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Este domingo, más de 158 millones de brasileños están convocados a las urnas en el proceso electoral más numeroso de América Latina. En una sola jornada, el país definirá la renovación de la Presidencia de la República y de los 26 gobiernos estatales y el Distrito Federal y de la totalidad de la Cámara de Diputados, dos tercios del Senado, las asambleas legislativas de los estados y la Cámara Legislativa del Distrito Federal.

Aunque la oferta electoral reúne doce candidaturas presidenciales oficializadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE), la atención se concentra en la contienda principal: el proyecto de reelección del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) junto a Geraldo Alckmin (PSB), y la propuesta opositora del Partido Liberal (PL), encabezada por el senador Flávio Bolsonaro y el diputado federal Alfredo Gaspar.

Ante la inhabilitación política determinada por la propia justicia electoral sobre el expresidente Jair Bolsonaro, el espacio conservador es encabezado por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, acompañado por el diputado federal Alfredo Gaspar.

Cómo está organizado Brasil: la arquitectura de una república federativa

Al igual que la Argentina, Brasil es una república federativa, lo que significa que el poder no se concentra en un gobierno central, sino que se distribuye entre distintas unidades autónomas que integran la Unión (A União).

La Constitución de 1988 reparte las funciones del Estado entre la Unión, los estados, el Distrito Federal y los municipios. Cada uno tiene responsabilidades propias y un margen de autonomía para administrar los asuntos que le corresponden. Desde esta base, la República Federativa del Brasil está compuesta por 27 unidades federativas: 26 estados y el Distrito Federal (Brasilia, la capital política).

A diferencia de nuestro sistema, la Carta Magna brasileña reconoce al Municipio como un ente federativo autónomo con presupuesto y competencias propias. De hecho, los más de 5.500 municipios del país eligen intendentes (prefeitos) y concejales en un calendario electoral independiente, por lo que este domingo los brasileños renovarán únicamente autoridades nacionales y de los estados.

El territorio brasileño pensado en 5 regiones

Además de dividirse en 27 unidades federativas, Brasil se organiza territorialmente en cinco grandes regiones establecidas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). No se trata de un nivel de gobierno, sino de una clasificación clave para ordenar el territorio.

A diferencia de las unidades federativas, estas regiones no tienen gobiernos propios ni autoridades electas sino que funcionan como una forma de agrupar estados con rasgos geográficos, económicos y demográficos comunes, una clasificación que también suele usarse para analizar cómo se distribuye el voto en las elecciones presidenciales.

Norte (7 estados)

Es la región más extensa de Brasil y ocupa cerca del 45% del territorio nacional, aunque reúne apenas 13,1 millones de electores, alrededor del 8% del padrón. Allí se encuentra la mayor parte de la Amazonia y ciudades como Manaos (Manaus) y Belém concentran buena parte de la población regional.

La economía regional combina la explotación de recursos minerales y forestales con la industria instalada en la Zona Franca de Manaos, uno de los principales polos manufactureros del norte del país.

Nordeste (9 estados)

Es la única región integrada por nueve estados y concentra 43,5 millones de electores, el segundo mayor padrón del país. Ese peso demográfico se refleja en ciudades como Salvador, Recife y Fortaleza, que figuran entre los principales centros urbanos de Brasil y articulan una economía donde conviven el turismo, la producción frutícola para exportación, la industria petroquímica y un creciente desarrollo de las energías eólica y solar.

Centro-Oeste (3 estados y el Distrito Federal)

Con cerca de 12 millones de electores, combina dos rasgos que la distinguen del resto de Brasil. Por un lado, alberga Brasilia, donde funcionan la Presidencia, el Congreso Nacional y el Supremo Tribunal Federal. Por otro, sus extensas áreas rurales concentran parte de la producción de soja, maíz, algodón y carne bovina que impulsan al agronegocio brasileño.

Sudeste (4 estados)

Integrado por São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Espírito Santo, reúne 66,3 millones de electores, alrededor del 42% del padrón nacional, la mayor concentración de votantes del país.

También genera cerca de la mitad del Producto Bruto Interno (PBI) brasileño y concentra los principales centros financieros, industriales y empresariales, además de una parte significativa de la producción nacional de petróleo y gas.

Sur (3 estados)

Integrado por Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur (Rio Grande do Sul), reúne alrededor de 22,9 millones de electores. La región combina una agroindustria altamente tecnificada con un importante desarrollo manufacturero y exportador.

También concentra uno de los principales ecosistemas tecnológicos de Brasil, encabezado por Florianópolis, junto con polos de innovación en Joinville y Blumenau, que convirtieron a Santa Catarina en una referencia nacional para la economía del conocimiento.

Los estados con mayor peso electoral en Brasil

Los 158,7 millones de electores habilitados para votar no se distribuyen de manera uniforme entre las 27 unidades federativas. De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral (TSE), São Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro, Bahía y el Distrito Federal concentran algunos de los mayores padrones del país. A ellos se suma el bloque formado por Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur (Rio Grande do Sul), que aporta otro caudal fuerte de votantes al padrón nacional.

São Paulo: el mayor padrón del país

Con más de 34 millones de electores, San Pablo cuenta el padrón más grande del país. También concentra el principal centro financiero y empresarial de Brasil, encabezado por la ciudad homónima, uno de los polos económicos más importantes de América Latina.

Esa combinación convierte al estado en uno de los principales focos de atención de cada elección presidencial.

En los comicios de 2018 y 2022, San Pablo aportó la mayoría de sus votos a Jair Bolsonaro, aunque la ventaja sobre los candidatos del PT (Lula y Fernando Haddad) se achicó significativamente entre una elección y otra.

