La noticia de mejora de calificación es una buena señal para los activos financieros locales. Sin embargo, los analistas esperan mayores señales para liberar nuevas subas en las acciones.
En el corto plazo se mantiene cierta disociación entre acciones y bonos. De cualquier manera, hay papeles que podrían verse especialmente beneficiados del upgrade. Qué acciones favorecen los analistas y qué variables están analizando.
Tercer upgrade crediticio
Según los analistas de Delphos Investment, cada una de las mejoras de calificación crediticia de Argentina recientes provocaron una baja del riesgo país y una suba en las acciones.
En particular, según indican desde Delphos, tras la mejora de Fitch se observó una baja moderada del riesgo pais, mientras que tras la decisión de S&P el descenso fue mucho más pronunciado y sostenido.
En conjunto, el riesgo país pasó de niveles cercanos a los 500 puntos básicos a ubicarse alrededor de los 400 pb, reflejando una reducción significativa en la prima que exigen los inversores para mantener deuda argentina.
Es decir, la lectura del gráfico sugiere que las mejoras de calificación actuaron como un catalizador para la compresión del riesgo país.
Si bien el mercado ya venía incorporando una mejora en los fundamentos macroeconómicos —como la consolidación del equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y una mayor acumulación de reservas—, los upgrades de las agencias sirvieron para validar esa percepción y reforzar la confianza de los inversores internacionales.
En ese contexto, el menor riesgo crediticio se tradujo en una mayor demanda por bonos soberanos y, en consecuencia, en una caída de sus rendimientos y del riesgo país.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, consideró que el último upgrade de Moody’s no deja de ser una muy buena noticia.
“La mejora de la nota crediticia consolida la percepción de que el proceso de estabilización goza de buena salud y sigue avanzando”, dijo.
Sin embargo, advierte que el impacto sobre los activos argentinos es más marginal que en los casos anteriores (los primeros dos upgrades de Fitch y S&P ya habían destrabado el acceso para los fondos de inversión con restricciones para invertir en créditos CCC).
“El movimiento de Moody’s suma, pero no lo vemos como un evento significativo que cambie la dinámica del mercado por si solo”, advirtió.
Impacto en las acciones
Además de que dicha noticia sea una buena señal para los bonos, también lo es para las acciones.
Existe una estrecha relación entre el riesgo país y el S&P Merval, ya que ambos reflejan la percepción de los inversores sobre la economía argentina.
En términos generales, cuando el riesgo país disminuye, los inversores exigen una menor prima para invertir en activos locales, lo que mejora el atractivo tanto de los bonos como de las acciones.
Esa mayor confianza suele traducirse en un mayor ingreso de capitales, un aumento en la demanda por acciones y, en consecuencia, una suba del índice bursátil.
Además, una caída del riesgo país reduce el costo de financiamiento para las empresas y disminuye la tasa con la que el mercado descuenta sus ganancias futuras, elevando el valor teórico de las acciones.
Si bien el Merval también depende de otros factores, como los resultados corporativos, el contexto internacional y la evolución del tipo de cambio, una compresión sostenida del riesgo país suele ser un catalizador clave para una mejora en las valuaciones del mercado accionario argentino.
Las valuaciones de una compañía es el flujo de fondos futuros de la misma descontados a valor actual. Para descontarlos se usa una tasa, la cual está relacionada con el riesgo país.
Si dicha tasa es más baja (cae el riesgo país), el valor actual es mas elevado y por lo tanto, el valor de la compañía es mayor y las acciones tienden a subir.
En cambio, si la tasa es mas alta (sube el riesgo país), el valor actual tiende a ser menor y por lo tanto también lo es el valor de la empresa, empujando a las acciones a la baja.
Finalmente, las acciones tienden a contagiarse de la tendencia de los bonos.
Si suben los bonos (cae el riesgo país), las acciones tienden acompañar el movimiento al alza. Del mismo modo, si caen los bonos (sube el riesgo país), también lo suelen hacer las acciones.
