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Si alguna vez se imaginó la posibilidad de viajar de una ciudad a otra en menos de dos horas sin tener que pasar por un aeropuerto, ahora puede ser posible y ya tiene fecha de llegada: 2032.

Brasil volvió a poner sobre la mesa un sueño que para muchos parecía archivado: la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV). Este proyecto, que busca conectar los principales polos económicos del país (Río de Janeiro, San Pablo y Campinas), no solo aspira a ser el más rápido de América Latina, sino que pretende competir de igual a igual con el puente aéreo más transitado de la región.

Un rayo sobre rieles: 510 kilómetros en tiempo récord

El TAV brasileño está diseñado para alcanzar velocidades superiores a los 350 km/h. Para que te des una idea de la magnitud, el trayecto de 510 kilómetros entre Río de Janeiro y San Pablo se completaría en apenas 1 hora y 45 minutos. Actualmente, el mismo recorrido por autopista puede demorar más de seis horas, dependiendo del caótico tránsito paulista.

A diferencia de intentos fallidos en décadas anteriores (incluyendo el recordado proyecto del “tren bala” argentino que nunca pasó de los anuncios en 2006), esta vez la iniciativa cuenta con un fuerte impulso del sector privado. La Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT) de Brasil otorgó la concesión a la empresa TAV Brasil, que operará el servicio por 99 años.

Inversión y tecnología: ¿Por qué ahora es posible?

El presupuesto estimado para esta megaobra oscila entre los 10.000 y 20.000 millones de dólares. Si bien es una cifra astronómica, el enfoque es distinto al de otros tiempos:

  • Financiamiento: se busca que la mayor parte provenga de capitales privados y tecnología internacional (posiblemente de origen chino, japonés o europeo).
  • Sustentabilidad: el proyecto apunta a reducir drásticamente la huella de carbono, desplazando a miles de pasajeros que hoy dependen de vuelos cortos o micros de larga distancia.
  • Impacto: se espera que la construcción comience en 2027, generando miles de puestos de trabajo directos e indirectos.
Orgullo latinoamericano | Inauguran el tren bala más rápido de la región: alcanzará los 350 km/h y reemplazará a los aviones para siempre (Foto: Archivo).
Orgullo latinoamericano | Inauguran el tren bala más rápido de la región: alcanzará los 350 km/h y reemplazará a los aviones para siempre (Foto: Archivo).

El contraste: ¿cómo viaja Brasil hoy?

Para entender el salto tecnológico que representa el TAV, hay que mirar el mapa ferroviario actual de Brasil, que —al igual que el argentino— sufrió décadas de desinversión en el transporte de pasajeros para priorizar la carga.

  1. Tren de Vitória a Minas (EFVM): es el servicio interurbano más eficiente hoy. Recorre 900 km, pero es un tren convencional, enfocado en el turismo y la comodidad, lejos de la alta velocidad.
  2. Tren de Carajás: vital para conectar comunidades en el Amazonas y Maranhão, pero su función es social y de transporte de minerales, no de competitividad empresarial.
  3. Redes Metropolitanas: San Pablo cuenta con la CPTM y Río con SuperVia. Son sistemas que mueven a millones de trabajadores diariamente, pero están colapsados y limitados a las áreas suburbanas.

El desafío de superar los fantasmas del pasado

No todo es color de rosa. El proyecto enfrenta críticas de analistas que dudan de la rentabilidad del boleto. Para que el tren sea competitivo frente al avión, el precio debería ser accesible, lo que estira los plazos de recuperación de la inversión.

Además, la geografía entre Río y San Pablo es compleja, exigiendo una cantidad masiva de túneles y puentes, lo que suele encarecer las obras ferroviarias a nivel mundial.

Sin embargo, Brasil parece decidido a dar el golpe sobre la mesa. Mientras Europa y Asia consolidan sus redes ferroviarias como eje de su economía, Sudamérica sigue mirando desde atrás. Con el TAV, Brasil no solo busca acortar distancias geográficas, sino también cerrar la brecha tecnológica con el primer mundo.