Minas Gerais: el estado bisagra y una “regla” que se repite

Minas Gerais ocupa el segundo lugar, con más de 16 millones de electores. Además de su peso demográfico, guarda una particularidad que lo convirtió en una referencia para el análisis político: desde el regreso de las elecciones presidenciales directas, en 1989, todos los candidatos que llegaron a la Presidencia también ganaron en ese estado.

Pese a esa repitencia, analistas advierten que en 2026 la “regla” podría tambalear con una polarización creciente en la zona. Con regiones que tienden más a la derecha, los márgenes históricos que solían acompañar al ganador estatal se reducen.

Río de Janeiro y Bahía

Río de Janeiro es el tercer padrón del país con casi 13 millones de electores. En las elecciones presidenciales de 2018 y 2022, el estado registró mayorías para las candidaturas respaldadas por el Partido Liberal (PL) y las encuestas de 2026 exhiben esa tendencia. Flávio Bolsonaro lidera las intenciones de voto sobre Lula (PT) tanto en primera como en segunda vuelta, aunque con márgenes más ajustados en la Región Metropolitana que en el interior.

Bahía es el estado más poblado del Nordeste y el mayor padrón de la región con 11 millones de votantes. Su peso demográfico explica por qué suele ocupar un lugar central en cualquier estrategia presidencial.

Desde la llegada del Partido de los Trabajadores a la Presidencia en 2002, el PT viene cosechando allí algunos de sus márgenes más amplios, lo que define al estado como bastión clave.

El peso del Sur

En conjunto, Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur reúnen más de 22,5 millones de electores, una cifra superior a la de cualquier estado individual, con excepción de São Paulo y Minas Gerais.

Si bien este bloque tiene un perfil económico y social diverso, en las últimas dos elecciones presidenciales mostró una fuerte inclinación hacia el PL, especialmente en Santa Catarina y Río Grande del Sur.

El caso del Distrito Federal

Con alrededor de 2,2 millones de electores, el Distrito Federal tiene un régimen institucional diferente al de los estados porque no está dividido en municipios. Allí los ciudadanos eligen presidente, gobernador, senadores, diputados federales y diputados distritales. En las elecciones presidenciales de 2018 y 2022 también registró mayorías para las candidaturas respaldadas por el PL.

Cómo se vota para elegir presidente en Brasil

Los brasileños eligen al presidente con una única votación para todo el país. Los votos emitidos en los 26 estados y el Distrito Federal, donde se encuentra Brasilia, se suman para definir el resultado nacional.

Si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos en la primera vuelta, los dos más votados vuelven a competir en un balotaje organizado por el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Al igual que en Argentina, aunque la elección se define por el total de los votos obtenidos en el país, el TSE también publica los resultados de cada una de las 27 unidades federativas, lo que permite conocer qué candidato ganó en cada estado y en el Distrito Federal.

En algunos casos, y como veremos con en el caso de las elecciones de 2022, la cantidad de estados que gana un candidato no siempre coincide con el resultado nacional.

En un sistema donde la Presidencia se define por la suma de todos los votos válidos, las diferencias obtenidas en los estados con mayor padrón pueden compensar derrotas en un número más amplio de unidades federativas.

Elecciones en Brasil en 2022: cómo votaron, estado por estado

La elección presidencial de 2022 requirió una segunda vuelta después de que ninguno de los candidatos alcanzara la mayoría absoluta de los votos válidos en el primer turno. El 2 de octubre, Lula da Silva se quedó con el 48,43% de los sufragios, mientras que Jair Bolsonaro reunió el 43,20%, una diferencia insuficiente para definir la Presidencia.

La segunda vuelta se celebró el 30 de octubre y terminó con la victoria de Lula, que obtuvo 60.345.999 votos válidos (50,90%), frente a los 58.206.354 (49,10%) de Bolsonaro, una diferencia de 2.139.645 votos.

El desarrollo del escrutinio reflejó la paridad

Durante las primeras actualizaciones Bolsonaro llegó a superar por más de 12 puntos porcentuales a Lula cuando apenas se había procesado alrededor del 1% de las 472.075 secciones electorales. A medida que avanzó la carga de datos, esa ventaja comenzó a reducirse hasta que, con poco más de 322.000 secciones totalizadas, el candidato del PT pasó al frente y mantuvo esa posición hasta el cierre definitivo.

El mapa político de la segunda vuelta de 2022

Bolsonaro ganó en 14 unidades federativas y Lula en 13, pero el candidato del PT terminó imponiéndose en el resultado nacional gracias a las diferencias obtenidas en estados con mayor cantidad de electores y al amplio respaldo del Nordeste.

Lula se impuso en Alagoas, Amazonas, Bahía, Ceará, Maranhão, Minas Gerais, Pará, Paraíba, Pernambuco, Piauí, Río Grande del Norte, Sergipe y Tocantins.

Bolsonaro, en cambio, ganó en Acre, Amapá, el Distrito Federal, Espírito Santo, Goiás, Mato Grosso, Mato Grosso del Sur, Paraná, Río de Janeiro, Río Grande del Sur, Rondônia, Roraima, Santa Catarina y São Paulo.

Con más de 158 millones de electores habilitados para votar, un sistema de doble vuelta y una organización territorial integrada por 27 unidades federativas, Brasil volverá a celebrar este domingo la elección nacional más grande de América Latina.

La magnitud del padrón, el peso económico del país y su influencia regional explican por qué el resultado presidencial es seguido de cerca tanto dentro de Brasil como en el resto del continente.

Cuando comiencen a difundirse los primeros resultados, el mapa por estados ofrecerá una primera fotografía de la elección. Sin embargo, el resultado nacional solo empezará a consolidarse a medida que avance la carga de votos de los estados con mayor cantidad de electores, especialmente São Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Bahía.