El precio del petróleo amplia las subas y cotiza en su mayor valor en 6 meses. Esto genera preocupación en el mercado ya que aumenta las presiones inflacionarias.
El mercado mira cómo seguirá el rumbo de la Fed y la atención se centra en la próxima reunión, la cal se llevará a cabo la semana entrante. El mercado espera que la Fed deje sin cambios la tasa, aunque el sesgo de la política monetaria hacia adelante apunta a un sesgo restrictivo.
Caen las bolsas en Wall Street y también en Europa a causa del rally del crudo.
Sigue el rally del crudo
El precio del petróleo Brent (LCOc1) superó la barrera de los u$s 100 por barril y alcanzó máximos de seis semanas este miércoles, impulsados por la intensificación del conflicto en Oriente Medio.
A comienzo de jornada, los futuros del crudo Brent subían 2,83%, hasta los u$s100,69 por barril.
Por su parte, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (CLc1) registraba un alza de 2,34%, situándose en 95,21 dólares por barril, su nivel más alto desde principios de junio.
Desde el inicio de la guerra con Irán el 28 de febrero, el precio del Brent ha llegado a alcanzar los 126,41 dólares por barril, un máximo registrado el 30 de abril.
“El movimiento hacia los 100 dólares y la posterior recuperación por encima de esa cifra refleja un mercado que debe modificar progresivamente su perspectiva sobre cuánto tiempo seguirá restringiendo el suministro regional la crisis de Oriente Medio”, señaló Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank.

Esta semana, los ataques perpetrados por los hutíes —respaldados por Irán— contra instalaciones energéticas saudíes provocaron incendios en infraestructuras petroleras, amenazando con una importante expansión del conflicto.
Asimismo, los ataques ponen en peligro los envíos de crudo a través del mar Rojo, una ruta alternativa clave frente al crucial estrecho de Ormuz, donde el flujo de petróleo se ha visto gravemente reducido.
En una marcada escalada de un conflicto que dura ya seis meses, las fuerzas estadounidenses atacaron varios petroleros iraníes, mientras que Irán atacó una base estadounidense en Jordania y agredió a diversos buques.
Irán anunció el miércoles que había atacado 10 barcos cerca del estrecho de Ormuz después de que Estados Unidos hundiera cinco petroleros iraníes; se trata de la mayor oleada declarada de ataques de represalia contra el transporte marítimo por parte de ambos bandos desde el inicio de la guerra, que dura ya seis meses.
Irán también informó haber lanzado misiles balísticos contra una base utilizada por las fuerzas estadounidenses en Jordania.
Los ataques de ambas partes desde finales de agosto han roto un mes de relativa calma, con ofensivas dirigidas a objetivos militares, de transporte marítimo y energéticos.
En los últimos días también se ha registrado una escalada de los combates entre Arabia Saudí y los hutíes en Yemen, un segundo escenario bélico que amenaza el suministro mundial de energía procedente de Oriente Medio.
Varios bancos han elevado sus previsiones para el crudo Brent, entre ellos Morgan Stanley, que espera un precio medio de 100 dólares por barril para el cuarto trimestre; por su parte, HSBC aumentó el martes sus pronósticos de precios del Brent para 2026 y 2027 a 90 y 85 dólares por barril, respectivamente.
Goldman Sachs advierte que la intensificación de los ataques en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo podría elevar los precios mundiales del petróleo por encima de los 120 dólares por barril, lo que agravaría el fuerte aumento de los costos del combustible que han enfrentado los estadounidenses durante la guerra con Irán.
El escenario base del banco contempla que el Brent baje a 85 dólares por barril para finales de año, situándose el West Texas Intermediate (WTI) —la referencia estadounidense— en torno a los 80 dólares por barril.
Estas estimaciones suponen un aumento de 5 dólares por barril respecto a la previsión anterior de la firma de inversión.
“La revisión al alza del precio es moderada, a pesar de la suposición de que las interrupciones en el transporte marítimo continuarán, debido a dos razones”: que las reservas comerciales de combustible en los países desarrollados apenas han disminuido y que los envíos de petróleo desde Oriente Medio deberían recuperarse lentamente, según escribieron los analistas de Goldman en un informe de investigación del 7 de septiembre.
La administración Trump prevé que los precios del petróleo caigan por debajo de los niveles previos a la guerra una vez que finalice el conflicto. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró el domingo a Fox News que el choque en el suministro de energía “va a terminar”.
“Una vez superada esta situación, podríamos ver precios del petróleo en 40 o 50 dólares [por barril] debido a la gran cantidad de oferta que está entrando en el mercado”, afirmó Bessent.
En el otro extremo aparece J.P. Morgan, que sigue siendo bastante más cauteloso. Su escenario contempla un Brent promedio de US$86 durante el 3T26, US$80 en el 4T26 y US$78 hacia fin de año. Su argumento central es que los elevados precios están generando destrucción de demanda, mientras los inventarios comerciales de la OCDE cayeron menos de lo esperado.

