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La circulación de una nueva moneda de 1 peso en México ha generado confusión en redes sociales, con términos como “nuevo peso”, “peso verde” o incluso la idea de una moneda digital. Sin embargo, los documentos oficiales aclaran que no existe una nueva divisa ni un cambio en el valor: se trata de una modernización en los materiales de fabricación.

El Programa Institucional de Casa de Moneda de México (CMM) 2025–2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 3 de noviembre, confirma que las monedas de 1, 2 y 5 pesos tendrán un nuevo proceso de acuñación. Su núcleo dejará de fabricarse con bronce–aluminio para adoptar cospeles de acero recubierto de bronce mediante electrodepositado.

¿Por qué México cambia los materiales de sus monedas?

El DOF establece tres ejes que justifican el cambio:

  • Sustentabilidad: usar menos metales no ferrosos reduce el impacto ambiental vinculado a su extracción y transporte.
  • Eficiencia económica, pues el nuevo proceso disminuye los costos de producción ante la alta demanda de monedas de baja denominación y el encarecimiento de metales.
  • Homologación con estándares internacionales, siguiendo el ejemplo de casas de moneda como la Royal Canadian Mint, que ya emplea acero recubierto en piezas similares.

La Casa de Moneda de México realizó pruebas técnicas y de desgaste para garantizar que las nuevas piezas sean más resistentes y mantengan la durabilidad necesaria para una circulación intensiva.

Qué sucederá con las monedas que ya están en circulación

El punto más importante ante tanta confusión es que el valor de las monedas permanece igual. La actualización es estrictamente material: la misma denominación, el mismo peso legal, con una composición interna diferente y más eficiente.

Monedas antiguas de México
Monedas antiguas de MéxicoCasa de la Moneda de México

Tampoco se trata de una nueva divisa, una criptomoneda ni una modificación al sistema monetario del país. El peso mexicano sigue siendo el mismo, y las monedas actuales en circulación continúan siendo válidas.

Este cambio impacta directamente a quienes usan a diario monedas de baja denominación, ya que las nuevas piezas serán más duraderas y su producción más eficiente, beneficios que, según el DOF, se traducen en un mejor manejo de los recursos públicos destinados a la acuñación nacional.