El giro hacia cierta laxitud monetaria del Gobierno hizo que las tasas de interés inicien un proceso de normalización y baja de volatilidad. El proceso de baja de tasas podría provocar una migración de los pesos dentro de la industria de fondos comunes de inversión.
También se abren oportunidades en bonos en pesos. Qué estrategias de inversión recomiendan los analistas.
Las tasas retroceden
La reciente intervención del Banco Central, mediante una inyección de liquidez en el mercado abierto, marca una señal clara sobre la estrategia oficial. Luego de que la tasa interbancaria alcanzara picos del 28% y de que el Ministerio de Economía registrara un rollover inferior al 100% en la última licitación, el Gobierno parece haber establecido un “techo virtual” para las tasas de corto plazo.
La prioridad pasa por preservar la estabilidad financiera y aliviar las condiciones monetarias, en un contexto de preocupación por el nivel de actividad y el aumento de la morosidad.
El movimiento de las tasas en las últimas semanas refuerza esta lectura.
La tasa de repo a un día entre bancos, que durante buena parte del primer semestre se había mantenido relativamente estable alrededor del 20%, comenzó a mostrar una volatilidad mucho mayor hacia fines de julio y principios de agosto.
En ese período registró sucesivos saltos por encima del 25% hasta alcanzar un pico cercano al 28%.
Ese nivel parece haber funcionado como una señal de alarma para el Banco Central.
El 19 de agosto, cuando las tasas cortas se encontraban en máximos, el BCRA intervino con una inyección de liquidez por $1,3 billones.
A partir de allí, la tasa interbancaria inició una rápida corrección, primero hacia la zona del 24% y posteriormente por debajo del 22%.
La dinámica reciente sugiere así que el Gobierno busca evitar que la escasez de pesos lleve las tasas de muy corto plazo nuevamente hacia niveles cercanos al 28%.
La señal es relevante: frente a una eventual tensión de liquidez, el mercado ahora cuenta con el antecedente de que el BCRA está dispuesto a intervenir, estableciendo de hecho una suerte de “techo virtual” para las tasas cortas, aun cuando una política monetaria más flexible pueda trasladar parte de la presión hacia el tipo de cambio.
En materia monetaria, los analistas de MegaQM destacan que el Gobierno comenzó a inyectar pesos antes de la última licitación del Tesoro, luego de semanas caracterizadas por una fuerte restricción de liquidez y elevada volatilidad de las tasas.
Según remarcan desde la compañía, la estrategia permitió estabilizar el mercado y mantener condiciones de liquidez más holgadas hasta atravesar tanto el fixing como la licitación.
Todo ello refuerza la idea de que el BCRA busca evitar nuevos episodios de estrés en las tasas de corto plazo.
“El BCRA vuelve a marcar la cancha en términos de tipo de cambio y tasa de interés. Aceleró compras, marcó un peso y dejaron la inyección de pesos para bajar tasas”, dijeron.
El equipo económico inyectó liquidez tras la última licitación en la que se alcanzó un rollover del 96%.

Impacto en los fondos
Este cambio en el nivel de tasas en pesos podría tener un impacto en los flujos dentro de los fondos de inversión.
La baja de las tasas de corto plazo también comienza a modificar el atractivo relativo de los fondos en pesos.
Los money market aparecen entre los primeros afectados, ya que la caída de los rendimientos de cauciones, depósitos y colocaciones de muy corto plazo se traslada rápidamente a la rentabilidad diaria.
En cambio, los fondos T+1 pueden encontrar inicialmente un escenario más favorable ya que una compresión adicional de las tasas puede impulsar el precio de los títulos que mantienen en cartera y generar ganancias de capital.
Así, una estabilización de las tasas en niveles más bajos podría ampliar transitoriamente la ventaja de los T+1 frente a los fondos de liquidez inmediata.
Pablo Lazzati CEO de Insider Finance, espera que se de cierta migración de los pesos hacia activos de mayor plazo en búsqueda de retornos más elevados.
“Las tasas bajas que están mostrando los fondos T+0, hoy en niveles del 15% o 16%, y los T+1, con rendimientos algo superiores porque incorporan LECAPs, van a generar un desplazamiento de los inversores hacia fondos de mediano y largo plazo”, indicó.
