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Los precios del petróleo caían a primera hora de este viernes por tercer día consecutivo, después de que disminuyeran las inquietudes por posibles interrupciones del suministro de Arabia Saudita.
Las esperanzas de que Arabia Saudita aumente su oferta y un llamamiento de China a Irán para que contenga a los hutíes trajeron cierto alivio a los mercados, aunque con fluctuaciones constantes.
Los futuros del crudo Brent perdían 79 centavos, un 0,75%, llevando el precio del barril a u$s 104. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, bajaba 70 centavos, un 0,69%, hasta los u$s 101,20 por barril.
De este modo, el Brent se encamina a su primera pérdida semanal en tres semanas, con un retroceso acumulado del 0,5%, mientras que el WTI mantiene una ganancia semanal del 1,2%.

El factor que frenó la racha alcista
El alivio en los precios respondió a la noticia de que Arabia Saudita comenzó a ofrecer volúmenes adicionales de crudo a refinerías asiáticas mediante transferencias de barco a barco desde el puerto de Sohar, en Omán.
Esta maniobra busca compensar parcialmente las pérdidas operativas tras la suspensión de las cargas en el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, y la cancelación de despachos a clientes europeos.
Según Reuters, China ha pedido discretamente a Irán que contenga a los hutíes de Yemen, después de que las milicias respaldadas por Irán se apoderaran la semana pasada de zonas costeras estratégicas en el Mar Rojo.
“Los recientes esfuerzos por restablecer la capacidad de exportación saudí han reducido parte de la preocupación inmediata por el suministro”, afirmó Priyanka Sachdeva, responsable de análisis de mercado de Phillip Nova.
“La cuestión clave es si los flujos físicos podrán normalizarse y cuál podría ser el plazo. Si observamos una mejora sostenida en el tráfico del estrecho de Ormuz, parte de la presión geopolítica podría disminuir aún más”, agregó.
Aún así, a pesar de este flujo alternativo, el mercado continúa ajustado y condicionado por el cruce de ataques fronterizos entre Arabia Saudita y los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán.
Diversos analistas advirtieron que el tráfico de buques cisterna a través del estrecho de Ormuz sigue reduciéndose, manteniendo expuesto al transporte marítimo en el Mar Rojo a nuevas disrupciones.


