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Durante mucho tiempo, se ha debatido si los perros pueden oler el miedo. Muchas personas aseguran que estas mascotas cambian su comportamiento cuando alguien está asustado. Sin embargo, otros pensaban que se trataba simplemente de un mito popular.

Para resolver este misterio, un equipo de científicos de la Universidad de Nápoles realizó un estudio detallado. Los investigadores trabajaron con un grupo de voluntarios humanos y distintos perros domésticos para hacer las pruebas.

La conclusión del estudio confirmó que los perros sí pueden oler el miedo de los humanos. Esto es posible debido a que el cuerpo libera sustancias químicas específicas a través del sudor cuando nos asustamos.

El experimento que comprueba que los perros huelen el miedo

Los científicos recolectaron muestras de sudor de los voluntarios en distintas situaciones emocionales. Los humanos transpiraron mientras veían videos que les causaban miedo, alegría o un estado neutral.

Luego, los investigadores presentaron estas muestras de olor a los perros en un lugar controlado. Los animales no podían ver a las personas, por lo que solo utilizaban su sentido del olfato.

El estudio analizó el miedo a partir del olfato.
El estudio analizó el miedo a partir del olfato.Fuente: ShutterstockShutterstock

Los resultados demostraron que los perros cambiaban su comportamiento según el olor que percibían. Al oler el sudor del miedo, los canes mostraban claras señales de estrés e inseguridad.

La explicación científica para oler el miedo

Cuando los perros detectaban el temor en el ambiente, buscaban rápidamente refugiarse cerca de sus dueños. Además, el estudio descubrió que el ritmo cardíaco de los animales aumentaba de forma notable.

Esta increíble capacidad se debe a que los perros tienen un sentido del olfato muchísimo más desarrollado que el nuestro. Sus narices pueden identificar compuestos químicos mínimos que los humanos ni siquiera notamos.

Por lo tanto, la frase popular de que los perros huelen el miedo es una realidad biológica. Este descubrimiento demuestra una vez más la profunda conexión que existe entre los humanos y sus mascotas.