“Para la liquidez de corto plazo, la lógica sigue siendo distinta: el dinero que se va a utilizar dentro del mes permanece en fondos T+0, mientras que para horizontes de uno a tres meses los inversores continúan utilizando fondos T+1.A medida que baja el rendimiento de las alternativas de liquidez inmediata, el inversor empieza a buscar un poco más de plazo y de riesgo para intentar obtener mejores retornos”, indicó Lazzati
Ahora bien, para plazos de inversión de más largo plazo, Lazzati favorece una combinación de activos de renta fija y renta variable.
“Estamos viendo una mayor búsqueda de alternativas de renta fija, renta variable o renta mixta, como puede ser el Fondo Insider Retorno Estratégico, especialmente para el dinero que los inversores saben que no van a necesitar por un plazo superior a seis meses”, dijo.
El flujo hacia los fondos de cash management en pesos mostró una fuerte recuperación hacia el cierre de agosto, con una clara preferencia de los inversores por los vehículos de liquidez inmediata.
Hasta fin de agosto, el segmento acumulaba ingresos netos por $925.000 millones en el mes, mientras que en los últimos siete días las suscripciones netas alcanzaron los $2,128 billones.
El patrimonio de estos fondos ya se ubicaba en $60,5 billones.
El movimiento estuvo explicado prácticamente en su totalidad por los Money Market. Estos fondos recibieron $1,125 billones en lo que iba de agosto y $2,13 billones solamente durante los últimos siete días, equivalentes al 4,1% de su patrimonio.
La aceleración de las entradas hacia el cierre del mes contrasta además con julio, cuando los money market habían registrado rescates netos por alrededor de $705.000 millones.
En cambio, los fondos T+1 quedaron claramente rezagados en términos de flujos.
Si bien captaron $21.000 millones durante la última semana, acumulaban rescates por $143.000 millones en el mes.

Juan Ignacio Alonso, head portfolio manager en SBS Asset Management, sostuvo que el incremento y la volatilidad de tasas experimentada en el último mes generó que el segmento de fondos “T+1” tenga una salida neta de fondos administrados por $177.000 millones.
Según detalló Alondo, dicha salida de pesos convirtió a los T+1 en los fondos con mayores rescates en dicho periodo.
Sin embargo, advierte que en el corto plazo se ha evidenciado una normalización de tasas, lo cual podría tener impacto en los flujos de los fondos de inversión.
“En los últimos días se ha visto una normalización de las tasas de interés de corto plazo, lo cual irá generando una leve disminución en los retornos de los fondos money market (hoy en torno a 18% a 19%), y que posiblemente incentive cierta migración de flujo hacia fondos T+1, que rinden en torno al 26%”, estimó Alonso.
Además, considera que dicho proceso podría acentuarse en la medida que la estabilidad de tasas se prolongue.
Desde el lado de las estrategias, Alonso explicó que el fondo T+1 que administra presenta baja volatilidad.
“Se trata de cartera de Lecaps con distintos instrumentos de renta fija (obligaciones negociables, fideicomisos financieros, cheques de pago diferido, cauciones bursátiles y pagares) con el objetivo de lograr un exceso de rendimiento por sobre la curva de Lecaps, a la vez que buscamos disminuir considerablemente la volatilidad del fondo”, detalló.
La foto de agosto evidenció una preferencia marcada de los pesos hacia la liquidez inmediata, más que una búsqueda de duration.
Los inversores privilegiaron los Money Market en un contexto de elevada volatilidad de las tasas cortas.
Sin embargo, hacia adelante, la reciente baja de las tasas podría modificar ese equilibrio ya que si los rendimientos de corto plazo continúan descendiendo, los Money Market comenzarán a trasladar esa caída a sus cuotapartes, mientras que los T+1 podrían recuperar atractivo por su exposición a instrumentos de mayor duration y por las eventuales ganancias de capital que genere una compresión adicional de tasas.
Actualmente, los money market en pesos muestran retornos mensuales en torno al 1,7% a 1,8% en varios de los principales fondos.
Dado el nivel de tasas y la inyección de pesos, es factible esperar cierta compresión de tasas, las cuales podrían favorecer a títulos de mayor plazo, los cuales son invertidos por los fondos T+1.
Nicola Merea Vega, Portfolio Manager de Mariva Fondos, considera que el actual relajamiento de las tasas cortas modifica sensiblemente el costo de oportunidad para el manejo de la liquidez del inversor.

