La Argentina se prepara para lanzar un esquema de ciudadanía a cambio de inversión, mientras el presidente libertario Javier Milei invita a los ricos del mundo a ayudar a pagar la deuda del país a cambio de su pasaporte.
El Gobierno apunta a lanzar el esquema este año ofreciendo la ciudadanía a cambio de una donación no reembolsable de unos u$s 500.000 o la compra de cerca de u$s 1 millón en bonos soberanos cupón cero, señalaron dos personas al tanto de la situación. Dijeron que los detalles podían cambiar a medida que las autoridades terminaran de definir sus planes.
Los funcionarios esperan que el programa contribuya a los pagos de deuda por decenas de miles de millones de dólares que la Argentina enfrenta en los próximos años. El país todavía no volvió a los mercados globales de capitales tras la reestructuración de 2020 y buscó una serie de alternativas para conseguir dólares.
El Ministerio de Economía de la Argentina, que supervisa los planes, declinó hacer comentarios.
La Argentina se convertiría en uno de los países más grandes en ofrecer la ciudadanía a través de la inversión y ofrecería más viajes sin visa que cualquier programa existente de este tipo.
Los llamados esquemas de “pasaporte dorado” se expandieron rápidamente en algunas partes del mundo a medida que los gobiernos buscan atraer aportes en efectivo de una elite internacional.
Las ofertas de pasaporte dorado en Europa —que fueron prohibidas por el máximo tribunal de la UE el año pasado— y en otros lugares despertaron críticas de quienes promueven la transparencia, por facilitar la corrupción y abrir la puerta a riesgos de seguridad.
El lanzamiento de la Argentina llega mientras el Gobierno de libre mercado de Milei busca dar una nueva imagen a un país donde los impuestos a la riqueza y la volatilidad económica muchas veces empujaron a su propia elite a mudarse al exterior. Una de las personas más ricas del país, el multimillonario del comercio electrónico Marcos Galperin, se mudó a Uruguay en 2020.
El multimillonario tecnológico estadounidense Peter Thiel, fundador del grupo de inteligencia de datos Palantir, trasladó temporalmente a su familia a la Argentina en abril. Personas al tanto del pensamiento de Thiel dijeron que la decisión estuvo motivada en parte por su deseo de estudiar las reformas de austeridad y desregulación de Milei.
Thiel es “un gran embajador del programa antes del lanzamiento”, dijo Armand Arton, fundador de Arton Capital, una consultora que asesoró al Gobierno sobre el esquema y lo comercializa entre sus clientes.
Es poco probable que el programa incluya un requisito de residencia, agregó, lo que limita la carga impositiva de los participantes.
Los consultores sostuvieron que el esquema de la Argentina atraería a estadounidenses y europeos preocupados por la polarización política, los debates sobre la política impositiva local y la posibilidad de una guerra con Rusia.
Esta nación del G20, de 46 millones de habitantes, ofrece viajes sin visa a casi 170 países y tiene una capital vibrante, una importante industria del vino y un gran sector turístico.
“Sencillamente no hay nada parecido a la Argentina en el mercado de ciudadanía a cambio de inversión”, dijo Eric Major, CEO de Latitude Group, que también asesoró al Gobierno, al comparar el esquema con los de pequeñas naciones insulares del Caribe y del Pacífico Sur.
David Lincoln, fundador de la consultora Lincoln Global Partners, dijo que clientes adinerados habían manifestado interés en la “ubicación estratégica” de la Argentina, lejos de las zonas de conflicto.

“La preocupación por el rumbo que está tomando el mundo es un motor cada vez mayor de nuestra industria”, agregó, y señaló que el esquema de ciudadanía de la Argentina sería más barato que la visa para inversores de NZ$ 5 millones (u$s 3 millones) que ofrece Nueva Zelanda, otro país citado con frecuencia como refugio frente a la inestabilidad global.
El Gobierno de la Argentina reformó las reglas de ciudadanía el año pasado, en parte para crear el esquema, una medida que generó impugnaciones legales en curso con el argumento de que la Constitución argentina otorga al Congreso la autoridad sobre las leyes de ciudadanía.
Muchos países grandes ofrecen esquemas de residencia a cambio de inversión que no otorgan derechos de ciudadanía. El estrecho aliado de Milei, el presidente de EE.UU. Donald Trump, lanzó el año pasado un permiso de residencia acelerada de u$s 1 millón, que atrajo pocas solicitudes. Paraguay, vecino de la Argentina, comenzó a ofrecer residencia a cambio de inversiones desde u$s 70.000 en abril.
Los esquemas de ciudadanía a cambio de inversión resultaron más controvertidos y varios países se alejaron de los programas.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal el año pasado la oferta de Malta, al sostener que había convertido “la adquisición de la nacionalidad en una mera transacción comercial”. La medida cerró la última vía de pasaporte dorado en la UE, después de que Chipre y Bulgaria ya hubieran abandonado sus esquemas.
El Reino Unido, que puso fin a un esquema de residencia a cambio de inversión en 2022 como parte de una ofensiva contra el lavado de dinero, eliminó los viajes sin visa para algunos países con esquemas de ciudadanía a cambio de inversión, incluidos Dominica y Santa Lucía, al calificar la práctica como “intrínsecamente de alto riesgo”.
Paula Carello, abogada de inmigración y exfuncionaria de la oficina argentina que otorga la ciudadanía, dijo que los “muchos riesgos” de la ciudadanía a cambio de inversión, en torno a la seguridad y la reputación de la Argentina, probablemente “superan los beneficios para un país de su tamaño y perfil”.
Y agregó: “Dado que afecta aspectos centrales de la nacionalidad y la ciudadanía, es preocupante que una iniciativa de esta magnitud avance sin un debate político, académico e institucional más amplio”.





