

En el corazón de las Yungas salteñas, una antigua estancia ganadera se convirtió en un refugio de biodiversidad que conserva especies de flora y fauna autóctonas. Con 44.162 hectáreas de superficie, el Parque Nacional El Rey combina paisajes selváticos, arroyos de aguas cristalinas y vestigios de su pasado productivo.
Antes de convertirse en un área protegida, el territorio perteneció al coronel Juan Adrián Fernández Cornejo, quien recibió estas tierras de la Corona española en 1767. Allí se criaban caballos y ganado vacuno, una actividad que marcó la historia de la estancia hasta que el Estado nacional creó el parque en 1948.
La estancia de Salta que se convirtió en un parque nacional
El actual Parque Nacional El Rey se encuentra en el departamento de Anta, en la provincia de Salta, y protege ambientes de las Yungas y del Chaco Seco. Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando el territorio fue concedido al coronel Juan Adrián Fernández Cornejo como reconocimiento por sus servicios a la Corona española.
La estancia se dedicaba principalmente a la cría de ganado vacuno y caballar, con animales que se comercializaban en los mercados regionales. Con el paso del tiempo, el establecimiento también tuvo actividad forestal y quedó organizado en distintos puestos, donde había viviendas, corrales y áreas destinadas al pastoreo.
En 1948, el Estado nacional expropió las tierras para crear el Parque Nacional El Rey, mediante el Decreto 18.800/48. Así, la antigua finca pasó a convertirse en una de las áreas protegidas más importantes del noroeste argentino.

Los restos históricos que todavía se conservan en el Parque Nacional El Rey
Aunque gran parte del territorio está dominado por la vegetación, todavía se pueden encontrar vestigios de la antigua estancia. Entre ellos se destacan los cimientos de la casona principal, conocida como “La Sala”, que permiten reconstruir parte de la vida productiva que tuvo el lugar.
El pasado ganadero forma parte de la identidad del parque y convive con los ambientes naturales que se preservan desde su creación. La historia del nombre también está vinculada con la concesión de tierras otorgada durante el período colonial en reconocimiento a los servicios prestados a la Corona española.

Cómo son las selvas y los paisajes naturales del parque
El Parque Nacional El Rey está rodeado por las serranías de la Cresta de Gallo, que forman un paisaje de montañas y vegetación abundante. En sus 44.162 hectáreas se encuentran ambientes del Chaco Seco y distintos sectores de las Yungas, con cambios en la flora según la altura.
En las zonas más bajas aparece el bosque chaqueño serrano, con especies como el horco quebracho y el cochucho. Más arriba se extiende la selva de transición, donde crecen tipas y pacaraes, seguida por la selva montana, caracterizada por árboles de gran porte como cedros, nogales y tarcos. En las áreas de mayor altura también se encuentran bosques de pinos del cerro y alisos.
Los arroyos que bajan de las laderas atraviesan el territorio y alimentan cursos de agua como el río Popayán. Estos ambientes forman parte del atractivo del parque y contribuyen a conservar una amplia variedad de especies.

Qué animales se pueden observar en el Parque Nacional El Rey
La fauna es otro de los grandes valores naturales del área protegida. Entre las especies que habitan el parque se encuentran el tapir, el mono caí, el pecarí, la corzuela, el puma y el ocelote. También hay una importante diversidad de aves, por lo que el lugar ofrece oportunidades para el avistaje y la fotografía de naturaleza.
En los cursos de agua, como el río Popayán, se desarrolla además una variedad de peces. La combinación de ambientes selváticos, bosques de montaña y arroyos permite que convivan especies adaptadas a distintas condiciones naturales.

Qué hacer en el Parque Nacional El Rey
El parque cuenta con senderos peatonales y caminos que permiten recorrer distintos sectores y conocer sus paisajes. Entre los lugares de interés mencionados por las fuentes oficiales se encuentran la cascada Los Lobitos, el río Popayán, Pozo Verde, Chorro de los Loros y la laguna Los Patitos.
La visita permite combinar caminatas, observación de fauna y recorridos por ambientes naturales de gran diversidad. Para organizar el viaje, es importante consultar las condiciones de acceso y el estado de los caminos, ya que las lluvias pueden dificultar la circulación por algunos tramos.
De esta manera, el Parque Nacional El Rey conserva tanto la riqueza natural de las Yungas salteñas como las huellas de una antigua estancia ganadera que marcó la historia de la región.