Merea Vega explicó que el efecto de la baja de tasas sobre los fondos Money Market (T+0) se da una baja en el rendimiento de dichos fondos, los cuales pierden atractivo.
Según señala Merea Vega, se genera un incentivo a la migración hacia T+1.
“La compresión del tramo corto reactiva el incentivo para alargar duration e ir a buscar carry hacia fondos T+1. Al moderarse el premio por estar 100% líquido en T+0, el diferencial de tasa (spread) que ofrecen las Lecaps, Lecer y Letras Tamar o instrumentos de corto plazo a devengamiento en fondos T+1 vuelve a justificar asumir algo más de volatilidad o plazo de liquidación”, sostuvo.
En términos de estrategia, desde Mariva Asset Management han adaptado la gestión de liquidez y carry según el perfil de riesgo mediante dos alternativas T+1 bien diferenciadas.
Para aquellos perfiles mas conservadores, con un fondo menos volátil. En la estrategia del fondo (MAF Pesos Plus) buscan maximizar el rendimiento priorizando la mínima volatilidad de los rendimientos, vitando pérdidas de capital.
“Mantenemos una duration corta de 30 días y un rendimiento esperado en la zona del 28%, estructurando la cartera en activos a devengamiento de alta calidad crediticia —como cheques de pago diferido de empresas AAA y plazos fijos a 30 días—, combinados con Obligaciones Negociables y Fideicomisos Financieros a tasa TAMAR, sumado a posiciones tácticas en el tramo corto de títulos soberanos a tasa fija y letras a tasa variable”, detalló Merea Vega.
Finalmente, para aquellos más agresivos, asumen un poco más de volatilidad, compensado con retornos del 30% y alargando duration a 120 días.
“Aplicamos una estrategia de diversificación entre asset classes: posicionamiento en el tramo medio de la curva soberana a tasa fija para capturar el sendero de desinflación, cobertura CER en tramos corto y medio de la curva soberana para capturar posibles sorpresas inflacionarias, y exposición a tasa variable en tramos corto y largo mediante bonos Duales (TAMAR/Inflación)”, indicó.
Oportunidades en bonos
Si bien la baja de tasas podría provocar una migración dentro de los fondos de inversión, también se destraban oportunidades en bonos en pesos directamente.
La curva de tasa fija en pesos rinde actualmente entre 2,0% y 2,2% de TEM, dependiendo del plazo.
En el tramo corto, las tasas se ubican aproximadamente entre 2,0% y 2,15% TEM.
A medida que se extiende la duration, el rendimiento aumenta gradualmente hasta la zona de 2,2% TEM, mientras que en los plazos más largos la curva se estabiliza alrededor de 2,2% a 2,25% mensual.
Es decir, la curva muestra una pendiente moderadamente positiva, con el mercado exigiendo tasas superiores al 2% mensual para extenderse en duration y llegando a rendimientos cercanos al 2,2% TEM en los tramos medios y largos.
Los analistas de Cohen señalan que aparecen oportunidades de posicionamiento estratégico para los inversores.
Entre dichas alternativas destacan que, para quienes buscan mantener cobertura sin tener que seguir de cerca los movimientos del tipo de cambio, la letra dólar linked a septiembre (D30S6) ofrece un rendimiento del 7,4% más la variación del tipo de cambio oficial.
“Por el retorno que ofrece y su corto plazo al vencimiento, consideramos que este instrumento constituye una alternativa adecuada de cobertura”, dijeron.Por otro lado, dentro de la curva de pesos, desde Cohen ven valor en los instrumentos indexados del tramo corto.
“La inflación breakeven es inferior a nuestra estimación al compararlos con alternativas de tasa fija y permite capturar un rendimiento adicional. Para este escenario, recomendamos el Boncer TZXD6, que ofrece un rendimiento de CER + 4,2% TEA”, dijeron.Finalmente, para los inversores que buscan capturar una suba de precios ante una eventual compresión de tasas, desde Cohen recomiendan la Lecaps del tramo medio de la curva.
“Vemos valor en particular en las T15E7 y T30A7, que actualmente ofrecen rendimientos del 2,15% y el 2,20% TEM, respectivamente. Sugerimos vender estos títulos si sus rendimientos alcanzan el 1,9% TEM”, sostuvieron.

