

En esta noticia
- ¿Qué dice realmente la investigación científica sobre el vacío cósmico?
- El problema cosmológico que este hallazgo intenta resolver: la tensión de Hubble
- ¿La NASA hizo este descubrimiento? La primera gran distorsión de los hechos
- Benjamin Solari Parravicini: ¿quién era el “Nostradamus argentino”?
- ¿Predijo Parravicini el vacío cósmico? La conexión inexistente
Una publicación que se volvió viral en X encendió el debate entre miles de usuarios por asegurar que la Administración de Aeronáutica y el Espacio (NASA) descubrió nueva evidencia de que la Tierra está atrapada en un vacío de 2,000 millones de año luz de ancho y vincular ese supuesto hallazgo con antiguas “predicciones” del autodenominado profeta argentino Benjamín Solari Parravicini.
El mensaje superó las 7.800 visualizaciones en pocas horas y fue replicado con comentarios que oscilan entre la alarma y la fascinación.

¿Qué dice realmente la investigación científica sobre el vacío cósmico?
La parte científica de esta historia tiene su origen en una investigación publicada en noviembre de 2025 por Indranil Banik, astrofísico de la Universidad de Portsmouth en Reino Unido.
El estudio, que aparece referenciado en Science Daily, propone una hipótesis fascinante pero aún debatida: que la Tierra, nuestra galaxia la Vía Láctea y todo nuestro universo observable local podrían estar ubicados dentro de una región cósmica de baja densidad.
Este vacío cósmico, según los cálculos, tendría aproximadamente 2,000 millones de años luz de diámetro y una densidad de materia aproximadamente 20% menor que el promedio universal.
La investigación se basa en el análisis de las oscilaciones acústicas bariónicas (BAO, por sus siglas en inglés), que son patrones de densidad impresos en la distribución de galaxias. Estas ondas se formaron en los primeros 380,000 años después del Big Bang, cuando el universo era una sopa caliente de partículas.
Al enfriarse, estas ondas de presión quedaron “congeladas” en la estructura cósmica, actuando como una especie de “regla cósmica” que los astrónomos pueden usar para medir distancias y la expansión del universo.
Según el autor, al analizar dos décadas de datos BAO, descubrió que el patrón de estas ondas se distorsiona levemente de manera consistente con la presencia de un vacío local masivo. “Demostramos que un modelo con vacío es cien millones de veces más probable que uno sin vacío”, afirmó el investigador en su publicación.