Por lo tanto, ya sea por valuación como por contagio y correlación, las acciones y los bonos tienden a moverse alineados.
La clave hacia adelante será determinar si la mejora de calificación crediticia permitirá también una suba en las acciones.
La historia reciente muestra que los upgrades recibidos por Argentina provocaron subas en los papeles locales.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, agregó que el upgrade de la deuda argentina a B3 por parte de Moody’s llega en un contexto donde la falta de drivers locales explicaba la alta correlación de las acciones locales con las bolsas regionales.
Esto hizo que el S&P Merval se encuentre lateralizando desde hace ya 9 meses, sin que el índice logre superar de forma holgada ni duradera los u$s 2000.
Dado el upgrade, Tessio pone el ojo sobre el futuro de las acciones locales.
“En mayo, el upgrade de Fitch y Moody’s habilitó un rally del 13% del Merval, mientras el ETF de Latam (ILF) cayó 4%. Desde entonces, sin embargo, el índice no logró alejarse de su precio de cierre de aquel mes. Resta ver si la suba de Moody’s habilita una nueva pata alcista de las acciones argentinas, o si hará falta también que los balances de comienzos de julio acompañen para romper la correlación con los flujos internacionales que impone la ausencia de drivers idiosincráticos”, detalló.

Buscando oportunidades
Un upgrade crediticio de Argentina es una señal positiva para los activos financieros porque implica que las agencias calificadoras consideran que el país tiene una menor probabilidad de incumplir sus compromisos de deuda.
Esa mejora reduce el riesgo percibido por los inversores, favorece una compresión del riesgo país y disminuye el rendimiento que exige el mercado para financiar al Estado y a las empresas.
Como consecuencia, los bonos soberanos tienden a subir de precio, mientras que las acciones se benefician de una menor tasa de descuento y de mejores perspectivas de financiamiento.
Además, una mejora en la calificación amplía el universo de inversores que pueden comprar activos argentinos, ya que muchos fondos internacionales tienen restricciones para invertir en países con calificaciones muy bajas.

A medida que el país asciende en la escala crediticia, aumenta la demanda potencial por bonos y acciones locales, ingresan nuevos flujos de capital y mejoran las valuaciones.
En ese contexto, un upgrade no solo refleja una economía más sólida, sino que también puede convertirse en un catalizador para un rally de los activos financieros al reforzar la confianza del mercado en la sostenibilidad del proceso macroeconómico.
Será clave determinar si el impacto en los papeles locales será directo o demorará en el tiempo.
Facundo Barrera, socio de Fincoach, señaló que la reciente mejora en la calificación crediticia por parte de Moody’s tendrá un efecto positivo en el desempeño del Merval en el corto plazo.
Sin embargo, destaca que para observar un crecimiento sostenido del índice será necesario monitorear otros factores clave, siendo el principal el nivel de actividad económica, que actualmente muestra signos de heterogeneidad entre sus sectores.
“Factores como la recuperación de la construcción (impulsada por el alza en el precio del m2 y la reaparición de los créditos hipotecarios), una mayor profundización del crédito en general (respaldada por la estabilidad de tasas y una mora que empieza a hacer techo) y la recuperación de los salarios reales que devuelven la confianza al consumidor, serán determinantes para reactivar la economía e impulsar de forma sostenida al Merval”, puntualizó.
En cuanto a sectores y acciones elegidas, Barrera puso el foco en papeles de Oil & Gas.
“Es uno de los motores estratégicos que hoy impulsan la economía. Dentro del sector elegimos a Vista (VIST) como driver principal, dada su capacidad de producción y sus perspectivas de crecimiento orgánico a futuro”, indicó.
Finalmente, también sumó acciones del sector de materiales.
“Empezamos a incluir con menor ponderación y para perfiles más agresivos a sectores rezagados como este. En este segmento elegimos a Loma Negra (LOMA), donde esperamos un mayor despacho de cemento de la mano de la recuperación de la construcción”, afirmó.
