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Si sos de los que toman mate a diario, este dato te va a cambiar la vida: esas cáscaras de huevo que tirás sin pensar tienen el poder de dejar tu termo impecable, sin manchas, sin sarro y sin gastar un peso en productos químicos. Un método casero que está revolucionando las redes sociales y que tiene explicación científica.

El termo del mate es ese compañero silencioso que llevamos a todos lados, pero que pocas veces limpiamos con la dedicación que merece. Mientras lavamos religiosamente el mate y la bombilla después de cada cebada, el termo suele quedar relegado. “Total, adentro solo va agua caliente”, pensamos: error.

Con el uso diario, el interior del termo acumula una película de minerales, manchas oscuras y ese sarro blanquecino que no solo afea el recipiente, sino que puede cambiar el sabor del agua y, por ende, arruinar tus mates. Pero hay una solución simple, gratuita y sorprendentemente efectiva: las cáscaras de huevo.

Por qué las cáscaras de huevo son el limpiador perfecto para tu termo

La explicación no es magia, es química pura. Las cáscaras de huevo están compuestas en un 94% por carbonato de calcio (CaCO₃), el mismo compuesto que se encuentra en muchos productos de limpieza industriales, según estudios publicados en el International Journal of Food Sciences and Nutrition.

Este carbonato de calcio tiene propiedades abrasivas naturales que actúan como un “lija suave”: lo suficientemente efectivo para despegar suciedad adherida, pero sin rayar ni dañar las paredes internas del termo de acero inoxidable.

La ciencia detrás del truco

El químico Vladimir Sánchez, creador del canal educativo Breaking Vlad, explicó en un video viral que la cáscara de huevo triturada funciona como un limpiador físico. “Cuando se tritura y se combina con agua caliente, actúa como un raspador mecánico capaz de remover partículas adheridas sin dañar la superficie”, detalló el científico.

A diferencia de los abrasivos industriales derivados del petróleo —como el polipropileno, altamente tóxico para ecosistemas acuáticos—, el carbonato de calcio de las cáscaras es biodegradable, no contamina y está literalmente en tu cocina esperando ser reutilizado.

Además del calcio, las cáscaras contienen trazas de magnesio, fósforo, zinc y hierro, minerales que, aunque en pequeñas cantidades, también contribuyen al proceso de limpieza al interactuar con el agua caliente.

Cuándo usar el método de las cáscaras de huevo

No necesitás esperar a que el termo esté negro para actuar. Lo ideal es incorporar esta limpieza profunda cada 2 a 4 semanas si usás el termo todos los días. Si sos mateador ocasional (fin de semana solamente), alcanza con hacerlo una vez al mes.

Señales de que tu termo necesita limpieza urgente:

  • Manchas oscuras visibles en las paredes internas.
  • Película blanca o grisácea (sarro mineral).
  • Olor extraño cuando abrís el termo.
  • El agua tiene un gusto raro que afecta el sabor del mate.
  • Residuos que no salen con un simple enjuague.

Si notás alguno de estos síntomas, es hora de sacar las cáscaras de huevo del tarro de la basura y ponerlas a trabajar.

Paso a paso: cómo limpiar el termo con cáscaras de huevo

El procedimiento es sencillo pero tiene detalles que marcan la diferencia. Hacelo bien y vas a sorprenderte con el resultado.

Materiales necesarios:

  • Cáscaras de 2 a 4 huevos (dependiendo del tamaño del termo)
  • Agua caliente (la necesaria para llenar el termo)
  • Un lugar ventilado para secar las cáscaras
  • Opcionalmente: un embudo si la boca del termo es muy angosta

Paso 1: separar y enjuagar las cáscaras

Cuando rompas los huevos para cocinar, guardá las cáscaras en un recipiente aparte. Antes de guardarlas, enjuagalas bien bajo el agua corriente para eliminar cualquier resto de clara o yema.

¿Por qué este paso es clave? Si dejás restos orgánicos, las cáscaras pueden generar mal olor durante el secado o, peor aún, contaminar el termo con bacterias como Salmonella enteritidis, que puede estar presente en la cáscara de huevos crudos.

Según las normas de manipulación de alimentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es fundamental lavar cualquier utensilio que haya estado en contacto con huevos crudos para evitar contaminación cruzada.

