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La participación de Carlos Slim en el mercado petrolero no es nueva. Desde las Rondas Petroleras que se realizaron hace 12 años, el magnate mexicano mostró su interés por participar activamente en la exploración y extracción del sector hidrocarburos; sin embargo, ha sido a través de la compra de participaciones y los contratos mixtos, como logró su expansión en esta área.

En las Rondas Petroleras, el hombre más rico de México solo ganó dos campos de gas en la cuenca de Burgos, en Tamaulipas, donde predominan los campos “no convencionales”, que se concentran en la explotación a través del fracking, un método altamente criticado por el gobierno federal anterior.

“Su primera aventura fue precisamente en los campos que gana de las rondas petroleras, campos que no ha hecho producir en lo más mínimo; sin embargo, esto le permitió entrar y ver el mundo de la operación de los campos petroleros es muy pero muy diferente a la del contratista”, dijo Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC.

Sin embargo, a través de la compra de participaciones de otras empresas, como Fieldwood Energy, PetroBal o Talos Energy, así como la asignación de contratos mixtos con Pemex, todas ellas ellas en los últimos 3 años, hoy el empresario tiene participación en ocho campos de petróleo y gas, convirtiéndose en el privado con más áreas en el país.

En materia de hidrocarburos, las inversiones comprometidas por el dueño de Telmex y Telcel, no rebasan los u$s 10,000 millones, lo que representa muy poco en comparación con los ingresos de Grupo Carso, estimó el especialista. Esta inversión, añadió, le permite al empresario mexicano aprender a operar para después expandir sus operaciones en el sector hidrocarburos.

Slim se comió al mercado

El último dato disponible de las reservas petroleras del país es de 2024, año en el que la Comisión Nacional de Hidrocarburos publicó su último reporte.

En este sentido, las reservas 1P, que tienen una probabilidad de éxito de 90%, ascendían a 8,383 millones de barriles millones de barriles de petróleo crudo equivalente, suficiente para proveer al país de hidrocarburos por poco más de 9 años.

En este sentido, Carlos Slim cuenta con una participación en prácticamente 5% del total de las reservas del país, una cifra que parece pequeña, comparada con 78% de las reservas de Pemex como operador único.

Sin embargo, al revisar las reservas en manos de empresas privadas, las firmas y los contratos mixtos en poder de Slim representan prácticamente 1 de cada 4 barriles, siendo el mayor socio privado del país.

“Él (Slim) no es operador y es interesante porque cuando nos damos cuenta, por ejemplo, en Zama el operador va a ser Harbour”, comentó Monroy.

“Incluso en la compra de PetroBal, están manteniendo al equipo que hizo el descubrimiento de la operación, simplemente les están cambiando la cachucha”, añadió.

Cronología del naciente imperio petrolero

El interés de Slim por el sector hidrocarburos no es nuevo, pero según Monroy, es un proyecto de largo plazo en el que actualmente el empresario paga para aprender a operar.

El magnate participó en las rondas petroleras del sexenio de Enrique Peña Nieto, pero solo consiguió dos campos de gas en la cuenca de Burgos, Tamaulipas.

Sin embargo, a partir de 2023, Slim Helú inició una estrategia de compra de empresas con participaciones en campos petroleros con alto potencial.

El primer movimiento fue en mayo de 2023, que implicó la compra de una participación de 49.9% de Talos México, la socia mayoritaria del campo Zama, considerado la joya de la corona de las rondas petroleras de 2014.

Un año y medio después, compró 30% adicional de participaciones en esa misma empresa y ahora es dueño de 80% de ese campo.

El segundo movimiento consistió en la compra del 100% de PetroBal, una petrolera que era propiedad de la familia Baillères, dueños de empresas como El Palacio de Hierro, las mineras Peñoles y Fresnillo, y fundadores del ITAM.

PetroBal fue la concesionaria que ganó en consorcio con Fieldwood Energy la explotación de los campos Ichalkil y Pokoch en las Rondas Petroleras de 2014.

Apenas en enero de este año, Slim compró la totalidad de la empresa Fieldwood Energy, que era propiedad de uno de los consorcios petroleros más grandes del mundo: la rusa Lukoil. Con esta compra, Slim se hizo el operador único de Ichalkil y Pokoch.

Contratos mixtos, el riesgo

En materia de contratos mixtos, el nuevo modelo de Pemex, bajo la administración de la Cuarta Transformación, Slim ya destaca.

En septiembre del año pasado, Slim firmó un contrato de servicios con Pemex por un monto de hasta u$s 1,991 millones para perforar hasta 32 pozos en Ixachi, el campo de gas más grande del país.

Eneas/Wikimedia Commons

Finalmente, apenas esta semana, Grupo Carso confirmó que Petróleos Mexicanos le otorgó un contrato mixto para el desarrollo del campo Macavil, en Tabasco.

En el caso de los contratos mixtos, Gonzalo Monroy señala que las empresas de Slim ingresaron como contratistas, y ellos obtienen pago por obra entregada y no por la renta petrolera, una situación que le otorga una ventaja, pues Pemex se mantiene como dueño de 40% de los contratos y garantiza el flujo a las empresas de Slim.

El especialista de GMEC señala que los contratos mixtos se entregan por adjudicación directa y por su buena relación con el gobierno, un modelo que ha resultado muy rentable para el magnate mexicano.

“Cuando (Carlos Slim) llegó a ser el hombre más rico del mundo, no fue porque tuviera un nuevo proceso, no inventó un nuevo producto o una nueva forma de hacer las cosas. Fue por la explotación de los monopolios o de posiciones dominantes en las que logró competir. Hoy con una apertura comercial, sobre todo en la parte de telefonía mucho más agresiva, pues simplemente ha dejado de ser su negocio más rentable”, comentó Monroy.