Las acciones en Wall Street caen a medida que se mantiene el conflicto en Medio Oriente y sube el precio del petróleo a u$s 97 el barril de Brent, deteriorando expectativas inflacionarias y sumando presión a la Fed para una suba de tasas.
Los activos locales se acoplan a la dinámica bajista global, aunque con un ojo puesto mayormente en variables domésticas.
Baja Wall Street
Luego del feriado del lunes, las acciones en Wall Street operan en baja este martes, con la presión concentrada principalmente en el Dow Jones.
El Dow Jones cae 1,21%, mientras que el S&P 500 retrocede 0,43% y el Nasdaq 100 baja 0,18%. El
El principal factor detrás del tono negativo es el nuevo salto del petróleo por las tensiones en Medio Oriente.
El encarecimiento del crudo vuelve a alimentar los temores inflacionarios y genera dudas sobre el margen que tendrá la Reserva Federal para bajar las tasas; de hecho, el mercado está pendiente de los próximos datos de inflación.
La rueda refleja así un escenario de mayor aversión al riesgo, con los inversores atentos al petróleo, las tasas de los Treasuries y las expectativas sobre la Fed.

La tensión en Medio Oriente volvió a escalar luego de que los hutíes de Yemen atacaran instalaciones energéticas en el sur de Arabia Saudita, principalmente en las regiones de Abha, Khamis Mushait y Jizan.
Los ataques dejaron al menos 73 heridos, generaron incendios en distintos puntos y obligaron a interrumpir las operaciones de varias plantas, de acuerdo con información difundida por la agencia oficial saudita. Frente a este escenario, la coalición encabezada por Riad aseguró que adoptará las medidas necesarias para responder y disuadir nuevas ofensivas de la milicia.
El episodio se produce después de un fin de semana de fuerte escalada entre Estados Unidos e Irán, con los mayores ataques cruzados contra embarcaciones petroleras desde el comienzo del conflicto. La Armada estadounidense destruyó tres buques iraníes, mientras que Teherán atacó tres embarcaciones vinculadas a Washington.
Al mismo tiempo, Irán anunció una nueva zona restringida fuera del Estrecho de Ormuz, una decisión que apunta a extender su capacidad de control sobre una de las principales rutas marítimas para el comercio mundial de petróleo.
La creciente tensión geopolítica volvió a trasladarse rápidamente a los precios de la energía. El Brent se acerca nuevamente a la barrera de los US$100 por barril: este martes avanza 1,8%, hasta US$98,4, mientras que el WTI gana 2,7% y alcanza los US$93,6 por barril.
Tal avance del crudo presiona sobre la inflación y sobre las expectativas de suba de tasas de la Fed.
El repunte de la inflación ha afectado al mercado bursátil en las últimas semanas, en gran parte debido al alza de los rendimientos de los bonos a máximos de varios años, lo que presiona a los bancos centrales para que suban los tipos de interés.
Es casi seguro que el Banco Central Europeo subirá los tipos de la eurozona un cuarto de punto este jueves, mientras que las probabilidades de que el Banco de Japón haga lo mismo la semana que viene han aumentado, lo que ha encaminado al yen hacia su mayor repunte en dos años.

Bonos a la baja e incorporando riesgo electoral
Los bonos soberanos argentinos en dólares operan con tono mixto este martes, aunque con un sesgo más bien bajista, con un mejor desempeño relativo de los títulos bajo ley local, mientras que los globales muestran leves retrocesos.
Entre los Bonares, el AL29 avanza 1,04%, el AL30 gana 0,19%, el AL35 sube 0,11%, mientras que el AL38 se mantiene prácticamente sin cambios.
En cambio, entre los Globales bajo ley de Nueva York predominan las bajas: GD29 -0,03%, GD30 -0,08%, GD35 -0,15%, GD38 -0,18%, GD41 -0,16% y GD46 -0,18%.
La rueda muestra así una divergencia entre legislación local y extranjera, aunque con movimientos relativamente acotados.
Las tasas continúan elevadas, especialmente en el tramo largo.
Los Globales 2035-2046 ofrecen rendimientos entre 9,6% y 9,7%, mientras que los Bonares largos se ubican incluso por encima del 10%, llegando al 11% en el AL38.

