Estados Unidos lanzó una nueva ola de ataques contra objetivos de la Guardia Revolucionaria Islámica en Irán, informó el martes el ejército estadounidense, en la segunda ronda de ataques en tres días tras un mes de relativa calma en la guerra que sumió a Medio Oriente en una crisis y disparó los precios globales de la energía.
“Los ataques son grandes y contundentes y son en represalia por el fallido intento de los iraníes de colocar minas marinas en el Estrecho... y por el lanzamiento de ocho misiles iraníes, todos derribados con éxito, contra nuestra base militar en Jordania”, afirmó el presidente Donald Trump en su plataforma Truth Social, y advirtió que si Irán responde, “serán atacados de nuevo con mucha más fuerza y en un nivel más alto”.
Medios iraníes informaron que la república islámica lanzó contraataques, aunque no precisaron qué objetivos fueron atacados. Previamente, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán había amenazado con “imponerle un alto costo al enemigo estadounidense” y “asestar golpes demoledores y debilitantes”.
Ambas partes intensificaron su retórica en los últimos días mientras pugnan por el control del estrecho de Ormuz, en momentos en que Trump busca profundizar la presión económica sobre Irán con nuevas sanciones secundarias contra sus socios comerciales.
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, advirtió el martes que el país usará la fuerza militar para romper el bloqueo naval que EE.UU. reimpuso sobre los puertos iraníes tras el colapso de un memorando de entendimiento firmado en junio.
El petróleo subió tras la escalada. Al cierre de la sesión en Nueva York, el Brent cedió parte de la suba a u$s 95,24 (+5,25%), mientras que el WTI cerró también con usa suba superior al 5%, en u$s 90,76.
La disrupción en la oferta petrolera causada por la guerra, sumada a la pérdida de capacidad de refinación global tras los ataques con drones ucranianos contra plantas rusas, mantuvo el precio promedio de la nafta en EE.UU. por encima de los u$s 4 por galón durante agosto, un alza de casi 30% interanual.
El gasoil, clave para la industria y el agro estadounidenses, se acerca a su récord histórico de u$s 5,80 por galón, mientras la brecha entre su costo y el del crudo —el “crack spread”— trepó hasta u$s 100 por barril, en momentos en que las refinadoras registran ganancias récord.
Según datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA), la utilización de las refinerías se mantuvo en o por encima de 95% durante 12 semanas consecutivas hasta el 21 de agosto, la racha más larga desde 2000, lo que deja al sistema con poco margen ante una eventual nueva interrupción.
La suba del crudo se suma a una presión política creciente para Trump de cara a las elecciones legislativas de medio término de noviembre.
El presidente convocó este martes a la Casa Blanca a las principales refinadoras del país —entre ellas Marathon Petroleum, Phillips 66, Chevron, Delek US Holdings, PBF Energy y Valero Energy— para discutir capacidad de refinación y precios.
“El presidente se reunirá con líderes de la industria para trabajar en las mejores formas de aumentar la capacidad de refinación, potenciar el dominio energético estadounidense en toda la cadena de suministro y bajar los precios para el pueblo estadounidense”, dijo la vocera de la Casa Blanca, Taylor Rogers.

Analistas consultados por FT dudan de que la Casa Blanca tenga margen real para torcer los precios domésticos, ya que las refinerías ya operan a pleno.
“El presidente ha tenido mucho éxito, quizás de casualidad, pero sin dudas mucho éxito en bajar verbalmente el precio del crudo”, dijo Tom Kloza, jefe de asesoría energética de Gulf Oil. “Si no fuera por esas intervenciones en Truth Social, estaríamos viendo precios de tres dígitos”.
Joe DeLaura, estratega global de energía de Rabobank, planteó que Trump podría considerar prohibir las exportaciones de combustible desde EE.UU.: “Tiene que hacer algo para bajar el precio de la nafta, pero tampoco va a abandonar la guerra”, dijo. “Es la única carta que le queda para jugar”.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos también volvieron a subir ante el temor de los inversores a que la suba del crudo agrave la inflación: el bono a 10 años trepaba 0,05 puntos porcentuales, a 4,79%, su nivel más alto desde principios de 2025.
El ataque se da además después de que las partes reanudaran las hostilidades el domingo, a seis meses del inicio de la guerra, y luego de ataques contra dos petroleros —uno surcoreano y otro saudita— que transportaban crudo fuera del Golfo el lunes por la noche.
Una reciente encuesta de FT mostró que los votantes creen estar peor que antes de la gestión de Trump, en medio de una crisis de poder adquisitivo agravada por la interrupción en la oferta petrolera que provocó la guerra.
Un relevamiento de la Universidad de Brown muestra que, desde que comenzó el conflicto a fines de febrero, los estadounidenses pagaron u$s 51.900 millones de más por la nafta y u$s 43.100 millones adicionales por el gasoil, respecto de los niveles previos a la guerra.