Caen las bolsas
Los mercados globales operan este miércoles con sesgo negativo y una mayor aversión al riesgo, en un contexto marcado por la escalada del precio del petróleo, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el temor a que un nuevo shock energético complique el panorama inflacionario.
En Wall Street, los futuros anticipan una apertura bajista.
El Dow Jones cae 0,67%, mientras que el S&P 500 retrocede 0,38% y el Nasdaq 100 pierde 0,48%.
De todos modos, los principales índices estadounidenses mantienen importantes avances acumulados durante 2026: el S&P 500 gana alrededor de 9,2% y el Nasdaq 100 cerca de 13,1% según los futuros mostrados.
La presión vendedora es todavía más marcada en Europa. El Stoxx 600 cae 1,43%, el FTSE británico retrocede 1,24%, el DAX alemán pierde 1,45% y el CAC 40 francés se hunde 1,91%.

Mirando a la Fed
El encarecimiento de la energía vuelve a convertirse en un factor de preocupación para las economías europeas, más expuestas al impacto de los mayores costos energéticos.
El trasfondo de la corrección pasa por el petróleo y las tasas.
El avance del crudo vuelve a alimentar temores inflacionarios, mientras el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años llegó a la zona de 4,81%, cerca de máximos de casi tres años.
A su vez, el mercado espera los próximos datos de inflación de Estados Unidos, que serán determinantes para las expectativas sobre la decisión de la Reserva Federal de la semana próxima.
El mercado llega a la próxima reunión de la Reserva Federal con expectativas divididas, aunque con una leve mayoría inclinándose por una suba de tasas de 25 puntos básicos.
De acuerdo con las probabilidades implícitas en los futuros de Fed Funds del CME FedWatch, para el encuentro del 16 de septiembre existe un 60,2% de probabilidad de que la tasa quede en el rango de 3,75%-4,00%, frente a un 39,8% de chances de que permanezca en 3,50%-3,75%.
En otras palabras, el mercado asigna actualmente alrededor de seis chances sobre diez a un aumento de 25 puntos básicos.
La expectativa de un endurecimiento monetario se extiende hacia el cierre del año.
Para la reunión del 28 de octubre, el escenario con mayor probabilidad sigue siendo una tasa de 3,75%-4,00% (54,3%), aunque aparece un 17,3% de probabilidad de alcanzar 4,00%-4,25%.
Para diciembre, en tanto, la distribución se desplaza todavía más hacia arriba: el mercado asigna 40,2% al rango de 3,75%-4,00%, 37,5% a 4,00%-4,25% y 9,4% a 4,25%-4,50%.
Así, la curva de futuros muestra que los inversores ya no discuten recortes de tasas, sino la magnitud del endurecimiento monetario que podría llevar adelante la Fed.
Hacia comienzos de 2027, el escenario central pasa gradualmente desde tasas cercanas al 4% hacia niveles superiores: para enero, el rango de 4,00%-4,25% concentra la mayor probabilidad, con 38,2%, mientras que para marzo esa posibilidad alcanza el 36%, acompañada por un creciente 25,5% de chances de 4,25%-4,50%.
La señal de fondo es que el mercado comienza a descontar una política monetaria más restrictiva y durante más tiempo, en un contexto en el que la inflación volvió a ganar protagonismo.
De hecho, CME señalaba recientemente que las expectativas para septiembre habían experimentado fuertes oscilaciones ante los datos de inflación y las señales de la Fed, mostrando hasta qué punto las próximas cifras macroeconómicas pueden volver a modificar rápidamente estas probabilidades.
Por lo tanto, el escenario base del mercado es una suba de 25 puntos básicos en septiembre y la posibilidad de nuevos aumentos posteriores, aunque con una elevada dispersión de escenarios a medida que se avanza hacia 2027. El dato clave ahora será la inflación: una lectura superior a la esperada podría reforzar las apuestas por nuevas subas, mientras que una moderación de los precios podría devolver fuerza al escenario de una Fed más cautelosa.




