

El Ejército de Israel lanzó este viernes una nueva ronda de ataques enfocados en la “infraestructura de gobierno” de Irán en su capital, Teherán.
Se cumple una semana del comienzo de la operación militar Furia Épica de Estados Unidos e Israel, que logró la eliminación del líder supremo Alí Jameneí y el asesinato de miles de integrantes de la cúpula política y militar.
Pero plan es mucho más ambicioso: terminar con las capacidades militares iraníes, destruir su Armada y destruir su arsenal y programa nuclear.
Más de 3.000 objetivos atacados en Irán y más de 43 embarcaciones destruidas o dañadas es el balance de la primera semana de bombardeos contra el país persa, según informó este viernes el Comando Central del Ejército de EE.UU. (Centcom), encargado de las operaciones en Oriente Medio.
Esto ha provocado que el volumen de ataques de Irán disminuyera drásticamente. El comandante del Centcom, Brad Cooper, aseguró que los ataques iraníes con misiles cayeron un 90%, mientras que los que emplean drones disminuyeron hasta un 83%.
En ese contexto, hoy el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó que “no habrá acuerdo con Irán” y que solo aceptará una “rendición incondicional” de las nuevas autoridades del régimen.
Por su parte, en un mensaje en su cuenta de Telegram, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) hablaron de una nueva oleada de ataques “a gran escala contra la infraestructura del régimen terrorista iraní en Teherán”, sin dar más detalles sobre los objetivos.
Previamente, las FDI habían detectado una nueva ronda de misiles iraníes dirigidos hacia Israel, lo que derivó en alertas en distintas zonas del país. En Tel Aviv, principal centro económico israelí, se escucharon varias explosiones tras los lanzamientos.
Sin embargo, los servicios de emergencia Magen David Adom señalaron que no se registraron víctimas, mientras que el ejército comunicó posteriormente que la población podía abandonar los refugios en todas las regiones del territorio.
Más temprano este viernes, Israel confirmó “la 15va ola de ataques contra la infraestructura del régimen terrorista” en la capital iraní, cuando un total de 50 aviones de combate israelíes atacaron y destrozaron el búnker militar subterráneo del ayatolá Alí Jameneí, eliminado el primer día de operaciones junto a gran parte de la cúpula política y militar de la república islamista.
Israel informó que ese búnker seguía “constituyendo una importante infraestructura para los altos funcionarios del régimen iraní”.
Esta nueva fase de bombardeos llega después de que Teherán viviera la madrugada más dura de ataques contra el centro de la ciudad desde el inicio de esta guerra que cumple siete días.
Irán: “No renunciaremos a nuestra soberanía”
El embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, afirmó este viernes que su país “nunca renunciará” a su soberanía y que seguirá “defendiéndose frente a la agresión de Estados Unidos e Israel”.
Según el representante, al menos 1.332 civiles iraníes han muerto en el conflicto y que “miles más” han resultado heridos tras los “ataques indiscriminados contra ciudades densamente pobladas y contra infraestructura civil crítica”, entre la cual mencionó aeropuertos, escuelas, hospitales, mezquitas o edificios diplomáticos, que constituyen “crímenes de guerra y de lesa humanidad”.
“Están lanzando bombas de 900 kilos en zonas civiles densamente pobladas. Su intención es clara: aterrorizar a la población civil, masacrar a personas inocentes y causar la máxima destrucción y sufrimiento”, denunció.
Aseguró que “Irán continuará ejerciendo su derecho a la legítima defensa” según el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y recalcó que sus ataques “solo se dirigen a objetivos militares, nunca a civiles ni a intereses de estados vecinos”.
Iravani afirmó que Irán no busca la guerra ni una escalada, pero que “nunca cederá su soberanía. Tomaremos todas las medidas necesarias para defender a nuestro pueblo, nuestro territorio y nuestra independencia”.






