

Después de un 2025 donde Europa, América Latina y los mercados emergentes capturaron gran parte de la atención de los inversores, Estados Unidos volvió a recuperar el liderazgo global en 2026 y se posicionó como la región con mejor rendimiento bursátil medido en dólares.
Y es que el S&P 500 acumula una suba de más de 8% en lo que va de 2026, tras marcar un nuevo máximo histórico este martes. Por su parte, el Nasdaq Composite muestra un desempeño aún más destacado, con una ganancia de 21,3% en el año, también en récord.
Ambos índices se vieron impulsados principalmente por el rally del sector tecnológico, liderado por Nvidia y el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial.
Así lo muestra un informe de Schroders, que compara el desempeño anual de distintas regiones desde 2011 hasta 2026. El dato más relevante del año es que el mercado estadounidense encabeza nuevamente el ranking global de retornos con una suba de 16,7%, por encima de emergentes (+11,8%), Japón (+10,6%) y América Latina (+7,4%).
El cambio de liderazgo ocurre apenas un año después de que Wall Street quedara relegado frente al rally de activos internacionales durante 2025.
En aquel período, América Latina lideró los retornos con una suba de 46,2%, seguida por la Eurozona (+35,4%) y los mercados emergentes (+30,6%), mientras que Estados Unidos anoto “apenas” 16,4%.

Ahora el flujo global volvió a concentrarse en activos estadounidenses, especialmente ligados a inteligencia artificial, infraestructura tecnológica y mega compañías de crecimiento.
Sucede que los inversores volvieron a priorizar liquidez, profundidad y crecimiento estructural por encima de valuaciones baratas en regiones emergentes.
Las acciones que seducen a los inversores
Detrás de ese movimiento aparece nuevamente el peso de las grandes tecnológicas estadounidenses. El avance de la inteligencia artificial funciona como el principal motor de Wall Street, especialmente a través de compañías vinculadas a semiconductores, cloud computing y centros de datos.
El gráfico de performance por clase de activo de Schroders muestra que el liderazgo del mercado estadounidense en 2026 no se explica solamente por las mega caps tradicionales del S&P 500, sino también por un fuerte rebote de segmentos más agresivos del mercado.

Dentro del bloque de “Equity US”, el Russell 2000 lidera con una suba cercana al 16%, seguido por Nasdaq (+13%), índices de volatilidad vinculados a growth y tecnología, mientras que el Dow Jones queda más rezagado con avances de alrededor de 5%.
Eso refleja que el apetito por riesgo volvió a expandirse dentro del mercado estadounidense y ya no se concentra únicamente en las siete grandes tecnológicas.
Los bonos globales se quedan atrás
El informe también muestra que la renta fija global ofrece retornos mucho más moderados. Los bonos investment grade prácticamente operan flat en el año, mientras que algunos segmentos largos de deuda corporativa y emergente incluso registran pérdidas.
En paralelo, los mercados accionarios emergentes mantienen buen desempeño, aunque con fuertes diferencias internas.
Brasil aparece entre los equity markets con mejor retorno del año, con ganancias superiores al 14%, seguido por Turquía, Japón y México. En cambio, China vuelve a mostrar debilidad y acumula caídas cercanas al 8%, mientras que India retrocede alrededor de 10%.
El gráfico deja otro dato importante para el mercado global: el gran rally de 2026 también pasa por commodities estratégicos.

El petróleo lidera ampliamente las subas con un salto cercano al 67% en el año, mientras que trigo, soja y cobre también muestran fuertes avances.
Ese movimiento refleja tanto tensiones geopolíticas globales como una creciente demanda asociada a infraestructura energética, transición tecnológica y reconfiguración industrial.
Incluso Schroders advirtió en su outlook global para 2026 que gran parte del mercado estadounidense está sostenida por el fuerte gasto de capital y crecimiento de ganancias asociado al boom de la IA.
El fenómeno también empieza a verse en los flujos globales. En los últimos meses, Wall Street volvió a capturar capitales que durante 2025 habían migrado hacia Europa y emergentes en busca de valuaciones más bajas y exposición al rebote global.
El acumulado total entre 2010 y 2026 muestra que Estados Unidos registró un retorno de 484,7% en dólares, muy por encima de Japón (+115,2%), Eurozona (+94%) y China (+17,2%). América Latina, en cambio, acumuló una pérdida de 35% en dólares en todo el período.
Ese dato refleja uno de los grandes cambios estructurales del mercado global durante la última década: mientras los inversores apostaban recurrentemente a la “gran oportunidad” de emergentes, el verdadero generador de valor terminó siendo el mercado estadounidense y, particularmente, el ecosistema tecnológico.
Schroders reconoció que existen “signos de exuberancia” en algunos segmentos ligados a inteligencia artificial, aunque considera que las valuaciones todavía continúan respaldadas por el crecimiento de ganancias y el fuerte nivel de inversión corporativa.



