

México marcha a contracorriente en América Latina: mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa que la región y Brasil pierdan ritmo, la economía mexicana es de las pocas que, según el organismo, ganará tracción en los próximos dos años.
En sus Perspectivas de la Economía Global (WEO, por sus siglas en inglés) de octubre, que ubica el crecimiento mundial en 3.1% para 2026 y 3.4% para 2027, el FMI proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá 1.5% en 2026 y 1.8% en 2027, tras un magro 0.5% en 2025. El país triplicaría su ritmo este año y volvería a acelerar el próximo.
El pronóstico para 2026 mejora 0.3 puntos porcentuales frente a la actualización de julio, cuando el Fondo estimaba 1.2%, y queda apenas una décima debajo del 1.6% calculado en abril. Para 2027, en cambio, la estimación se recortó 0.1 puntos respecto a julio y 0.4 frente a abril, cuando esperaba 2.2%.
El organismo atribuye la aceleración al soporte continuo de las exportaciones, incluidas las ligadas a las cadenas de valor de la inteligencia artificial (IA), y a una inversión que empieza a estabilizarse. Aun así, advierte que la incertidumbre comercial —en plena revisión del T-MEC— seguirá limitando la actividad. La inflación, prevé, promediará 3.8% este año y 3.6% en 2027, todavía por encima de la meta de 3% del Banco de México.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) apunta en la misma dirección. En su informe estadístico del comercio global, el organismo subió su pronóstico de crecimiento del volumen de comercio mundial de mercancías para 2026 a 3.9%, desde el 1.9% que estimaba antes. El principal impulso es la demanda de bienes ligados a la IA.
México es uno de los países que más aprovechan ese auge. Según la OMC, el país aportó 4.0% de las exportaciones globales de bienes para IA en 2025 y 3.5% en el primer semestre de 2026, por encima de potencias industriales como Países Bajos (2.6% y 2.7%, respectivamente). Además, sus compras de estos productos pasaron de 3.0% de las importaciones mundiales en 2024 a 3.8% en 2025 y 4.6% en la primera mitad de este año, señal de que el país también se integra como ensamblador dentro de esa cadena.
México, mejor que la región, con todo y el reto per cápita
El contraste de México con la región es nítido. Para América Latina y el Caribe, el FMI estima que el crecimiento se modere de 2.5% en 2025 a 2.3% en 2026, con un repunte a 2.5% en 2027; ambas cifras fueron recortadas frente a julio. El choque energético derivado del conflicto en Medio Oriente golpea de forma desigual a exportadores e importadores de materias primas y, en la mayoría de los países, el auge tecnológico ofrece poca compensación. México es la excepción: su integración a las cadenas de IA le da un soporte que el resto de la región no tiene.
Brasil recorre el camino inverso. La mayor economía latinoamericana pasaría de crecer 2.3% en 2025 a 2.2% en 2026 y 1.9% en 2027, con recortes de 0.2 y 0.3 puntos frente a julio, por condiciones monetarias todavía restrictivas, el retiro de apoyos fiscales y la incertidumbre global.
La mejora para México, sin embargo, apenas alcanza para el bolsillo. Según el FMI, el PIB real per cápita de México cayó 0.3% en 2025, pues la economía creció menos que la población, y se recuperaría 0.7% en 2026 y 1.0% en 2027. Aunque esa trayectoria también contrasta con la de Brasil, cuyo ingreso por habitante se desacelera de 1.9% a 1.5%, México seguiría creciendo a la mitad del ritmo regional, de 1.8%.
Así, la distancia entre las dos mayores economías de la región se acorta. En 2025, Brasil creció 2.3% frente al 0.5% de México, una ventaja de 1.8 puntos porcentuales. Para 2026, esa diferencia se reduciría a 0.7 puntos (2.2% contra 1.5%), y en 2027 prácticamente desaparecería: 1.9% para Brasil y 1.8% para México, apenas una décima de distancia.





