterior, desaparece el límite anual de valor para operar mediante este régimen simplificado.

En relación a este punto, El Cronista pudo saber la medida generó algunas quejas de profesionales de Comercio Exterior que creen afectadas sus funciones en el despacho de aduana y que ahora podrían ser absorvidas -en parte- por los equipos del correo oficial.

Pensado para quienes recién empiezan a exportar

Castellano sostiene que el principal beneficiario del nuevo esquema no será la gran empresa exportadora sino las micro, pequeñas y medianas empresas que buscan colocar sus productos fuera del país por primera vez.

“Muchas veces una pyme necesita enviar pequeñas partidas para probar un mercado antes de asumir el costo de una exportación tradicional. Este régimen apunta justamente a facilitar ese primer paso.”

En la práctica, un pequeño fabricante de cuchillos artesanales, productos regionales, indumentaria o artículos de diseño puede comenzar enviando pequeñas cantidades para medir la aceptación comercial antes de organizar operaciones de mayor escala.

La lógica cambia respecto de la exportación tradicional: ya no es necesario reunir mercadería suficiente para completar un contenedor o desarrollar una estructura específica de comercio exterior antes de concretar las primeras ventas.

No todo podrá exportarse por este régimen

Sin embargo, la simplificación tiene límites. Jorge Berciano, director de Unexar.com, destacó que la eliminación del tope anual constituye una mejora importante para las pymes exportadoras, pero aclaró que el régimen continúa excluyendo numerosos productos sujetos a controles específicos.

“La DESP es una herramienta auspiciosa que seguramente beneficie a quienes comercien internacionalmente mediante plataformas de e-commerce, microempresas y pequeñas empresas. Pero no toda mercadería puede utilizar este régimen”, explicó a El Cronista.

Entre los productos excluidos aparecen aquellos que requieren intervenciones obligatorias de otros organismos públicos, como alimentos, medicamentos y cosméticos —que dependen de ANMAT—, productos agropecuarios bajo control del SENASA, sustancias químicas, combustibles, armas, explosivos, bienes culturales, especies de flora y fauna protegidas y otras mercaderías sujetas a controles especiales.

Para Berciano, una de las cuestiones pendientes consiste precisamente en brindar mayor previsibilidad a quienes quieran comenzar a exportar.

“Sería de suma utilidad que la autoridad de aplicación publique un listado taxativo de posiciones arancelarias (NCM) indicando qué mercaderías pueden exportarse mediante este régimen”.

Esa información permitiría reducir dudas y evitar interpretaciones diferentes al momento de preparar cada envío.

La Aduana seguirá controlando

La simplificación tampoco elimina los controles aduaneros.

Castellano remarca que la reforma agiliza la gestión logística y administrativa, pero no modifica las facultades de fiscalización del Estado.

“La Aduana conserva íntegramente sus facultades de control. Si detecta diferencias entre la documentación presentada y la mercadería, inconsistencias en los valores declarados o cualquier otra irregularidad, puede inspeccionar físicamente el envío.”

Karina Castellano

En otras palabras, desaparecen buena parte de las gestiones administrativas para pequeños exportadores, pero no los controles destinados a verificar el cumplimiento de la normativa aduanera.

El desafío ahora será la implementación

Más allá de los cambios regulatorios, ambos especialistas coinciden en que el verdadero éxito del nuevo régimen dependerá de su funcionamiento cotidiano.

Para Berciano, la puesta en marcha será necesariamente gradual y exigirá coordinación entre ARCA, el Correo Argentino, los operadores courier y los propios exportadores.

“La herramienta es muy positiva, pero ahora habrá que ver cómo funciona en la práctica la interacción entre todos los actores involucrados.”

Jorge Breciano

En ese sentido, la eliminación del límite anual representa apenas el primer paso.

El verdadero objetivo será que cada vez más pequeñas empresas puedan utilizar el comercio electrónico internacional para colocar sus productos en el exterior sin necesidad de desarrollar, desde el comienzo, una estructura propia de exportación.