La producción industrial y las ventas minoristas de China se desaceleraron marcadamente el mes pasado, mientras que la inversión cayó y los funcionarios advirtieron que los conflictos geopolíticos estaban creando un entorno económico global “grave”.

La producción industrial subió un 4,1% en abril respecto al año anterior, según datos oficiales difundidos el lunes, por debajo de las previsiones de los analistas relevados por Bloomberg, que estimaban un alza del 6%, y del 5,7% registrado el mes anterior.

Las ventas minoristas crecieron un 0,2% interanual, por debajo de las proyecciones del mercado —que anticipaban un 2%— y del 1,7% del mes previo. Fue la lectura más débil desde diciembre de 2022, cuando Beijing levantó su estricto régimen de restricciones por el Covid-19 y la pandemia se extendió por todo el país.

El sombrío panorama económico ofreció una de las primeras señales de que el conflicto en Irán comenzaba a golpear a China, que intentó mitigar el impacto del alza del precio del petróleo a través de medidas regulatorias internas.

“El shock petrolero ya llegó y está impactando en la economía con más fuerza de lo esperado”, escribió Wei He, analista de Gavekal, en un informe de investigación.

La inversión en activos fijos, por su parte, cayó un 1,6% entre enero y abril, frente a un aumento del 1,7% el mes anterior y a las previsiones de los analistas, que también apuntaban a un 1,7%.

“El entorno internacional fue complejo y grave, los efectos de derrame de los conflictos geopolíticos continuaron manifestándose, los mercados energéticos globales fluctuaron en niveles elevados y las dificultades para la recuperación de la economía mundial aumentaron”, afirmó Fu Linghui, vocero y economista jefe de la Oficina Nacional de Estadísticas.

“China reforzó activamente las garantías de suministro energético [e] implementó controles de precios temporarios.”

China sigue lidiando con las consecuencias de una prolongada desaceleración del sector inmobiliario, que ha erosionado la confianza de los hogares y debilitado la demanda de los consumidores. Los funcionarios buscaron compensar la pérdida de actividad económica mediante inversiones en infraestructura y manufactura.

Un informe de Moody’s Analytics previo a la publicación de los datos del lunes hacía referencia a “una economía doméstica lenta y un sentimiento inversor apagado”.

En cambio, las empresas estatales impulsaron gran parte del gasto interno, mientras que el crecimiento manufacturero, especialmente en sectores de alta tecnología, sostuvo la producción industrial.

Las exportaciones también siguieron expandiéndose con rapidez a pesar de la guerra comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La tregua entre ambas potencias, acordada por Trump y el líder chino Xi Jinping en octubre y ratificada la semana pasada durante la visita de dos días del mandatario estadounidense a Beijing, contribuyó a sostener el crecimiento.

Fu, de la Oficina Nacional de Estadísticas, señaló que los datos reflejaban la resiliencia de China, pero también reconoció que la economía enfrentaba una “contradicción entre una oferta sólida y una demanda débil”.

“Algunas empresas atraviesan dificultades operativas, y las bases para la estabilidad y la mejora continua de la economía aún necesitan consolidarse”, dijo.

Un informe de Moody’s Analytics previo a la publicación de los datos del lunes hacía referencia a “una economía doméstica lenta y un sentimiento inversor apagado”.
Un informe de Moody’s Analytics previo a la publicación de los datos del lunes hacía referencia a “una economía doméstica lenta y un sentimiento inversor apagado”.QILAI SHEN

La producción diaria de crudo de China alcanzó aproximadamente 598.000 toneladas en abril, según los datos. La producción total del mes fue un 1,2% superior a la del mismo período del año anterior, pero un 5,9% inferior a la de marzo.

La actividad de las refinerías, en tanto, se debilitó. El volumen de procesamiento de petróleo crudo totalizó 54,65 millones de toneladas en abril, un 11,4% menos que el mes anterior y un 5,8% por debajo del año previo.

Yuhan Zhang, economista principal del China Center del Conference Board, señaló que el crecimiento de las ventas minoristas en los primeros cuatro meses del año evidenciaba una demanda doméstica débil, con consumidores que concentraban su gasto en bienes discrecionales selectivos como teléfonos celulares, antes que en “un consumo amplio y generalizado”.

Las compras de automóviles cayeron un 10,6%, los electrodomésticos bajaron un 4% y los materiales de construcción —un indicador del sector inmobiliario— retrocedieron un 7,1%.

“La divergencia subraya una recuperación del consumo bifurcada: los consumidores siguen dispuestos a gastar en mejoras tecnológicas y de estilo de vida de menor escala, pero la confianza en compras de ciclo largo e intensivas en crédito vinculadas a la vivienda y las expectativas de ingreso permanece débil”, dijo Zhang.

Añadió que la inversión seguía siendo “orientada al Estado y centrada en la manufactura, antes que de base amplia”.