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El S&P Merval profundizó el descenso este martes y cayó casi 5% medido en dólares (CCL), acumuló un retroceso cercano al 10% en lo que va de agosto y se distanció de la barrera de los u$s 2000 puntos en moneda dura.

La corrección no respondió únicamente a una mala rueda internacional (Brasil se desplomó) ni al movimiento puntual de una compañía. Si bien ayer predominó el rojo entre los principales mercados de renta variable global, lo que llamó la atención en City fue la magnitud del castigo sobre los activos argentinos y la velocidad con la que los inversores desarmaron posiciones.

La presión vendedora alcanzó incluso a compañías que habían arrancado la rueda en terreno positivo, respaldadas por balances sólidos, pero que terminaron por ceder ante un movimiento que atravesó a todo el mercado local.

En las mesas de dinero describen un mercado sin catalizadores claros, con una recuperación cada vez más concentrada y en el que los buenos balances corporativos no alcanzaron para sostener las cotizaciones.

El problema, dicen, es que las acciones argentinas volvieron a operar el riesgo político y electoral antes que sus propios fundamentos. Mientras buena parte de América Latina ostenta rendimientos positivos, el mercado local pierde terreno incluso frente al resto de los emergentes.

El desacople del S&P Merval

En un informe Balanz Capital advirtió que el S&P Merval la semana pasada ya había perdido 5,5% mensual en dólares, un desempeño muy inferior al registrado por las principales bolsas latinoamericanas.

En el mismo período, Colombia avanzó 8,1%; Chile, 5,3%; Perú, 5,2%; y Brasil, 2,7%. Las acciones argentinas incluso rindieron peor que el índice de mercados emergentes, que retrocedió 3,7%.

La dinámica refleja que la debilidad argentina es principalmente idiosincrática, pues responde más a factores locales que a una salida generalizada de capitales de los mercados emergentes.

La corrección también muestra poca selectividad. VetaCap, por ejemplo, señaló en un informe que durante la semana anterior las bajas habían alcanzado a todo el panel, con retrocesos del 7,5% en bancos y del 6,8% tanto en energía como en utilities.

Además, la caída estuvo acompañada por un aumento del 9,5% en el volumen operado, hasta u$s175 millones. Para la consultora, ese comportamiento tuvo mayor relevancia porque el rebote previo se había producido con una contracción del 27% en las operaciones.

Por qué los balances no alcanzaron

La debilidad de las acciones contrasta con una temporada de resultados corporativos que, según comenta Balanz, viene muy positiva. El balance de YPF es un claro ejemplo de ello, o el de Pampa Energía, TGS o Supervielle.

Sin embargo, el mercado no premió esos números. Para Balanz, la divergencia indica que el foco de los inversores se desplazó hacia la imagen del Gobierno y el escenario electoral.

El broker reconoce varias noticias macroeconómicas favorables: la baja de la inflación, la mejora en la calificación crediticia soberana, la presentación del programa financiero para 2026 y 2027 y la profundización de la acumulación de reservas.

El problema es que esos avances ya fueron incorporados a los precios y no aparecieron nuevos drivers capaces de impulsar otra etapa alcista. Balanz identifica como posible catalizador una eventual vuelta de la Argentina al mercado internacional de deuda, pero no encuentra otros motores inmediatos.

En ese contexto, la compañía afirmó textualmente que se mueve hacia “una posición neutral para con las acciones argentinas”.

VetaCap coincide en la falta de catalizadores, aunque tampoco anticipa un derrumbe estructural. Su escenario es el de un índice lateral, atrapado en el rango dentro del cual opera desde las elecciones de octubre de 2025. “No hay drivers claros para pensar en un Merval saliendo de la zona de fluctuación”, sostuvo.

Las acciones que se salvan

VetaCap destaca que la temporada de balances confirmó la fortaleza fundamental de las compañías del sector y considera que energía presenta “la mayor potencialidad para los próximos años”. La caída coyuntural del petróleo puede afectar las cotizaciones, pero no modifica su tesis estructural sobre el sector.

Balanz, en tanto, recomienda adoptar una posición más defensiva y destaca cuatro compañías: Vista Energy (VIST), Pampa Energía (PAMP), Corporación América Airports (CAAP) y Ternium Argentina (TXAR).

Vista y Pampa aportan exposición al crecimiento energético y a negocios con generación de ingresos vinculados al dólar. Corporación América Airports suma diversificación regional y menor dependencia exclusiva de la economía argentina, mientras que Ternium Argentina aparece respaldada por una posición financiera sólida y la cobertura que ofrece una empresa ligada a bienes transables.

La preferencia por energía también aparece entre los analistas consultados por El Cronista.

Martín de la Fuente, estratega de Bavsa, consideró que “la selectividad es clave. Los sectores más expuestos al riesgo político son los regulados y los bancos, que además cargan con el problema de la mora. Las acciones que mejor pueden capear este escenario son las ligadas al sector energético, particularmente las que tienen exposición a Vaca Muerta, donde el flujo está más desacoplado del ciclo político local y los fundamentos corporativos son más sólidos”, señaló.

Milo Farro, research de Rava Bursátil, en charla con este medio, coincidió: “En este escenario, seguimos observando valor de largo plazo en las compañías del sector energético”.

Iván Vizental, director de Inversiones y Gestión Patrimonial de Quinto, también mantiene una visión positiva de largo plazo sobre el sector y destaca a Vista, Pampa e YPF como sus activos preferidos.

Sin embargo, introduce una advertencia: “A medida que el conflicto en Medio Oriente se disipe, el precio del petróleo podría comenzar a jugar en contra en los balances, en un contexto donde podrían impactar las primeras señales de volatilidad características de un año electoral”.

