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Microsoft volvió a ocupar el centro de la escena en Wall Street y también entre los inversores argentinos que operan su Cedear.

Y es que después de presentar un balance que superó las expectativas, la acción recuperó cerca de 30% en dólares desde los mínimos previos al anuncio, borró todas las pérdidas que arrastraba en 2026 y este martes avanzó otro 1%.

La medición de corto plazo también fue contundente: el papel acumuló una suba del 24,9% en tres ruedas, su mejor desempeño para un período similar desde octubre de 2000, cuando había ganado 29,2%, según datos de Dow Jones Market Data.

El salto tuvo otra dimensión histórica. Tras la publicación de los resultados, Microsoft llegó a sumar alrededor de u$s 450.000 millones de capitalización bursátil en una sola jornada, el mayor incremento diario de valor de mercado registrado por una empresa estadounidense, por encima del récord previo de Nvidia.

Y es que el balance cambió el eje de la discusión. Durante meses, Wall Street se preguntó si la multimillonaria inversión de Microsoft en inteligencia artificial lograría generar retornos suficientes.

Una vez conocida la respuesta, el interrogante pasó a ser otro: ¿todavía conviene comprar después de semejante rally o buena parte del potencial ya quedó incorporada en el precio?

Azure, el dato que cambió la historia

La reacción de los inversores tuvo una explicación central: el desempeño de Azure, la división de computación en la nube de Microsoft y una de las principales vías mediante las cuales la compañía monetiza la inteligencia artificial.

Azure superó por primera vez los u$s 100.000 millones de ingresos anuales y registró un crecimiento interanual del 43% durante el último trimestre, por encima del 40% que esperaba el mercado.

A ese resultado se sumaron ingresos trimestrales por u$s 90.000 millones y una ganancia de u$s 4,81 por acción. En el ejercicio completo, la facturación creció 18%, hasta u$s 331.800 millones. Microsoft 365 Copilot, además, ya supera las 30 millones de licencias pagas.

Los números aportaron la evidencia que reclamaba Wall Street: el fuerte desembolso destinado a infraestructura de inteligencia artificial comenzó a traducirse en mayor actividad, ingresos y rentabilidad.

“La inversión en IA está devolviendo rentabilidad”

Para Gastón Lentini, asesor de inversiones, en charla con El Cronista, el balance despejó la principal duda que pesaba sobre la compañía.

Microsoft es tal vez la Coca-Cola del siglo XXI”, afirmó el experto.

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Para ilustrar la fortaleza del ecosistema de la empresa, Lentini recordó una respuesta atribuida a Bill Gates: “Cuando a Bill Gates le preguntaron si no temía que piratearan Windows respondió que, si los usuarios aprendíamos Windows, tarde o temprano lo íbamos a comprar porque no sabíamos usar otro sistema operativo”.

Más allá de esa ventaja competitiva, el último trimestre mostró que Microsoft comenzó a transformar sus inversiones en inteligencia artificial en resultados concretos.

“El balance confirmó algo sobre lo que muchos tenían dudas: la inversión en IA está devolviendo rentabilidad a través del crecimiento principalmente de Azure, que ya genera ingresos anuales superiores a los u$s 100.000 millones”, explicó Lentini.

Ayelén Romero, responsable de Mercado de Rava Bursátil, coincidió en que Azure fue el dato decisivo. Microsoft llegaba al balance con una valuación inferior a la de otras grandes tecnológicas porque los inversores todavía esperaban pruebas sobre el retorno de sus inversiones.

“Microsoft era la empresa tecnológica con la valuación más baja del sector. Toda la expectativa estaba puesta en Azure. La compañía esperaba crecer 40% y terminó mostrando un crecimiento del 43%, por encima incluso de su propia guía”, sostuvo la experta.

Para Romero, el resultado modificó la percepción de los inversores: “La suba disminuyó las críticas hacia la empresa por el endeudamiento asociado a las inversiones en inteligencia artificial, ya que fue una de las primeras compañías en mostrar ganancias concretas derivadas de esas inversiones”.

La especialista también destacó la magnitud de la reacción bursátil: “En una sola rueda logró el mayor incremento de valor de mercado de la historia, superando incluso el récord previo que tenía Nvidia”.

Una demanda que todavía supera a la oferta

El segundo argumento que sostiene la visión positiva es que la demanda de servicios de inteligencia artificial continúa por encima de la capacidad disponible.

Para Lentini, ese desequilibrio representa un viento de cola para los próximos ejercicios: “La demanda de inteligencia artificial está por encima de la oferta actual y eso nos asegura más negocios futuros, algo que todavía no está tan claro en otras compañías como Meta, que aún no logra monetizar esas inversiones con la misma facilidad”.

Microsoft cuenta con Azure y con una extensa base de clientes corporativos para ofrecer sus herramientas de inteligencia artificial. Esta combinación le permite integrar Copilot y otros servicios en productos que las empresas ya utilizan, lo que facilita su adopción y monetización.

Cuando cayó el precio, pero no el negocio

Lentini considera que el retroceso anterior de la acción respondió más al deterioro del ánimo del mercado que a un problema estructural de Microsoft.

“Hoy más que nunca las personas invierten por emocionalidad esperando ganancias exorbitantes, rápidas y sin riesgo. En el mercado evaluamos negocios, y Microsoft mantenía toda su salud mientras el precio bajaba”, señaló.

El asesor también destacó que la compañía conserva ventajas competitivas difíciles de replicar, entre ellas su ecosistema de software, la integración de sus productos, Azure y su presencia entre los clientes corporativos.

“Microsoft tiene algunos de los mayores ‘fosos’ competitivos del mundo. Si nos gustaba la empresa cuando cotizaba a u$s 450 después de haber caído desde u$s 600, ¿por qué dejó de gustarnos cuando estaba en u$s 350? El miedo hizo que muchos no compraran cuando apareció la mayor oportunidad”, planteó.

Para Lentini, Microsoft continúa siendo una inversión sólida para horizontes largos, aunque con un perfil diferente al de compañías tecnológicas más pequeñas y volátiles.

“No va a multiplicar su valor por cinco, pero tampoco es una empresa que probablemente pierda el 50% como ocurrió con Micron o SanDisk, dejando atrapados a muchos inversores novatos”, comparó.

¿Conviene comprar el Cedear?

La calidad del negocio no elimina el riesgo de una corrección. Después de una recuperación cercana al 30% desde mínimos, algunos inversores comenzaron a tomar ganancias y el papel podría atravesar una pausa de corto plazo.

La decisión depende, principalmente, del precio de entrada y del horizonte de inversión. Para quienes compraron durante la corrección con un objetivo especulativo, Lentini considera razonable asegurar una parte del beneficio.

“Los especuladores que compraron cerca de u$s 360 pueden vender una parte y esperar una corrección, si aparece, hacia la zona de u$s 400 para recomprar”, indicó.

Romero, en cambio, mantiene una perspectiva favorable para quienes invierten con una mirada de largo plazo.

“A Microsoft se le proyecta un precio objetivo cercano a los u$s 540. Consideramos que sigue siendo una gran acción, con balances muy sólidos y potencial para buscar esa zona, siempre que los próximos resultados mantengan márgenes elevados y que la deuda asociada a las inversiones en inteligencia artificial permanezca controlada”, afirmó.

Para quienes ingresan mediante el Cedear aparece una segunda variable. Su rendimiento en pesos depende tanto de la cotización de Microsoft en Wall Street como de la evolución del contado con liquidación. Por eso, además de ofrecer exposición a la compañía, el instrumento funciona como cobertura frente al tipo de cambio financiero.