En lo que va del año, el S&P Merval acumula una suba del 8,8% medido en pesos, mientras que su versión en dólares avanza un 4,6%.
Esto indica que el mercado accionario argentino mantiene un balance positivo, aunque una parte de la ganancia en moneda local se explica por el movimiento del tipo de cambio.
En lo que va del año, el desempeño de los ADR argentinos continúa siendo dispar. El principal ganador es YPF, con una suba del 43,6%, seguida por Vista Energy, que avanza 41,9%, y Telecom Argentina, con un alza del 17,3%.
También logran mantenerse en terreno positivo BBVA Argentina (+4,4%), Banco Macro (+1,6%), Transportadora de Gas del Sur (+1,3%) y Pampa Energía (+0,5%), reflejando una mejor performance en compañías vinculadas al sector energético y, en menor medida, al financiero.
En el otro extremo, la mayoría de los ADR acumula pérdidas en 2026. La mayor baja corresponde a Globant, que retrocede 53,2%, seguida por Grupo Supervielle (-18,2%), Central Puerto (-12,8%), Edenor (-11,3%), Cresud (-11,2%) y Mercado Libre (-10,7%). También muestran caídas IRSA (-8,4%), Loma Negra (-8,0%), Grupo Financiero Galicia (-7,0%) y Corporación América Airports (-3,8%).
En conjunto, el balance evidencia que el liderazgo del mercado argentino durante el año estuvo concentrado en un grupo reducido de compañías, principalmente del sector energético, mientras que el resto de los ADR aún no logra recuperar el terreno perdido.

Matías Cattaruzzi, Sr Equity Analyst de Adcap Grupo Financiero, destacó que el tercer upgrade crediticio y la compresión del riesgo país operan por el mismo canal.
Cattaruzzi afirmó que bajan el costo de capital de las empresas argentinas, y el primer sector en capturarlo debería ser bancos ya sea por valuación como por volatiliad.
“Los bancos se valúan sobre costo de capital, que carga de forma directa la prima de riesgo país, por lo tanto, una caída del riesgo país comprime el denominador del modelo de descuento de flujos y mejora el valor actual del sector. Además, los bancos es el segmento de mayor beta del índice, así que ante una noticia que debería impactar positivamente a todo el mercado, es donde se captura más upside”, sostuvo.
Dicho esto, Cattaruzzi entiende que la lateralización actual no se destraba solo con el re-rating por costo de capital, sino con mejora en la presentación de resultados.
“El sector petrolero ya viene entregando buenos números apalancados en el precio del crudo y las utilities también mejoraron sus resultados pese a haber lateralizado buena parte del año en sus cotizaciones, pero falta el momento de los bancos, la caída de la mora y la aceleración del crédito, es donde se encuentra la llave para que el índice deje de lateralizar, todavía en los datos no estamos viendo mejoras”, explicó.
Dentro del sector bancario, Cattaruzzi favorece a BBVA Argentina (BBAR) y Banco Macro (BMA).
“Son las acciones más defensivas y las que vienen presentando mejores balances, combinación que las deja mejor posicionadas para capturar tanto el re-rating por menor costo de capital como el eventual repunte del sector”, indicó.

Merval versus riesgo país
El precio de los bonos se mantiene en zona de máximos, permitiendo ver un riesgo país que alcanza mínimos de 408 puntos y alcanzando su menor nivel desde 2018.
En cambio, las acciones no logran sostener el avance y realizan un ajuste de casi 10% desde los máximos recientes.
Por lo tanto, lo que queda claro en las últimas jornadas es que los distintos tipos de activos locales están tomando caminos diferentes, provocando una divergencia entre ambos.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, remarca que al mirar la evolución del Riesgo País (inverso) y del Merval en dólares, se observa un comportamiento dispar entre ambos y se percibe una brecha de 55% tomando como punto de referencia el período electoral del año pasado.

