El ministro de Economía, Luis Caputo, quiere “flexibilizar” el artículo 23° del Decreto 905/2002, que impide que los bancos usen los depósitos en dólares de sus clientes para dar préstamos. La idea circula hace tiempo en el mercado, el Gobierno lo esbozó en varias ocasiones, pero el lunes el funcionario lo repitió durante una entrevista en El Cronista Stream con los periodistas Guillermo Laborda y Florencia Barragán. ¿Cómo ve el mercado esta posibilidad?

La norma establece que los bancos sólo pueden prestarle dólares a clientes que generen divisas. Es una norma macroprudencial que lo que busca es que no haya un descalce de moneda en el sistema bancario.

“Debemos tener en cuenta que el ahorro es el sustento necesario para la inversión. Luego de la crisis de 2001 se impusieron restricciones por temor al descalce de plazos y monedas que hacen que exista una masa de ahorros actualmente atrapada en encajes y liquidez ociosa”, dijo Horacio Miguel Arana, economista de la Fundación Internacional Bases a El Cronista.

Dólares: depósitos al alza

Hoy, los depósitos en dólares están al alza, “en parte, por la fuerte dolarización que hubo en 2025, previo a las elecciones de octubre”, dijo una voz de la City. Así, los bancos tienen capacidad prestable en moneda extranjera y muchos tienen capacidad ociosa.

Eso implica que pueden aplicar los depósitos en dólares a bonos en esa moneda o a préstamos al sector privado de aquellos sectores que generen divisas.

Y, si bien no hay especificaciones aún de lo que el Gobierno busca modificar, advirtió que “la flexibilización permitiría que sectores dinámicos que no son netamente exportadores accedan a tasas de interés competitivas, bajando el costo del capital”.

De la misma manera, la competencia por colocar esos dólares podría reducir el spread y mejorar la remuneración a los ahorristas, incentivando a la vez la formalización de los dólares del “colchón”.

Capacidad prestable en pesos, acotada

Lo que sucede es que el Gobierno percibe que la capacidad prestable en pesos del sistema financiero, en general, está al límite. Esa variable depende del volumen de los depósitos menos los encajes que los bancos deben mantener en el Banco Central.

Ante esa situación, busca nuevos caminos para ampliar el crédito. “Estructuralmente, los depósitos en pesos no crecen al mismo ritmo que los préstamos. Primero, porque se consumió esa capacidad ociosa y, segundo, por la fuerte suba de tasas”, detalló una fuente del mercado.

Durante 2024, los bancos tenían capacidad ociosa en pesos, por eso, el crédito se expandió fuertemente. En 2025, el ritmo de crecimiento de los préstamos fue menor. En lo que va de 2026, las tasas bajaron, pero los depósitos en pesos no crecen, por lo tanto, la capacidad prestable en pesos está muy acotada, sumado al aumento de la morosidad del sistema.

Como contrapartida es necesario mencionar que, en la psicología del ahorrista argentino, el dólar sigue siendo el último refugio de valor, por lo que ante cualquier percepción de que los dólares no están se puede disparar una corrida.

Otro inconveniente a tener en cuenta es el riesgo moral y que los prestamistas asuman que pueden existir rescates desde el sector público como ya ha ocurrido en otras épocas.

El objetivo de Caputo

La flexibilización permitiría que sectores dinámicos que no son netamente exportadores accedan a tasas de interés competitivas, lo que bajaría el costo del capital. Esto mismo ocurriría para el caso de los créditos hipotecarios”, explicó Arana.

Y agregó que, de la misma manera, la competencia por colocar esos dólares podría reducir spreads y mejorar la remuneración a los ahorristas, lo que incentiva, a la vez, la formalización de los dólares del “colchón”.

En este contexto, el equipo económico explora la posibilidad de ampliar el espectro de las actividades y agentes económicos tomadores de préstamos en dólares.

Arana señaló que “la flexibilización puede ser deseable si queda claro que el sistema financiero asume el riesgo total de sus decisiones sin esperar rescates estatales y si los contratos de préstamo incluyen cláusulas de riesgo cambiario explícitas que el mercado pueda valuar correctamente”.

En los bancos ven que la medida podría servir para mejorar el negocio del crédito en un contexto en el que el BCRA tiene muy controlada la liquidez en pesos, pero no descartan que implique riesgos para el sistema financiero, por lo que esperan novedades con cautela y atentos a cuál es la propuesta final del Gobierno.