La deuda argentina disociada
En el corto plazo, el riesgo país argentino volvió a mostrar cierta presión alcista y continúa desacoplado de la dinámica regional.
El EMBI argentino rebotó hacia el área de 500 puntos, mientras que el riesgo de América Latina se mantuvo relativamente estable cerca de sus mínimos recientes.
Los últimos datos ubican al indicador argentino alrededor de 490 puntos, todavía unos 70 puntos por encima de los niveles de comienzos de agosto.
La divergencia resulta relevante porque indica que el deterioro reciente responde principalmente a factores propios de la Argentina y no a un aumento generalizado de la aversión al riesgo emergente.
Los analistas de Research Mariva advierten que la deuda local continúa operando en gran medida desvinculada del resto de los mercados emergentes.
“En agosto, el riesgo país se amplió en aproximadamente 100 pb, hasta situarse en torno a los 515 pb, lo que refleja un claro desempeño inferior al de la región. A pesar de esta reciente mejora, los diferenciales se mantienen muy por encima de los niveles de aproximadamente 400 pb observados a principios de julio, lo que pone de manifiesto que aún existe una importante prima de riesgo idiosincrásica inherente a los activos argentinos”, dijeron.
Dada la incertidumbre con la que opera el mercado, desde Research Mariva indicaron que ante la ausencia de un catalizador claro para una mayor compresión de tasas, prefieren una posición más defensiva en el extremo corto de la curva.
“Favorecemos especialmente en GD30, que ofrece un perfil riesgo-rentabilidad más atractivo debido a su menor duración. Dado que el acceso a los mercados de capitales internacionales sigue siendo incierto y el programa de financiación de 2027 se vuelve más exigente, preferimos mantener una exposición limitada a la duración”, dijeron.

Incoporando riesgo electoral
La incorporación de factores locales está provocando una ampliación del spread por legislación es decir, entre los bonos globales, bajo la ley de Nueva York, y los Bonares, bajo la legislación argentina.
En el caso del GD41 frente al AL41, el spread nominal se ubica actualmente en 4,6%, más del doble del promedio anual de 2,1%.
La diferencia llegó a superar el 6% durante agosto, antes de comenzar a comprimirse. Algo similar ocurre entre GD35 y AL35: la brecha se encuentra en 4,83%, frente a una media anual del 3,1% después de haber alcanzado niveles cercanos al 6,5%.
La lectura a corto plazo es que el mercado continúa pagando una prima importante por los bonos bajo ley extranjera frente a títulos comparables bajo ley local. En otras palabras, los inversores están dispuestos a aceptar un precio relativamente más alto —y, por lo tanto, un menor rendimiento— por la protección jurídica de Nueva York.
Alejo Costa, economista jefe de Max Capital, explicó que el mercado empezó a incorporar gradualmente mayores riesgos electorales.
Entre las causas de esta dinámica, Costa detalló que el mercado arranca de una visión optimista sobre las posibilidades de relación del presidente Milei, viéndolo como el claro favorito, aunque las encuestas recientes sugieren cierto deterioro de la imagen y potencialmente una elección más pareja de lo esperado.
Bajo este contexto de incertidumbre, desde Max Capital recomienda tener mayor cautela.
“En ese contexto, no nos sorprendería que pueda haber una baja adicional en el margen, por lo cual venimos recomendando reducir posiciones. Creemos que el presidente sigue siendo el favorito, pero esa percepción va a cambiar en el tiempo, y puede deteriorarse algo más”. Detalló Costa.

De alguna manera, el mercado busca bonos de ley internacional ante el aumento de la incertidumbre política y como respuesta a la necesidad de cobertura legal ante un eventual evento crediticio, es decir, un default de la deuda.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, señaló que el actual spread por legislación es inexplicablemente alto para el momento que atraviesa la curva hard dollar.
“En la historia reciente, cuando se vieron niveles como los actuales para el spread por legislación en los 35’s, el riesgo país superaba los 1.000pbs, en algunos casos cómodamente”, dijo.
Por lo tanto, ante este escenario, Yarde Buller sostuvo que ve atractivo en rotar de GD35 a AL35.
“En los momentos de mayor estrés previo a la elección legislativa de octubre del año pasado, el spread por legislación en los 35’s nunca superó los 180pbs, motivo por el cual vemos poco espacio para que continué ampliándose. El trade permite ganar casi 120pbs de rendimiento y quedar invertido a una paridad 4,6pp más baja, sin perder liquidez y solamente sacrificando la mejor protección legal de los Globales”, comentó Yarde Buller.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., también entiende que el spread de la legislación actual luce excesivo en estos niveles, en especial para los bonos más cortos, por lo que ve valor en la deuda de ley local.
“La diferencia de rendimientos resulta elevada en perspectiva histórica dado el nivel del riesgo país, y en relación al valor aparente de la protección adicional que brinda la legislación extranjera. Para mantener exposición a deuda soberana hard dollar preferimos los instrumentos Ley Argentina”, comentó.

