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El informe trimestral de Política Monetaria del Banco Central es clave. No tanto por lo que se dice, sino más bien por lo que no se dice. En ese sentido, se omitió por completo los pasos a seguir para desarmar el cepo a las empresas, por lo que pareciera ser que reinará la teoría del árbitro Francisco Lamolina con el “siga, siga”.
De hecho, cuando le preguntaron al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, sobre este tema, hizo hincapié en que lo importante son los dólares a los que puedan acceder las empresas para las importaciones y las exportaciones, pero no para el atesoramiento, dando a entender que no habrá novedades sobre este tema.
Brecha cambiaria
No por nada el dólar MEP y el contado con liquidación valen $ 1429 y $ 1484, respectivamente, con una brecha con respecto a los $ 1420 del oficial.
La mayor disparidad de precio es justamente con el CCL, por las empresas que acuden a este dólar cable para poder mandar el flujo de sus ventas a sus casas matrices en el exterior.
El tema es la restricción cruzada por 90 días, que sigue vigente y no se acortó, de quien accede al mercado libre de cambios por tres meses no puede tener acceso a los mercados financieros, y recíprocamente.
Evitar la volatilidad
El gabinete económico no quiere que haya ningún tipo de sobresaltos con el tipo de cambio, entonces cualquier tipo de medida que vaya a implementar pareciera ser en formato extremadamente quirúrgico, por algún caso puntual que se necesite divisas, pero que no llegue a alterar el mercado.
El desafío principal es cuidar las reservas del Banco Central, de cara a los u$s 27.000 millones que debe afrontar de vencimientos en 2027, justo en un año electoral.




