

En esta noticia
- La propina ya no puede ser obligatoria: Profeco advierte que imponer cargos extra es ilegal y atenta contra tus derechos como consumidor
- Cobros automáticos o “propina incluida”: cómo identificar que un restaurante está cometiendo una práctica comercial abusiva y qué dice la ley al respecto
- Cómo denunciar si te obligan a pagar propina: pasos sencillos para proteger tus derechos y evitar abusos en bares, cafés y restaurantes
- Propina voluntaria: cuánto es lo habitual dar, y por qué tú decides si dar 0%, 10%, 20% o incluso más por un servicio excepcional
En México, la forma de pagar en bares, cafés y restaurantes está viviendo un cambio importante. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) emitió un recordatorio clave: la propina es completamente voluntaria y ningún establecimiento puede imponerla, incluirla automáticamente en la cuenta o condicionar el servicio a su pago.
Esto significa que los clientes tienen ahora un control absoluto sobre cuánto y cuándo dar un extra por el servicio recibido, mientras que los negocios deben respetar esta decisión sin presión alguna.

La propina ya no puede ser obligatoria: Profeco advierte que imponer cargos extra es ilegal y atenta contra tus derechos como consumidor
La propina es una gratificación que surge de manera voluntaria, como un reconocimiento por un servicio excepcional. Se aplica principalmente en restaurantes, bares, hoteles, tours turísticos y servicios donde existe atención directa al público. Iván Escalante Ruiz, titular de Profeco, explicó: “Cuando la propina se vuelve obligatoria, pierde su significado y deja de ser una retroalimentación genuina del cliente hacia el servicio recibido”.
Esto implica que ningún establecimiento puede negar la atención, modificar el servicio o imponer cargos extra si un cliente decide no dejar propina. El mensaje es claro: la propina sigue siendo un acto voluntario, y la decisión final corresponde únicamente al consumidor.
Cobros automáticos o “propina incluida”: cómo identificar que un restaurante está cometiendo una práctica comercial abusiva y qué dice la ley al respecto
Existen establecimientos que incluyen automáticamente un porcentaje de propina en la cuenta sin pedir autorización. Según la Ley Federal de Protección al Consumidor, estas prácticas son ilegales, ya que constituyen métodos coercitivos y condiciones abusivas. Profeco señala que los proveedores no pueden aplicar cargos adicionales, forzar al cliente a pagar ni utilizar cláusulas que vulneren los derechos del consumidor.
Para identificar estos abusos, revisa siempre el desglose de tu cuenta: si aparece un cargo por “servicio” o “propina” que no fue autorizado, el establecimiento está incurriendo en una práctica ilícita.

Cómo denunciar si te obligan a pagar propina: pasos sencillos para proteger tus derechos y evitar abusos en bares, cafés y restaurantes
Si detectas un cobro indebido por propina, puedes presentar una queja ante Profeco de manera sencilla. Esto se puede hacer a través del Teléfono del Consumidor o por correo electrónico, proporcionando evidencia como fotografías del recibo y del cobro no autorizado.
Denunciar no solo protege tus derechos, sino que también ayuda a que las propinas mantengan su carácter voluntario y no se conviertan en una práctica comúnmente obligatoria. Profeco enfatiza que estas denuncias son clave durante temporadas de alto consumo, como vacaciones, fines de semana largos o eventos especiales, cuando la afluencia de clientes aumenta y los abusos pueden ser más frecuentes.
Propina voluntaria: cuánto es lo habitual dar, y por qué tú decides si dar 0%, 10%, 20% o incluso más por un servicio excepcional
Aunque no existe un monto legal obligatorio, la costumbre indica que las propinas suelen oscilar entre el 10% y el 15% del total del consumo. Sin embargo, cada cliente decide libremente cuánto aportar: si opta por no dar nada, nadie puede obligarlo; y si decide dar un 20%, 25% o incluso un 30%, también es totalmente válido.
Lo importante es que la propina recupere su verdadero sentido: un gesto de gratitud hacia el servicio recibido, y no un cargo impuesto que el cliente “debe pagar” por obligación.




