En esta noticia
- Global 2035: el bono argentino elegido por BofA
- Por qué BofA sigue “constructivo” por la deuda argentina
- Los bonos argentinos todavía pagan una prima elevada
- BofA también eligió un bono en pesos
- Qué proyecta BofA para la economía argentina
- Los factores que podrían impulsar los bonos
- Reservas y gobernabilidad, los principales riesgos
Bank of America (BofA) ratificó su apuesta por los bonos soberanos argentinos y mantuvo al país con una recomendación “Overweight”, equivalente a una posición superior a la participación que tiene dentro de un índice de referencia.
En su último informe sobre mercados emergentes, elaborado para el cierre de julio, el banco sostuvo que los títulos argentinos todavía ofrecen valor porque sus rendimientos son elevados frente a la calificación crediticia del país. Además, consideró que existen posibilidades de nuevas mejoras en el rating soberano.
Dentro de la curva soberana en dólares, el favorito de BofA es el Global 2035 (GD35). El banco mantiene abierta una posición compradora en este título desde abril y todavía observa margen para que continúe recuperándose, aunque buena parte del recorrido previsto ya se concretó.

Global 2035: el bono argentino elegido por BofA
El gigante de Wall Street recuerda que abrió su recomendación de compra sobre el Global 2035 el 8 de abril de 2026, cuando el bono cotizaba a u$s 74,10.
Al 30 de julio, el título había avanzado hasta u$s 78,80, lo que representa una ganancia aproximada del 6,3% desde el inicio del trade en dólares. El objetivo del banco se ubica en u$s 82,10, mientras que el stop loss fue establecido en u$s 69,50.
Desde el precio consignado en el informe, el bono todavía tendría un potencial adicional cercano al 4,2% hasta alcanzar el objetivo de BofA.
La entidad explicó que decidió reingresar a una posición compradora en el Global 2035 porque una desescalada de las tensiones geopolíticas globales podría reactivar lo que define como el “círculo virtuoso” de la Argentina.
La tesis supone que la disciplina fiscal, la desaceleración de la inflación, una mejora de las reservas y eventuales subas en la calificación crediticia podrían reducir la percepción de riesgo y sostener una nueva recuperación de los bonos.
Sin embargo, el trade no está exento de amenazas. Entre los riesgos específicos para la posición, BofA mencionó:
- las tensiones geopolíticas,
- una apreciación cambiaria,
- un crecimiento económico menor al esperado,
- una caída de la aprobación presidencial
- y un eventual incumplimiento del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por qué BofA sigue “constructivo” por la deuda argentina
BofA sostuvo que los bonos externos argentinos presentan rendimientos elevados en comparación con la calificación crediticia del país y afirmó que existen perspectivas de futuras mejoras de rating.
El banco fundamentó su visión positiva en la fuerte desaceleración de la inflación, el compromiso del Gobierno con el equilibrio fiscal, la elevada voluntad de pago de la deuda externa y la implementación de una ambiciosa agenda de reformas microeconómicas y desregulatorias.
El punto más relevante del análisis es que, según BofA, los rendimientos de los bonos argentinos se están acercando a un nivel en el que recuperar el acceso al mercado internacional de capitales vuelve a ser factible.
Esto no significa que la reapertura del financiamiento ya esté asegurada. Implica que, si continúa la compresión de los rendimientos y se mantienen las condiciones macroeconómicas y fiscales, la Argentina podría aproximarse al costo necesario para volver a colocar deuda voluntaria en el exterior.
Los bonos argentinos todavía pagan una prima elevada
El modelo de riesgo crediticio de BofA ubicó el spread soberano argentino en 489 puntos básicos. El país tiene una calificación B-, pero el precio de sus bonos refleja una nota implícita equivalente a CCC+, casi un escalón por debajo.

De acuerdo con el modelo del banco, la Argentina ofrece una prima de riesgo de 70 puntos básicos frente a la que correspondería por su calificación. En otras palabras, sus bonos pagan un rendimiento adicional respecto de otros emisores con ratings comparables.
Esta diferencia respalda la recomendación Overweight: BofA considera que los títulos continúan baratos frente a la calidad crediticia que formalmente tiene el país y, especialmente, frente a la posibilidad de que esa nota mejore.
No obstante, la prima argentina aumentó 42 puntos básicos durante las últimas cuatro semanas y quedó por debajo del promedio de 106 puntos observado en los últimos doce meses. Esto muestra que todavía existe valor relativo, aunque menor que en otros momentos del último año.
BofA también eligió un bono en pesos
La visión favorable no se limita a los soberanos en dólares. Dentro del mercado en pesos, BofA mantiene una posición compradora en el Boncer con vencimiento en diciembre de 2028.
El banco justificó esta elección en que las tasas reales continúan siendo atractivas. El instrumento ajusta su capital por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que replica la evolución de la inflación, y agrega un rendimiento real sobre esa actualización.
De esta manera, la estrategia de BofA sobre la Argentina tiene dos componentes. En dólares, apuesta por el Global 2035 ante la posibilidad de una mejora crediticia y una nueva compresión del riesgo país. En pesos, busca capturar el rendimiento real ofrecido por el Boncer 2028.

Qué proyecta BofA para la economía argentina
En materia de actividad, BofA proyectó que el PBI argentino crecerá 2,5% en 2026, después de una expansión del 4,4% en 2025. Para 2027, espera una aceleración hasta el 3,5%.
El banco prevé que la inflación cierre 2026 en 30,1%, apenas por debajo del 31,5% registrado en 2025. La desaceleración más marcada llegaría en 2027, cuando el índice de precios avanzaría 18,1%.
Para la cuenta corriente, BofA estimó un superávit equivalente al 0,5% del PBI en 2026, después de un déficit del 1,3% en 2025. En 2027, el saldo positivo se reduciría al 0,1%.
En el frente fiscal, la entidad proyectó un resultado prácticamente equilibrado: después de un superávit de 0,1% del PBI en 2025, espera un balance de 0% tanto en 2026 como en 2027.
Las estimaciones reflejan una economía que conservaría el equilibrio fiscal y externo, pero con una desaceleración del crecimiento durante 2026 y una inflación que recién mostraría una baja más pronunciada el próximo año.
Los factores que podrían impulsar los bonos
BofA identificó una serie de catalizadores capaces de mejorar el desempeño de la deuda argentina. Entre ellos mencionó un eventual apoyo del Tesoro de Estados Unidos, el aumento de las reservas internacionales, nuevas mejoras de la calificación crediticia y la continuidad de la disciplina fiscal.
También señaló como factores positivos el pago de los próximos vencimientos de los eurobonos, la formación de alianzas políticas que mejoren la gobernabilidad y la aprobación de reformas estructurales.
Estos elementos podrían reforzar la confianza de los inversores, reducir el rendimiento exigido a la Argentina y acercar al país a una recuperación efectiva del acceso al financiamiento externo.
Reservas y gobernabilidad, los principales riesgos
La recomendación favorable convive con una lista extensa de riesgos. BofA advirtió sobre el bajo nivel de reservas internacionales, un eventual aumento de la aversión global al riesgo y la posibilidad de que la aprobación del presidente se deteriore por las dificultades económicas.
El banco también mencionó el riesgo de que el Congreso apruebe leyes que diluyan el equilibrio fiscal, las dificultades de gobernabilidad legislativa, una mayor conflictividad social y una pérdida de respaldo político al programa económico.
En consecuencia, la tesis alcista no depende solamente de la disciplina fiscal. También requiere acumulación de reservas, capacidad para cumplir los vencimientos, continuidad de las reformas y condiciones políticas que permitan sostener el programa.