El problema cosmológico que este hallazgo intenta resolver: la tensión de Hubble
Para entender por qué esta investigación es importante, necesitamos comprender uno de los mayores misterios de la cosmología moderna: la llamada “tensión de Hubble”. Este problema representa una discrepancia fundamental entre dos métodos completamente diferentes de medir.
Por un lado, cuando los astrónomos observan el fondo cósmico de microondas (CMB), calculan que el universo se expande a una tasa de aproximadamente 67 kilómetros por segundo por megapársec. Por otro lado, cuando miden la expansión observando supernovas y galaxias cercanas, obtienen un valor significativamente mayor: alrededor de 73 kilómetros por segundo por megapársec.
Esta diferencia puede parecer pequeña, pero en cosmología es enorme. Ambos métodos son rigurosos y fueron verificados múltiples veces, lo que significa que por lo menos uno de ellos está capturando algo que no entendemos completamente, o que nuestro modelo cosmológico estándar tiene algún defecto fundamental.
La hipótesis del vacío cósmico ofrece una posible explicación: si vivimos en una región de menor densidad, la materia en esta zona se alejaría más rápidamente hacia las regiones más densas circundantes debido a efectos gravitacionales. Esto haría que las mediciones locales (basadas en supernovas cercanas) parezcan mostrar una expansión más rápida, aunque la tasa de expansión global del universo (medida por el CMB) sea más lenta.
Esencialmente, estaríamos viviendo en una “burbuja de Hubble”, donde las condiciones locales distorsionan nuestras mediciones de la expansión cósmica global, creando la ilusión de que el universo local se expande más rápido de lo que realmente lo hace en promedio.
¿La NASA hizo este descubrimiento? La primera gran distorsión de los hechos
Aquí es donde comienza la desinformación. Las publicaciones atribuyen este hallazgo a la NASA, la agencia espacial estadounidense. Esta atribución es completamente falsa.
La investigación fue realizada por el Indranil Banik de la Universidad de Portsmouth, junto con colaboradores de otras instituciones académicas. No hubo participación de la NASA en este estudio específico, ni la agencia emitió ningún comunicado reciente sobre este tema en 2026.
Benjamin Solari Parravicini: ¿quién era el “Nostradamus argentino”?
La segunda parte de la afirmación introduce un elemento completamente diferente: las supuestas profecías de Benjamin Solari Parravicini. Para evaluar esta conexión, necesitamos entender quién fue este personaje y qué tipo de “predicciones” hizo.
Benjamin Solari Parravicini (1898-1974) fue un artista plástico, escultor y pintor nacido en Argentina. Es conocido principalmente por sus “psicografías”, dibujos acompañados de textos proféticos que, según él, recibía en estado de trance o inspiración automática.
Entre 1936 y 1972, produjo cientos de estas psicografías, que abarcaban temas diversos: eventos políticos, desastres naturales, avances tecnológicos, y especulaciones metafísicas sobre el destino de la humanidad. Sus seguidores lo consideran un visionario que predijo acontecimientos como el ataque a las Torres Gemelas, la llegada de la televisión, las comunicaciones satelitales, y diversos eventos políticos argentinos, como el ascenso de Javier Milei.
Sin embargo, sus psicografías comparten las mismas características que hacen que las profecías de Nostradamus sean tan “acertadas” retrospectivamente:
- Lenguaje extremadamente vago y simbólico: las frases son lo suficientemente ambiguas como para aplicarse a múltiples situaciones diferentes.
- Gran volumen de predicciones: con cientos de psicografías, la probabilidad estadística de que algunas coincidan vagamente con eventos reales es muy alta.
- Interpretación retroactiva: los “aciertos” solo se reconocen después de que los eventos ocurren, cuando es fácil encontrar similitudes forzadas.
- Ausencia de especificidad: raramente incluyen fechas precisas, nombres específicos, o detalles verificables que harían imposible la interpretación múltiple.
¿Predijo Parravicini el vacío cósmico? La conexión inexistente
Ahora llegamos al núcleo de la desinformación: la afirmación de que el “Nostradamus argentino” predijo específicamente que la Tierra está “atrapada” en un vacío cósmico de 2,000 millones de años luz.
Después de revisar fuentes sobre las psicografías, no existe evidencia de que haya hecho una predicción específica sobre un vacío cósmico de estas dimensiones. Lo que sí existe son referencias vagas en algunas de sus psicografías sobre la Tierra como una “cárcel” o “prisión”, pero estos conceptos tienen interpretaciones completamente diferentes:
- Interpretación espiritual/religiosa: muchas tradiciones místicas y religiosas hablan de la Tierra como una “prisión del alma”, refiriéndose a la condición mortal humana, el ciclo de reencarnaciones, o la separación del plano divino. Esta es una metáfora filosófica antiquísima que se encuentra en el gnosticismo, el budismo, y diversas corrientes esotéricas.
- Interpretación física vs. metafísica: un vacío cósmico es un fenómeno físico mensurable relacionado con la distribución de materia en el universo. No tiene nada que ver con una “prisión” en el sentido espiritual o metafórico que él podría haber usado.
- Ausencia de especificidad: no hay registro de que Parravicini mencionara cifras como “2 mil millones de años luz”, conceptos de densidad cósmica, oscilaciones acústicas bariónicas, o la tensión de Hubble.
La conexión entre la investigación de Banik y las psicografías de Parravicini es, en el mejor de los casos, una asociación forzada post-facto creada por entusiastas de lo paranormal que buscan validar las profecías mediante cualquier coincidencia superficial con eventos o descubrimientos reales.




