

Las defensas antimisiles de la OTAN en el Mediterráneo oriental interceptaron este viernes un tercer misil balístico lanzado desde Irán hacia Turquía, en un nuevo episodio de la guerra regional que enfrenta desde el 28 de febrero a la república islámica con Estados Unidos e Israel y que comienza a extender sus efectos a países vecinos.
El Ministerio de Defensa turco confirmó que el proyectil fue derribado tras ingresar al espacio aéreo del país, en el tercer incidente de este tipo en menos de diez días. Según el gobierno turco, la alianza militar reforzó sus sistemas de defensa en la región mientras Turquía exige explicaciones a Irán.
“Se están tomando todas las medidas necesarias de forma decidida y sin vacilaciones contra cualquier amenaza dirigida al territorio y al espacio aéreo de nuestro país”, señaló el ministerio en un comunicado, en el que añadió que se mantienen consultas con “el país en cuestión” para aclarar todos los aspectos del incidente.
El primer misil iraní fue interceptado el 4 de marzo, cuando se dirigía al espacio aéreo turco, mientras que un segundo proyectil fue derribado el 9 de marzo. En ambos casos, fragmentos de los misiles cayeron en territorio turco, aumentando la presión sobre el país, miembro de la OTAN y vecino directo de Irán.
Durante la madrugada también se activaron sirenas de alerta cerca de la base aérea de Incirlik, en la provincia de Adana, una instalación estratégica de la OTAN que alberga tropas turcas, estadounidenses y de otros aliados. Irán no ha comentado el último incidente y hasta ahora ha negado reiteradamente haber atacado deliberadamente territorio turco en el marco de esta guerra.
Ante la escalada, la OTAN desplegó un sistema de defensa aérea Patriot estadounidense en la provincia de Malatya, en el sureste de Turquía, para reforzar la protección de la base de radares de Kurecik, parte del escudo antimisiles de la alianza.

Ormuz bloqueado y ataques a buques elevan la tensión regional
En paralelo, la guerra continúa afectando una de las rutas energéticas más importantes del mundo: Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz.
En su primer mensaje como nuevo líder supremo de la república islámica, Mojtaba Jameneí reafirmó la estrategia del régimen de utilizar ese paso como herramienta de presión en el conflicto. “El recurso de bloquear el estrecho de Ormuz debe seguir utilizándose”, afirmó el líder iraní.
Según el Ministerio de Transporte de Turquía, quince barcos de propiedad turca permanecen en la zona, aunque uno de ellos logró atravesar el estrecho tras recibir autorización de las autoridades iraníes debido a que se dirigía a un puerto del propio país. En total, alrededor de 800 buques se encuentran actualmente en el área, incluidos varios cruceros de pasajeros.
La tensión marítima también se ha intensificado. Durante la madrugada del jueves, tres barcos fueron atacados frente a las costas de Irak y Emiratos Árabes Unidos, lo que eleva a dieciséis el número de embarcaciones que han sufrido daños desde el inicio de los bombardeos, según datos del Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido.
Mercados globales: sube el petróleo y caen las bolsas
El impacto de la guerra también se refleja en los mercados financieros internacionales. Las principales bolsas europeas abrieron la sesión con caídas cercanas al 1%, mientras que los principales índices asiáticos también cerraron en terreno negativo. Los futuros de Wall Street apuntan a pérdidas moderadas tras las fuertes caídas registradas el día anterior.

La presión principal proviene del mercado energético. El precio del crudo continúa al alza ante el riesgo de interrupciones en el suministro global provocadas por el bloqueo de Ormuz. El barril de Brent, referencia en Europa, se negocia en torno a los u$s 102,49, mientras que el West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, se ubica cerca de los u$s 97,41.
Analistas señalan que el cierre de Ormuz no solo afecta al petróleo y al gas natural, sino también al comercio de materias primas clave como fertilizantes, azufre, helio y aluminio, insumos esenciales para múltiples industrias globales.
La Agencia Internacional de la Energía intentó contener la escalada liberando 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor intervención de este tipo registrada hasta ahora. Sin embargo, la volatilidad persiste ante el riesgo de que el conflicto continúe ampliándose en la región.
Con información de EFE y Reuters.