Los bancos deberán esperar

El sector donde predomina la cautela es en el financiero. Aunque las acciones bancarias acumulan correcciones relevantes, VetaCap todavía no considera que los precios ofrezcan una oportunidad suficientemente atractiva.

La firma reconoce que las proyecciones apuntan a una estabilización de la mora, pero prefiere esperar valuaciones más bajas o un escenario macroeconómico que permita anticipar una recuperación más firme del crédito.

Farro comparte esa cautela: “Para el sector financiero, en cambio, será clave monitorear la evolución de la morosidad y su impacto sobre los resultados trimestrales que se conocerán en estas semanas”.

El castigo bursátil, por lo tanto, no convierte automáticamente a los bancos en una apuesta de valor. La actividad crediticia puede verse condicionada por la presión sobre las tasas de interés, mientras que el riesgo político afecta especialmente a las empresas más expuestas al ciclo doméstico.

Argentina, por afuera del rally global

La debilidad de las acciones locales sobresale todavía más cuando se la compara con el desempeño del resto de los mercados.

De la Fuente explicó a que “el desacople del S&P Merval respecto a la región no es casualidad. El contexto global para emergentes viene siendo favorable en 2026, pero la Argentina está mirando ese flujo desde afuera”, comentó el estratega.

Farro aportó otra dimensión de esa divergencia: “En la primera semana de agosto, el S&P Merval medido en dólares cayó 6,5%, en contraste con las subas observadas en los principales índices de Estados Unidos, donde el S&P 500 avanzó 3,6% y el Nasdaq, 5,2%. El índice de referencia del mercado argentino continúa operando dentro del rango de lateralización de entre 1.900 y 2.150 puntos establecido luego de las elecciones legislativas de octubre de 2025, a la espera de nuevos resultados corporativos”.

Vizental resumió el contraste: “Mientras los mercados desarrollados transitan 2026 en máximos históricos, la renta variable argentina corre por un carril opuesto, con una baja del 7,6% en dólares en el año”.

Según explicó el analista de Quinto, “en el plano global, el S&P 500 marca nuevos máximos históricos, impulsado por un fuerte crecimiento de las ganancias corporativas, el segundo trimestre mostró la mayor expansión de utilidades desde 2021, con la inversión en IA trasladándose con fuerza a los resultados”.

“En contraste, el S&P Merval acumula una caída del 7,6% en dólares en lo que va de 2026. La performance se explica principalmente por el arrastre negativo del sector financiero, y, en menor medida, de las utilities reguladas, parcialmente compensado por la tracción de las energéticas de upstream y las siderúrgicas. A nivel productivo, Vaca Muerta sigue dando muestras de su capacidad de largo plazo, a lo que se sumó un shock positivo de precio con el petróleo sostenido en niveles elevados”, indicó Vizental.

El riesgo 2027 empieza a entrar en los precios

El desacople argentino, para los analistas, es porque el mercado comenzó a incorporar con mayor fuerza la incertidumbre política de cara a 2027.

Para De la Fuente, “el problema no es solo de valuación, sino de estabilidad: el mercado sigue priorizando certeza sobre la continuidad del programa y, con la imagen de Javier Milei en mínimos históricos según AtlasIntel y una oposición que empieza a marcar diferencias más agresivas, el riesgo político de cara a 2027 empieza a pesar en los precios”.

“La disociación entre bonos y acciones lo refleja bien: los primeros siguen comprimiendo porque el mercado confía en que este gobierno paga; las segundas no arrancan porque la duda está en qué pasa después”, deslizó De la Fuente.

Vizental sostuvo que esta debilidad ocurre “pese a la compresión del riesgo país, que pasó de la zona de 540 puntos a un piso de 438 en junio, aunque en las últimas semanas volvió a abrirse hacia los 465. En paralelo, una actividad que no termina de repuntar y la creciente incertidumbre electoral de cara a 2027 empiezan a impactar sobre las expectativas de los inversores”.

“La foto resume bien el momento: afuera, ganancias que sorprenden y valuaciones que se sostienen en niveles altos; localmente, un mercado condicionado por la macro doméstica, especialmente por un nivel de actividad que no logra recuperarse y con comportamientos muy heterogéneos a nivel sectorial”, agregó.

Farro coincidió: “A diferencia de años anteriores, de cara a lo que resta de 2026 no se identifican drivers que impulsen una revalorización generalizada de los activos locales, mientras que la proximidad de la carrera electoral de 2027 empieza a generar algo de cautela que se refleja en el bajo volumen operado”.

Qué puede destrabar al S&P Merval

La pregunta ahora es qué necesita el mercado para abandonar la lateralización. “El catalizador para que el S&P Merval rompa la lateralización puede venir de la temporada de balances a lo largo de agosto o de una mejora en el frente político que despeje el ruido electoral”, explicó De la Fuente.

Vizental mantiene una postura todavía más prudente: “Mantenemos un view de cautela sobre la renta variable argentina, con un 2027 que anticipamos volátil. Las acciones tienden a comportarse como un beta de la renta fija soberana y, en el escenario actual, vemos un perfil de riesgo-retorno muy asimétrico. Creemos que habrá oportunidades de comprar a mejores precios en 2027, a medida que se acreciente la volatilidad”.

“En este sentido, preferimos estar expuestos en la parte más conservadora de la estructura de capital y mantener un sesgo internacional en las estrategias de renta variable. Para esto, nos gusta especialmente el mercado de Estados Unidos y emergentes en general”, concluyó.