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Durante años, el mercado financiero global tuvo un rey indiscutido: el dólar. En cada crisis, en cada shock geopolítico o recesión global, el flujo terminaba refugiándose en activos estadounidenses.
Pero el tablero de 2026, hasta ahora, arroja una foto diferente y disruptiva. Y es que el dinero global comenzó a moverse hacia commodities, energía, Asia y mercados emergentes.
El gráfico de retornos acumulados de 2026 elaborado por Santander Private Banking expone una foto bastante brutal del nuevo liderazgo financiero global.
El activo con mejor desempeño del año ya no es una acción tecnológica ni el dólar. Es el petróleo, que acumula una suba cercana a 53% en apenas cinco meses.
Detrás aparecen las materias primas, con un avance de 25%, y las bolsas asiáticas, encabezadas por el MSCI Asia ex-Japan, que trepa 26%.

El mensaje del mercado es que la nueva economía digital no eliminó la importancia de los activos físicos. La multiplicó.
La explicación detrás de este movimiento combina varios factores que hoy atraviesan simultáneamente al mercado global. Por un lado, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente mantienen cerrado el estrecho de Ormuz desde hace meses, con lo que afecta una de las principales rutas energéticas del planeta.
Por otro, el boom de la inteligencia artificial disparó una demanda inédita de electricidad, infraestructura, semiconductores y recursos naturales estratégicos.
La consecuencia es que el mercado volvió a mirar activos que durante años quedaron relegados frente a Wall Street y las tecnológicas estadounidenses. Energía, cobre, litio, petróleo y minería vuelven a ocupar el centro de la escena.
El cambio en el S&P 500
El cambio también aparece en la renta variable global. Mientras el S&P 500 acumula una suba de 11,27% en 2026, Asia ex Japón más que duplica ese rendimiento y Latinoamérica lo supera con un avance de 13,4%. Europa, en cambio, apenas sube 7,3%.
La lectura de fondo es que después de varios años dominados por las “Magnificent 7” y el excepcionalismo estadounidense, los inversores empiezan a buscar crecimiento, valuaciones más bajas y exposición a activos reales fuera de Estados Unidos.
Forex y el detrimento del dólar
Ese cambio de régimen también impacta sobre las monedas. El dólar acumula apenas 0,6% de retorno en el año y el euro 0,7%, mientras varias monedas emergentes muestran una performance superior. El real brasileño avanza 8,2%, el peso mexicano 3,6% y el peso colombiano 2,4%.
Para el mercado, esa dinámica tiene una lectura clave y es que el dólar mantiene su función como refugio táctico ante episodios de tensión, "pero dejó de monopolizar los retornos globales".
¿Haciá dónde van los flujos inversores?
Parte de los flujos internacionales empiezan a migrar hacia países productores de commodities, monedas con tasas reales altas y mercados ligados a infraestructura física.
El informe de Santander sostiene que América Latina aparece especialmente beneficiada por esta rotación global.
La región combina tres atributos que hoy el mercado vuelve a valorar: abundancia de recursos naturales estratégicos, tasas reales elevadas y valuaciones relativamente atractivas.
No es un dato menor. América Latina concentra reservas relevantes de litio, cobre, níquel, plata y tierras raras, todos insumos clave para la transición energética y el desarrollo de inteligencia artificial.
Sucede que la revolución tecnológica necesita minerales, energía y capacidad industrial. Y gran parte de esos recursos está en mercados emergentes.
Ahí es donde empieza a aparecer la Argentina dentro del radar global.
Aunque el informe no desarrolla específicamente al país, la lógica financiera internacional que describe termina favoreciendo varios de sus activos estratégicos. Vaca Muerta, el litio y el complejo energético argentino comienzan a encajar mucho más naturalmente dentro de un mundo que vuelve a premiar recursos físicos escasos.