Otra alternativa para aprovechar un escenario de normalización de tasas es a través del posicionamiento en bonos CER, los cuales han sufrido un castigo recientemente.
La curva CER mostró un fuerte desplazamiento al alza durante agosto, reflejando una corrección en los precios de los bonos ajustados por inflación y, en consecuencia, una suba de las tasas reales exigidas por el mercado.
A fines de julio, la curva CER presentaba rendimientos reales muy bajos en el tramo corto, inferiores al 3%, que luego aumentaban progresivamente hasta ubicarse en torno al 8% en los vencimientos más largos.
Para fin de agosto, la curva se desplazó claramente hacia arriba, con tasas reales cercanas al 6% a 7% en los plazos más cortos y rendimientos que se aproximan al 9% a 10% en los tramos medios y largos.
El movimiento implica que los bonos CER se abarataron y pasaron a ofrecer un mayor rendimiento por encima de la inflación.
Los analistas de Mills Capital señalaron que, con los movimientos de tasas de las últimas semanas, las curvas en pesos están mostrando distintos tipos de oportunidades.
En lo que refiere a la curva a tasa fija, indicaron que con la misma completamente invertida, rindiendo 22,3% TNA (1,87% TEM) en el tramo más corto y alcanzando el 28,2% TNA (2,15% TEM) a mediados del año próximo, surge un arbitraje con la curva CER, el cual se da con una inflación convergiendo al 20,4% interanual para junio de 2027.
“Para que esto suceda, el promedio de las inflaciones mensuales de agosto de 2026 a junio de 2027 debería ser del 1,5%. Dicho en otras palabras, los instrumentos a tasa fija y con ajuste CER rinden exactamente lo mismo si la inflación promedia 1,5% mensualmente hasta mediados del año que viene”, detallaron.
Dentro del universo de bonos CER, remarcan que existen oportunidades en los títulos que vencen dentro del segundo semestre de este año, principalmente octubre (TZXO6), noviembre (X30N6) y diciembre (TZXD6).
“Estos bonos ofrecen rendimientos directos de 4,8%, 7,2% y 8,4%, respectivamente, si la inflación promedio de agosto, septiembre y octubre (meses necesarios para conocer el valor a su vencimiento) es de 1,7% (32,3% interanual). Si en cambio, la inflación promedia el 2% (33,3% interanual), el rendimiento directo sube a 5%, 7,6% y 9%, rendimientos que superan a los de la tasa fija (octubre: 4,4% y noviembre: 6,8% directo)”, dijeron.
Por lo tanto, remarcan que, incluso confiando en el proceso de desinflación, los instrumentos con ajuste CER son preferibles a sus pares a tasa fija.

Natalia Martin, Analista de Research de PPI, indicó que en el corto plazo espera que la mayor liquidez del sistema mantenga la tasa de caución en niveles bajos y relativamente estables lo que llevaría tranquilidad al resto de las curvas en pesos.
“La última licitación reforzó esta dinámica: el Tesoro obtuvo un rollover levemente inferior al 100% y, con la liquidación, inyectará alrededor de $500.000 millones. Sin sobresaltos cambiarios, creemos que todavía hay valor en la deuda en pesos”, dijo Martin.
En ese sentido, detalló que en el tramo corto, Martin prefere títulos CER, particularmente el TZXM7, que permiten capturar una tasa real positiva y mantener cobertura frente a la inflación.
A su vez, agregó que, para quienes busquen sumar duration, nuestra alternativa preferida es el TMVE8, un bono dual que paga el máximo entre TAMAR y la evolución del tipo de cambio oficial.
“Este instrumento permite capturar un escenario de tasas más persistentes y, al mismo tiempo, conservar cobertura cambiaria”, comentó.
Por ultimo, Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, también ve valor en los bonos CER.
“Con la situación de liquidez más ajustada de las últimas semanas las tasas a un día estuvieron más presionadas, lo que se trasladó al tramo corto y medio de las curvas. En la última semana dicha situación se fue revirtiendo con tasas a un día retornando a niveles de 20%. En este contexto, creemos que el tramo corto y medio de la curva CER luce atractivo apostando a algo de compresión de dicho tramo y una inflación implícita que vemos algo subestimada comparada con nuestras proyecciones”, resaltó Fagan.




