

El exintendente de San Miguel y exsenador provincial, Joaquín De la Torre, trabaja en un proyecto de reforma político-administrativa que propone dividir el territorio bonaerense y separar al Conurbano del resto de la provincia.
La iniciativa abarca a los 24 municipios tradicionales del Gran Buenos Aires junto con Pilar, Escobar, General Rodríguez y potencialmente Marcos Paz, estableciendo a la Ruta Provincial 6 como el nuevo límite de delimitación.
Bajo este esquema, la región quedaría conformada por 27 distritos federales que no contarían con gobernador ni Poder Legislativo provincial, sino que cada intendente dependería de manera directa de la administración nacional.
Para su aprobación, el proyecto requerirá del aval legislativo tanto en la provincia de Buenos Aires como en el Congreso de la Nación.
Reforma impositiva y la creación de un régimen de incentivos
El plan centraliza su propuesta económica en la eliminación de la carga tributaria provincial sobre el cordón industrial y comercial del Conurbano.
La iniciativa contempla la supresión de impuestos como Ingresos Brutos, Inmobiliario y Patentes para pequeñas y medianas empresas de la región.
El proyecto busca replicar un esquema de incentivos al estilo RIGI para fomentar las inversiones productivas y aliviar la presión fiscal en los comercios locales.
Rediseño del sistema de salud pública y seguridad territorial
La reestructuración plantea un nuevo reparto de responsabilidades entre los municipios y el Poder Ejecutivo Nacional para la atención de los ciudadanos.
En el área sanitaria, los gobiernos locales asumirán la gestión de la atención primaria, las guardias y los actuales hospitales provinciales, mientras que Nación administrará la alta complejidad a través de centros emblemáticos como el Posadas y El Cruce.
En cuanto a la seguridad, la custodia del territorio quedará a cargo de fuerzas federales como Gendarmería y Prefectura, complementadas por policías municipales.
El impacto en la provincia de Buenos Aires y el esquema judicial
De concretarse la separación, la provincia de Buenos Aires mantendría 108 municipios y equipararía su escala poblacional a la de jurisdicciones como Córdoba o Santa Fe.
Según los fundamentos de la propuesta, la división permitiría solucionar el histórico déficit de coparticipación que afecta a la provincia, redistribuyendo de forma más equitativa los recursos nacionales.
Asimismo, el sistema de transporte y la estructura del poder judicial en los nuevos distritos adoptarían un modelo de funcionamiento similar al que rige actualmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



