

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú informó que la proclamación oficial del ganador de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez recién se producirá a mediados de julio, pocas semanas antes de la transferencia del mando.
Con el 95,68% de las actas contabilizadas, Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, obtendría el 50,08% de los votos válidos, mientras que Fujimori, de Fuerza Popular, alcanzaría el 49,93%. La diferencia es de apenas cerca de 22.000 votos sobre casi 19 millones emitidos, lo que convierte a este balotaje en uno de los más ajustados de la historia peruana.
Elecciones en Perú: por qué se demoran los resultados
La vocera del JNE, Grecia Rentería, explicó a los medios que la demora obedece a un nuevo proceso obligatorio de recuento de votos aplicable a las mesas impugnadas o con observaciones.
“La proclamación para la segunda vuelta es a mediados de julio, debido a que hay todo un proceso nuevo, que es el recuento de votos”, señaló. Además, precisó que las actas con observaciones aumentaron más de un 50% respecto a elecciones anteriores.

El jefe interino de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Bernardo Pachas, detalló la mecánica: cuando hay actas observadas, estas van y vienen entre instancias, y si los apoderados partidarios no quedan conformes con la resolución de primera instancia, apelan ante el JNE. “Es lo que retrasa, y por eso han calculado, más o menos, la quincena de julio para conocer los resultados finales”, precisó el funcionario.
Perú enfrenta así la elección presidencial más ajustada de las últimas décadas, sin un ganador oficial mientras continúan procesándose las actas.
Acostumbrado a la crisis política: 8 presidentes en la última década
El dato habla por sí solo: Perú está buscando su noveno presidente desde 2016. La inestabilidad política es una marca registrada del país andino, que atraviesa una gravísima crisis de credibilidad en sus instituciones.
Sucesivos escándalos de corrupción, destituciones, renuncias forzadas y vacancias presidenciales convirtieron a Perú en un caso excepcional en la región. Desde entonces, ningún mandatario completó su mandato con normalidad. La palabra “presidencia” perdió en Perú buena parte de su estabilidad simbólica.
El presidente interino, José María Balcázar, emitió su voto en la ciudad de Chiclayo, a unos 760 kilómetros de Lima, y lanzó un mensaje directo a quien pierda la contienda.
“El perdedor debería ser hidalgo y reconocer al triunfador”, afirmó Balcázar, y agregó: “Perú necesita obras y más obras, no peleas”.