Lo cierto es que en las últimas semanas se han dado distintos eventos que han impactado de manera dispar sobre las acciones y sobre los bonos.
La renta fija se vio favorecida por buenas noticias con relación a su calificación crediticia, mientras que el Gobierno también presentó el programa financiero, dando certezas sobre los próximos pagos de deuda.
En cambio, las acciones no solo no tuvieron una mejora en la calificación, sino que MSCI mantuvo a la renta variable local en Stand Alone.
Del mismo modo, las acciones locales se ven arrastradas por un contexto bursátil mas volátil, con el S&P 500 sin poder sostener su tendencia alcista evidenciada desde abril de 2025.
Los analistas de Don Capital señalaron que los drivers sobre los bonos y las acciones han sido divergentes, provocando tal diferenciación entre la deuda y la renta variable.
“Parte de la compresión de riesgo país que venimos viendo se debe a factores de capacidad de pago como la suba de calificación crediticia por las calificadoras, la continua compra y acumulación de reservas, la renovación de REPOs con organismos internacionales y la previsibilidad brindada por el equipo económico los programas financieros para 2026 y 2027”, afirmaron.
En contraparte, agregaron que las acciones presentan un escenario favorable en cuanto al orden macroeconómico pero que no empujan al índice al alza.
“Muchas de las industrias que componen los paneles líder y general todavía se encuentran traccionando volúmenes, lo que genera cierta precaución en los inversores, que esperan ver nuevos datos mejorados para seguir sumando acciones locales argentino”, sostuvieron.
Tomando desde mitad de junio hasta la fecha, las acciones de los bancos muestran perdidas de entre 4% y 12%.
En lo que respecta al sector energético, estos muestran retrocesos de entre 4% y 9,5% desde mitad de junio hasta la fecha.
En cambio, todos los bonos soberanos operan con leves subas, de entre 0,2% y hasta 2% desde mitad de junio hasta la fecha, mostrando tal distanciamiento entre la renta variable y la renta fija.
A la hora de explicar este movimiento dispar entre bonos y acciones, Benítez consideró que existieron factores externos con relación a las expectativas de la tasa de interés de la Fed y la dinámica del petróleo que terminaron impactando sobre los activos locales.
En lo que respecta a los bonos, Benítez explicó que en EEUU se pasó de un clima de expectativa de baja de tasas a una economía que sigue firme en empleo y consumo, pero con niveles inflacionarios más altos.
“La suba de tasas y cierta expectativa de baja de inflación por ajuste en el precio del petróleo, generaron tasas reales más altas en Estados Unidos. Eso fortaleció al dólar y sobre todo implicó una tasa de descuento más alta para valuar empresas y generó una corrección del S&P que había alcanzado máximos. Para los emergentes esos valores son un punto de referencia”, indicó.
Por último, detalló que las acciones no recibieron una mejora en la calificación por parte de MSCI, mientras que los bonos recibieron dos upgrades de calificadoras.
“Un par de semanas atrás Morgan Stanley decidió no modificar la calificación del mercado de renta variable argentino. Sin esa mejora en la calificación, los flujos externos todavía son acotados para renta variable. En cambio, en Renta Fija sí se han dado dos mejoras de las principales agencias de calificación subieron de CCC a B-. Es decir que la deuda soberana está mejor calificada que la renta variable para los principales referentes de mercado”, indicó Benítez.
Finalmente, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, consideró que para que las acciones argentinas puedan dar un nuevo salto y el Merval en dólares logre romper la zona de resistencia de u$s 2450, el factor central debería ser una nueva compresión del riesgo país, idealmente hacia la zona de 300 puntos básicos.
“Una nueva baja del riesgo país sería clave porque habilitaría una baja del costo de capital, mejoraría las expectativas de financiamiento externo y podría ampliar el universo de inversores dispuestos a tomar riesgo argentino”, sostuvo.




