

En Colombia, donde cada vez más personas buscan trucos caseros, esta recomendación se instaló como una opción ligada a la higiene del baño y al uso de ingredientes naturales. La propuesta es simple: usar ajo para reducir la presencia de microorganismos en el inodoro durante la noche.
La explicación técnica se centra en la alicina, un compuesto que se libera cuando el ajo es cortado o machacado. Este elemento ha sido estudiado por sus efectos antibacterianos y antifúngicos, lo que explica por qué se lo asocia con tareas de limpieza doméstica.
Especialistas en botánica aplicada señalan que, al quedar varias horas en contacto con el agua estancada, el ajo actúa como un inhibidor natural frente a bacterias y hongos que suelen acumularse en los bordes del inodoro.

Un hábito nocturno que se apoya en propiedades naturales
La recomendación consiste en introducir un diente de ajo ligeramente cortado en la taza del inodoro antes de dormir, momento en el que el sanitario suele permanecer sin uso por varias horas. Durante ese tiempo, el compuesto activo se dispersa lentamente.
Si bien no sustituye la limpieza regular, esta práctica puede ayudar a reducir la formación de microorganismos de manera biodegradable, algo que ha despertado interés en quienes buscan alternativas menos agresivas para el ambiente.
Cómo aplicar el truco y qué precauciones tener en cuenta
Las guías domésticas que circulan en redes indican pelar el ajo y realizar pequeños cortes para facilitar la liberación de la alicina. Luego, se deja actuar durante la noche y, a la mañana siguiente, se descarga el inodoro con normalidad.
Expertos en plomería recomiendan moderación: el ajo debe ser pequeño y estar bien procesado para evitar riesgos de obstrucción. Aunque una sola pieza difícilmente genere problemas, la advertencia apunta a un uso responsable de este tipo de soluciones caseras.