Paso 2: secar completamente las cáscaras

Este paso es más importante de lo que parece. Colocá las cáscaras limpias en un plato o bandeja y dejalas secar al sol o en un lugar bien ventilado hasta que estén completamente secas. Esto puede llevar entre 24 y 48 horas, dependiendo de la humedad ambiente.

¿Por qué tienen que estar bien secas? Las cáscaras húmedas tienden a pegarse entre sí y a las paredes del termo, perdiendo efectividad a la hora de agitar. Además, la humedad residual puede generar hongos o mal olor.

Un truco para acelerar el secado: ponelas en el horno a temperatura muy baja (80-100°C) durante 10-15 minutos. Este proceso también las pasteuriza, eliminando cualquier bacteria residual. Es lo que hacen industrialmente con el polvo de cáscara de huevo para uso alimentario.

Paso 3: triturar en fragmentos pequeños

Una vez secas, quebrá las cáscaras con las manos hasta obtener pedacitos del tamaño de un granito de arroz o lentejas. No hace falta hacerlas polvo; de hecho, es mejor que queden fragmentos con bordes irregulares porque esos bordes son los que van a generar la fricción necesaria para desprender las manchas.

Si triturás demasiado fino, el polvo pierde capacidad abrasiva y termina formando una pasta que es menos efectiva.

Paso 4: cargar el termo con las cáscaras

Metelas dentro del termo. Si la boca es muy angosta (como en algunos termos de un litro), usá un embudo improvisado con papel o ayudate con una cucharita.

La cantidad depende del estado del termo:

  • Mantenimiento regular: 2 huevos (unas 2-3 cucharadas de cáscaras trituradas)
  • Limpieza profunda con mucho sarro: 4 huevos (unas 4-6 cucharadas)

Paso 5: agregar agua caliente

Llenalo con agua bien caliente. No hace falta que esté hirviendo, pero cuanto más caliente, mejor, porque el calor ayuda a aflojar los residuos adheridos.

Llenalo hasta arriba o, como mínimo, hasta 3/4 de su capacidad. Esto es importante porque necesitás volumen suficiente para que las cáscaras se muevan con fuerza al agitar y alcancen todas las paredes internas.

Paso 6: tapar y agitar como si no hubiera mañana

Cerrá bien el termo con la tapa y agitalo con firmeza durante 1 a 2 minutos. Hacé movimientos verticales (arriba-abajo) y circulares. La acción de las cáscaras golpeando las paredes actúa como un “pulido mecánico suave” que despega manchas y película acumulada.

Si el termo es grande (1,5 o 2 litros), alterná los movimientos para que las cáscaras lleguen a todos los rincones.

Tip: poné música y agitalo al ritmo del tema. Hace que los 2 minutos pasen volando y es un mini workout para los brazos.

Paso 7: dejar en remojo

Después de agitar, dejá el termo en reposo con el contenido adentro entre 10 y 15 minutos. Este tiempo permite que el agua caliente termine de aflojar lo que quedó suelto después de la fricción mecánica.

Si el sarro es muy resistente, podés dejarlo hasta 30 minutos, pero no lo hagas con agua hirviendo porque puede afectar el aislamiento térmico del termo a largo plazo.

Paso 8: vaciar y enjuagar a fondo

Vaciá el contenido (agua + cáscaras) en la pileta. Vas a ver cómo el agua sale turbia o con sedimentos: esa es la suciedad que estaba pegada en las paredes.

Enjuagá el termo varias veces con agua caliente hasta que no quede ningún resto de cáscara. Si detectás fragmentos pegados cerca de la boca o en la rosca, volvé a enjuagar con un chorro de agua más fuerte o ayudate con un cepillo largo de mamadera.

Importante: no uses detergente en este enjuague final. El residuo de detergente puede quedar impregnado en las paredes y afectar el sabor del agua en las próximas cebadas.

Paso 9: secado final

Limpiá la zona de la boca y la rosca con un paño limpio. Dejá el termo destapado para que se seque completamente al aire antes de guardarlo.

Nunca guardes el termo tapado si todavía tiene humedad interna. La humedad encerrada es el caldo de cultivo perfecto para hongos y bacterias que generan ese olor a encerrado característico.

El bicarbonato es abrasivo y el vinagre, con su acidez, disuelve depósitos minerales. Juntos son imbatibles, pero, no son lo mejor para tu equipo de mate.