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De la mano de desarrollos como el trigo HB4 y una expansión que la llevó hasta Wall Street, Bioceres se convirtió en una de las empresas más relevantes del agro argentino. Hoy, su situación dista mucho de la firma que llegó a ser veinte años atrás.

Fundada en 2001 por un grupo de productores locales entre los que se encuentran Víctor Trucco y Gustavo Grobocopatel “el rey de la soja”, la compañía avanzó en el desarrollo de tecnologías aplicadas al agro, con foco en la producción de semillas, biotecnología y mejoras en la productividad de los cultivos.

Pero el crecimiento también vino acompañado de una estructura corporativa cada vez más compleja. Entender cómo quedó conformado el grupo es clave para comprender el conflicto que hoy enfrenta a sus principales accionistas.

Cómo se armó el entramado Bioceres

Con los años, la empresa incorporó nuevas sociedades y reorganizó su estructura internacional. En la cima se encontraba Bioceres Group Limited, radicada en el Reino Unido, que controlaba tanto a Bioceres S.A. en la Argentina como a Bioceres LLC en los Estados Unidos.

A partir de esta última surgió Bioceres Crop Solutions (BIOX), la compañía que concentra buena parte de los activos operativos del grupo y que tiene entre sus desarrollos más conocidos al trigo HB4, resistente a la sequía. Actualmente, Federico Trucco se desempeña como CEO de BIOX, cargo que asumió luego de haber liderado durante años a Bioceres S.A..

En 2019, BIOX llegó a Wall Street mediante una fusión con Union Acquisition Corporation, una SPAC fundada por el empresario uruguayo Juan Sartori. Una SPAC es una sociedad creada para adquirir empresas privadas y facilitar su salida a bolsa sin atravesar el proceso tradicional de oferta pública inicial.

Del crecimiento a la crisis financiera

La situación comenzó a deteriorarse en junio de 2025, cuando Bioceres S.A. incumplió vencimientos de pagarés bursátiles por u$s 5,31 millones en medio de un contexto adverso para el sector agropecuario. Meses después, en enero de este año, la compañía solicitó la apertura de su concurso preventivo con un pasivo superior a los u$s 39 millones.

En paralelo, el 16 de junio de 2025, se avanzó en una reestructuración societaria mediante un acuerdo entre Moolec Science y Bioceres Group Limited. En este movimiento, Moolec pasó a estar por encima de todo el entramado societario y se convirtió en la nueva controlante del grupo y dueña de Bioceres S.A.. Ahora bien, el principal accionista de Moolec es Union Group, vehículo de inversión fundado por Sartori.

Ese cambio en la estructura de control se convirtió en uno de los puntos centrales de la disputa que hoy atraviesa al grupo.

La crisis financiera terminó escalando en marzo de este año, cuando la Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de Bioceres S.A. tras reconocer su estado de cesación de pagos y la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros, dando lugar al pedido de quiebra que había planteado la propia empresa.

La disputa entre Sartori y Trucco

La resolución judicial llegó en medio de una creciente batalla societaria entre Sartori y Trucco.

Desde el circulo de Trucco afirman que Sartori lleva adelante “una jugada extorsiva”. Sostienen que la situación concursal y la posterior quiebra formaron parte de una maniobra impulsada por el empresario y Moolec para quedarse con activos estratégicos vinculados a BIOX. Según esa interpretación, la quiebra de Bioceres S.A. habría generado beneficios patrimoniales para Moolec cercanos a los u$s 95 millones.

Según argumentan, la estrategia de Sartori habría buscado debilitar la estructura financiera del grupo y generar presión sobre sus activos vinculados, con vistas a una eventual toma de control en condiciones más favorables.

BIOX tiene dos activos fundamentales: Rizobacter y Pro Farm. Uno de los accionistas, el fondo Jasper Lake, acusó a la firma de no cumplir con pagos y, en enero, se quedó con Pro Farm por apenas u$s 15 millones, muy por debajo de los u$s 247 millones que había costado su adquisición.

Del otro lado, desde Moolec rechazan esas acusaciones y atribuyen la crisis a decisiones de inversión y financiamiento tomadas durante la gestión de Trucco. Según fuentes cercanas a la empresa, BIOX “era la joya del grupo”. Cuando, a mediados del año pasado Bioceres Group Limited se unió con Moolec Science, se esperaba que BIOX aportara alrededor de u$s 285 millones en activos netos al balance del grupo, brindando soporte al patrimonio de Bioceres S.A.

Sin embargo, explican, esa contribución no se materializó: acusan a Trucco de haber separado BIOX de la estructura argentina, trasladando sus activos a la compañía internacional, y dejando a Bioceres S.A. como una “cáscara” con la mayor parte de las obligaciones financieras.

Más allá de las acusaciones cruzadas, lo que está en discusión es el futuro de las compañías que surgieron del ecosistema Bioceres. Mientras Bioceres S.A. transita la quiebra, BIOX intenta sostener su actividad en medio de dificultades financieras y una fuerte caída de su valor bursátil. El 2 de febrero, las acciones de BIOX en Wall Street perforaron el umbral de u$s 1 por acción, mientras que un año antes habían llegado a cotizar cerca de u$s 6,55, lo que representa una caída cercana al 90%.

Por su parte, Rizobacter, considerada uno de los activos más valiosos del conglomerado, también atraviesa un proceso de reestructuración. La empresa tuvo que salir a reperfilar deuda, primero por u$s 3,8 millones y luego por otros u$s 42 millones, para extender los plazos de vencimiento de sus obligaciones negociables, lo que le valió la caída de su calificación crediticia.

El desenlace de los conflictos judiciales y societarios podría influir sobre el futuro de ambas compañías y sobre el control de los desarrollos tecnológicos construidos por Bioceres durante más de dos décadas.

Cómo sigue el caso

La última novedad del caso se dio a comienzos de junio cuando BIOX denunció penalmente a Gloria Montarón Estrada, una exdirectora de la empresa, por una presunta maniobra vinculada a la transferencia de 5,3 millones de acciones valuadas en alrededor de u$s 12 millones.

Según el escrito, el delito se habría cometido en octubre de 2025, cuando Estrada presidía el directorio de Moolec y mantenía funciones vinculadas al área legal del grupo empresarial. La operación habría causado un perjuicio económico para BIOX, y, de forma indirecta, una pérdida para el conjunto de accionistas y acreedores de Bioceres S.A..

La maniobra se habría concretado a través de una carta de indemnidad que permitía omitir la certificación de firmas y que contenía una firma apócrifa atribuida a Trucco.

En la presentación judicial, Trucco desconoció haber firmado la carta y afirmó que no autorizó a terceros a hacerlo en su nombre. Desde el entorno de los fundadores y exdirectores de Bioceres S.A. sostuvieron que los nuevos accionistas de la compañía, entre ellos Sartori, no habrían estado al tanto de la maniobra.