Hoy el flamante secretario de Finanzas, Federico Furiase, dará a conocer el menú de títulos que incluirá en la licitación de deuda del viernes, cuando se afrontan vencimientos por $ 8 billones. En la plaza financiera se aguardan señales del rumbo de las tasas y la liquidez que brinde el equipo económico en esta subasta, en momentos en que el costo del dinero viene evidenciando una caída importante desde hace tres semanas.
Tal como consignó El Cronista hace tres semanas, el equipo económico hizo un cambio de estrategia en lo monetario, con mayor énfasis en asegurar la liquidez del mercado, inducir una baja de tasas y alimentar el crecimiento de la economía. ¿Y la inflación? De corto plazo, por factores ajenos a lo monetario, los índices vendrán en aumento, con las naftas y la estacionalidad de marzo en primera línea de los incrementos.
“A pesar de que varios funcionarios del Gobierno se empeñaron recientemente en justificar que la economía está creciendo y que no hay pérdida de empleo, los datos de esta semana y las propias decisiones de política monetaria desafían esa narrativa. La sensación es que, incluso con la inflación bajo presión, la prioridad hoy es la reactivación” destacó Miguel Kiguel en el informe de Econviews.
“Aprovechando que el tipo de cambio está tranquilo y que se viene la liquidación de la cosecha gruesa, el Gobierno empezó a soltar las riendas. Desde fines de febrero, dejó que sobrara liquidez en pesos y que las tasas de corto plazo bajaran a la zona del 20%, donde el BCRA pone el piso. En otros momentos la reacción había sido la opuesta: retirar pesos y apretar las tasas. Esta vez, no”, agrega.
El timing oficial para inducir una baja de tasas ayuda: se vienen los dólares de la cosecha de soja en abril, por lo que las expectativas sobre el tipo de cambio no contemplan saltos significativos pese a la inyección de pesos que tanto el Tesoro como el BCRA vienen y seguirán haciendo.
Pero el rendimiento de las Lecap y Boncap ha venido cediendo sistemáticamente en las últimas semanas con tasas, ahora todas por debajo del 30% anual, e incluso, dependiendo el plazo, por debajo de la inflación esperada por el mercado, del orden del 26% para todo 2026. ¿Hay más margen entonces para bajar las tasas? Las colocaciones a plazo fijo ya están prácticamente a los niveles de la inflación esperada.
Objetivo, impulsar la economía
Pero, para impulsar la economía, la tasa de los créditos debe ceder en sintonía con la tendencia en las de caución y las de los plazo fijos. Fuentes bancarias consultadas por este medio destacaron que el stock de créditos permanece prácticamente estancado, con cautela por el lado de la demanda (empresas y personas) a la hora de tomar endeudamiento y por el lado de la oferta, los mismos bancos, que mantienen, dado el alto nivel de mora, una postura muy conservadora a la hora de autorizar desembolsos.
“Si bien los adelantos en cuenta corriente reaccionaron rápido, el resto del menú sigue caro. La volatilidad de los últimos meses fue tal que los bancos no sabían si su costo de fondeo sería del 20% o del 50% a la semana siguiente. Esa incertidumbre, sumada a los altos encajes, todavía traba el canal de transmisión” agrega Econviews en su informe semanal.
“Si se mantiene la estabilidad de las últimas semanas, esto podría empezar a cambiar. El crédito fue el gran motor de la recuperación de fines de 2024 y principios de 2025, y esta política monetaria más expansiva podría impulsar un nuevo despegue. La baja de tasas también puede ayudar a contener el problema de la morosidad, que subió al 6.4% de los préstamos al sector privado en enero. La preocupación por esta trayectoria es creciente y los bancos están siendo muy cautos a la hora de otorgar nuevos créditos” concluye.
El contexto internacional no ayuda hoy. Juega el Gobierno.