Acciones mixtas
Las acciones argentinas operan con mayoría de subas en Wall Street, aunque con una marcada dispersión entre los distintos papeles. La rueda encuentra su principal impulso en energía, utilities y algunos exportadores, mientras que los bancos presentan un desempeño más débil.
Entre las mayores ganancias se destaca Cresud, que avanza 3,06%, seguida por Vista Energy 2,43% y Telecom Argentina 2,07%. También se mueven en terreno positivo Pampa Energía 1,20%, Edenor 1,16%, TGS 1,14%, Corporación América 0,55% e YPF 0,55%. BBVA Argentina suma 0,40%.
Del lado negativo, las mayores caídas corresponden a Globant (-4,96%) y Mercado Libre (-1,99%). Los bancos también operan flojos: Galicia retrocede 0,81%, Banco Macro 0,62% y Supervielle 0,57%. Loma Negra (-0,19%), IRSA (-0,36%) y Central Puerto (-0,07%) completan las bajas.
En síntesis, la rueda muestra un sesgo favorable para las acciones argentinas, pero sin una suba generalizada y en la que los inversores concentran posiciones principalmente en energía y servicios públicos, mientras que bancos y tecnológicas quedan rezagados.

Dado que el mercado se prepara para más incertidumbre dado el contexto electoral, los analistas toman una postura de mayor cautela en el posicionamiento en acciones argentinas.
En ese sentido, el mercado busca mayormente el sector de Oil & Gas como estrategia prioritaria en renta variable local dadas las perspectivas que presenta la explotación de Vaca Muerta, junto con el rally del petróleo este año a causa de la guerra en Medio Oriente.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, favorece el posicionamiento en acciones del sector energético.
“Mantenemos la visión positiva de largo plazo sobre YPF y Vista, pero sugerimos moderar la exposición de corto plazo: la relación riesgo-retorno empeoró con el Brent en estos niveles. Preferimos PAMP como vehículo para seguir jugando la historia no convencional”, dijo.
Además, agregó que la reescalada bélica en Medio Oriente llevó al Brent a subir 23% en el último mes, hasta la zona de los u$s 96 por barril, de modo que YPF y VIST son las dos acciones más correlacionadas con el crudo y encabezan el podio de retornos de las últimas 20 ruedas.
“Con el petróleo sostenido arriba de los 80 USD, los balances del sector van a seguir mostrando buenos números por más trimestres. Por su parte, las acciones de Pampa (PAMP), quedaron rezagada. Permite exponerse a Vaca Muerta con bastante menos sensibilidad al commodity, y por lo tanto con menos para devolver si la prima de riesgo se desarma”, dijo Tessio.
Finalmente, desde Balanz también mantiene una postura neutral hacia el Merval, priorizando el posicionamiento defensivo.
“Desde noviembre del año pasado el índice accionario argentino ha fluctuado sistemáticamente en el rango de los u$s 1800 a u$s 2200, quebrando momentáneamente el rango superior en algunas (pocas) oportunidades”, detallaron.
En ese sentido, resaltan que quedan cada vez menos catalizadores positivos para la renta variable hacia adelante, a la vez que la elección presidencial del año que viene comenzará a cobrar cada vez mayor protagonismo.
“El acercamiento a los comicios, junto con toda la información relacionada a las candidaturas y a la imagen del Gobierno, traerá aparejado un incremento en la volatilidad que afectará a los activos argentinos en general, y particularmente a la renta variable. Mantenemos la preferencia por un posicionamiento neutral en acciones argentinas. Favorecemos Vista, Pampa, Corporación América y Ternium”, indicaron.




